Un genocidio silencioso: los suicidios en una tribu brasileña

Cada semana un miembro joven de la tribu Guarani-Kaiowá se suicida. Investigadores creen que se debe a la pérdida de sus tierras, arrebatadas para su explotación comercial.

Por décadas, la tribu brasileña guarani-kaiowá ha sido obligada a abandonar sus tierras para que estas sean explotadas por agricultores. Aislados en una reserva, sus 31 mil miembros experimentan lo que algunos llaman un “genocidio silencioso”.Un miembro de esta comunidad se suicida casi cada semana.

Recientemente Survival International publicó cifras alarmantes: “La tribu tiene una tasa de suicidio 34 veces más alta que el promedio nacional,  como consecuencia de la pérdida de sus tierras ancestrales y los ataques constantes de grupos armados”.

Los suicidios se dan principalmente entre los jóvenes (en promedio tienen entre 15 y 29 años de edad, sin embargo, el más joven registró tan solo 9 años). Esta es la primera generación que ha crecido dentro de la reserva. Generalmente estas se encuentran en tierras peligrosas e infértiles, cerca de las carreteras o en las zonas sobrepobladas en donde la desnutrición, el alcoholismo y la insalubridad son comunes.

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Los guarani-kaiowá ya han perdido el lazo espiritual que tenían con sus tierras. Cuando los agricultores tomaron el territorio para cultivos, alteraron la estructura social de la comunidad. Antiguamente, cuando había una disputa entre las familias, una de ellas emigraba, pero hoy en día se ven obligadas a convivir, resultando en un alto índice de violencia dentro de las reservaciones.

Desde 1990 el gobierno reconoce la problemática de los suicidios, sin embargo, las precauciones han sido insuficientes para asegurar la supervivencia de los guaraníes.

Rosalino Ortiz, miembro de la tribu, explica que “la gente se suicida porque no tenemos tierras. En los viejos tiempos éramos libres, ya no somos libres. Nuestros jóvenes ven a su alrededor y piensan que no hay nada y se preguntan cómo podrán vivir. Se sientan y piensan, olvidan, se pierden a sí mismos y luego se suicidan”.

EL director de Survival International, Stephen Corry, declaró: “Los guaraníes no son un caso aislado —alrededor del mundo los pueblos indígenas tienen tasas de suicidio mucho más altas que la mayor parte de la población. El supuesto “progreso” destruye a los pueblos indígenas”.

La comunidad guaraní está decidida a pelear por sus tierras:



Ir contra lo establecido llevó a este hombre a crear un bosque con 50,000 árboles

Antonio Vicente plantó, uno por uno, cada uno de los especímenes que hoy forman este bosque lluvioso tropical de cerca de 50,000 árboles en Brasil.

Mientras todos estaban emocionados por empezar un negocio agrícola, ¿a quién se le ocurriría desafiar esa certeza, ahorrar para comprar 30 hectáreas, dedicarse a plantar árboles y alimentarse con emparedados de plátano?

A Antonio Vicente.

Cuando empecé a plantar, la gente me decía: No vas a poder comer las semillas porque la planta tarda 20 años en dar frutos.

Cuenta Vicente, en UNA entrevista para la BBC.

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BBC

En 1973, cuando tenía 40 años, Vicente compró un terreno a 200 kilómetros de Sao Paulo, Brasil, y no tenía ni un solo árbol.

Mientras todos sus vecinos despejaban la tierra para cultivar (el gobierno militar ofrecía facilidades de crédito para invertir en tecnología agrícola), él hacía todo lo contrario. Su idea era exactamente la opuesta.

Hoy su terreno tiene cerca de 50,000 árboles y consiguió crear un bosque lluvioso tropical que sirve como hogar para tucanes, todo tipo de aves, roedores, ardilllas, zarigüeyas y hasta jabalíes.

En un momento terminé viviendo bajo un árbol porque no podía pagar la renta. Me bañaba en el río y viví abajo del árbol rodeado de zorros y ratas. Juntando muchas hojas me hice una cama y dormía allí, pero nunca tuve hambre. Comía sándwiches de banana de desayuno, almuerzo y cena.

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BBC

Criado en una familia de campesinos, Vicente veía con preocupación cómo la expansión de los campos destruía los bosques y la flora y fauna local, y cómo la falta de árboles afectaba los recursos hídricos.

Yo pensé: el agua es valiosa, nadie fabrica agua y la población no deja de crecer. ¿Qué va a pasar? Nos quedaremos sin agua.

Gracias a su idea han regresado los cursos de agua; cuando compró el terreno sólo había una fuente, y actualmente hay alrededor de 20.

Video 360: entra en la selva que creó Antonio Vicente

Cuando tenía 14 años, Vicente se mudó a la ciudad, donde trabajó como herrero. Con lo que reunió pudo comprar 30 hectáreas en una región de montañas bajas, cerca de San Francisco Xavier, una localidad de aproximadamente 5,000 habitantes.

 

Antonio Vicente o la ventaja de ir en contra de la corriente

Vicente iba en contra de su tiempo y de lo que sucedía alrededor. Lo que aparentaba ser la mejor opción (invertir en agricultura), para él no resultaba lógica.

Y en efecto, durante los últimos 30 años en que reforestó su terreno, cerca de 18,300 hectáreas de bosque atlántico en Sao Paulo fueron deforestadas para dar lugar a la agricultura.

Según la Fundación Bosque Atlántico SOS y el Instituto Nacional de Brasil para la Investigación Espacial (INPE), el Bosque Atlántico cubría originalmente 69% del estado de Sao Paulo. Hoy en día, sólo queda el 14%.

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BBC

Y lamentablemente, el problema sigue avanzando. Entre agosto del 2015 y julio del 2016, por ejemplo, se destruyeron 8,000 hectáreas de selva.

Esto representa un 29% más que el año anterior y el nivel más elevado desde el 2008, según el INPE.

Habrá que empezar a ahorrar y aprender a hacer emparedados de plátano.



Los proyectos de conservación y el despojo del territorio de comunidades indígenas

La venta de servicios ambientales se ha presentado por las consultoras y corporaciones como una oportunidad en la que comunidades locales pueden recibir una compensación por proteger los ecosistemas y la biodiversidad. Sin embargo, uno de los problemas es que no genera alternativas económicas independientes del subsidio que garanticen la conservación de los bosques a largo plazo.

Autor: Gabriela Linares Sosa

Oaxaca es uno de los estados con mayor biodiversidad en México, una de las regiones, -La Sierra Norte – es considerada de gran diversidad biológica por poseer 9 diferentes tipos de vegetación, una riqueza de especies, endemismos, y diversidad de hábitats. Estas características han motivado que la Sierra Norte se haya incluido dentro de las Áreas Terrestres Prioritarias para la Conservación definidas por CONABIO: Sierras del Norte de Oaxaca-Mixe Región Terrestre Prioritaria (Arriaga & Espinoza & Aguilar & Martínez & Gómez, 2000). Durante el año 2000, SERBO A.C., una Organización Civil de Oaxaca, delimitó en la región a partir de estudios de vegetación y uso del suelo para la conformación de áreas prioritarias para la conservación una ellas, denominada Cuasimulco, que engloba a las comunidades del Rincón de Ixtlán, entre otras (González, 2000).

El Rincón de Ixtlán, como haremos referencia de ahora en adelante, engloba a 9 comunidades indígenas zapotecas que se autodenominan Xhidza. En esta zona se encuentran cinco tipos de vegetación: bosques de encino, bosque de pino, bosque de pino – encino, bosque mesófilo de montaña y selva alta perennifolia (Bolaños, 2012). Las actividades principales son la agricultura y el cultivo del café, la propiedad de la tierra es comunal y su forma de organización es comunitaria y regional.

A inicios del siglo XXI emergió el mercado de los servicios ambientales que se potenció con el mercado de los recursos genéticos (Toledo, 2008). Los pagos por servicios ambientales (PSA) son instrumentos utilizados para recompensar a los dueños de la tierra por ciertos tipos de uso o manejo de los recursos naturales que generan servicios ambientales para terceros (Madrid, 2012).

En ese sentido, en el año 2003 comunidades cafetaleras del rincón de Ixtlán se integran al programa de Pagos por Servicios Ambientales Hidrológicos (PSAH), programa que impulsó el gobierno mexicano a través de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), con la finalidad de apoyar la captura de agua en las principales montañas del país (Anta, 2006).

Para el 2004, la CONAFOR publica la convocatoria para el Programa de Servicios Ambientales-PSA- CABSA (Captura de Carbono, Biodiversidad y Sistemas Agroforestales) en su modalidad de cultivos de sombra, siendo uno de los requisitos estar certificados o en el proceso de certificación agraria a través del Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos (PROCEDE) (Anta, 2006). Al menos dos comunidades del Rincón de Ixtlán iniciaron con el proceso de certificación para poder acceder a los programas PSA- CABSA.

La venta de servicios ambientales se ha presentado por las consultoras y corporaciones conservacionistas como una oportunidad en la que las comunidades locales pueden recibir una compensación por proteger los ecosistemas y a la biodiversidad (Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer mundo, 2006). Sin embargo uno de los problemas es que no genera alternativas económicas independientes del subsidio que garanticen la conservación de los bosques en el largo plazo (Madrid, 2012).

Actualmente las comunidades del rincón de Ixtlán reciben pagos en tres modalidades: sistemas agroforestales, servicios ambientales hidrológicos y captura de carbono. Sin embargo, existen muchas dudas acerca de estos programas, ya que las comunidades no cuentan con expedientes completos, no existe transparencia y adecuada rendición de cuentas sobre los recursos económicos que llegan producto de la conservación, generando cierta desconfianza al interior de las comunidades (comunicación personal con autoridades locales, 2016).

Se suman a lo anterior, los convenios establecidos entre las comunidades y quienes pagan por la conservación, ya que durante el periodo que dura el programa PSA, las comunidades no pueden hacer uso del territorio. Es decir, no pueden cazar, ni tener acceso a plantas, hongos, leña, tampoco pueden sembrar maíz, actividades importantes para la subsistencia de las familias. En este sentido Toledo (2008), menciona que los contratos por servicios ambientales en cierta forma hipotecan y ceden el control de los territorios, conocimientos y recursos. Los servicios ambientales se convierten entonces en una forma de venta de derecho del uso del territorio, garantizando el derecho exclusivamente a las corporaciones.

Existen muchas dudas sobre los programas y proyectos ya mencionados, algunas comunidades que han decidido salir de ellos enfrentan una serie de presiones por parte de las consultoras para seguir dentro del programa PSA-CABSA. De la misma manera, instancias gubernamentales como la Procuraduría Agraria tratan de incidir para que las comunidades que no entraron al Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos (PROCEDE), regularicen su situación ante el programa actual, para poder acceder a nuevos proyectos.

El panorama en materia ambiental en Oaxaca es muy complejo, principalmente después del 31 de octubre de 2013, cuando se aprobó la Ley de Cambio Climático, por lo que se espera el impulso de nuevos proyectos como REDD+ y Protocolo de Nagoya que en teoría pretenden un reparto justo y equitativo de beneficios derivado de la biodiversidad. En el Rincón de Ixtlán se prevé la posibilidad de establecer un área de protección especial ante la CONANP como Corredor Biológico. Sin embargo, es importante mencionar que ninguno de los proyectos anteriores ha pasado por un proceso adecuado de consulta a las comunidades y pueblos indígenas, violando los derechos de libre determinación de los pueblos indígenas, así como los de consulta libre, previa e informada para alcanzar su consentimiento, de acuerdo al convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

A manera de conclusión podemos decir que no existe un proceso de gobernanza en la región, ya que se omite la participación de las comunidades en el diseño de las políticas públicas que impactan la zona. No existe un respeto hacia las instancias de toma de decisiones locales como es la asamblea comunitaria. Al final, los que obtienen algún beneficio son las consultoras y organizaciones civiles que obtienen financiamientos por el PSA-CABSA y de su intervención como enlaces o intermediarios con las empresas principalmente privadas que pagan por la conservación de los bosques. Las realmente beneficiarias son entonces y de acuerdo con Toledo (2008), las grandes corporaciones conservacionistas cuya propuesta sigue siendo la venta de bienes y servicios, esto incluye además de la captura de carbono, otros como el etnoturismo, la bioprospección, hasta el acceso a los recursos genéticos y a los conocimientos ancestrales.

 

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.