Por qué la abundancia no tiene que ver con el dinero

No tener mucho dinero tiene, de hecho, beneficios para nuestra persona. Te ofrecemos algunos consejos para lograr hacer mucho más con pocos medios.

Austin Wallis es una mujer de Reno Nevada que se dedica a escribir freelance y a enseñar yoga en el desierto. En uno de sus textos para Rebelle Society llamado “Viviendo una vida abundante dentro de presupuesto: está bien ser pobre” nos da una serie de buenos consejos para poder vivir con poco dinero y a la vez aprovechar cada minuto de la vida. Vivir bajo un presupuesto que es nuestra vida misma y poner nuestros pensamientos en temas que mejorarán nuestra comunidad o la Tierra en que vivimos. Utilizar nuestra energía para crear lo bello en lugar de lo preocupante,  eso es lo que aconseja Willis. Aquí mencionamos partes de lo que escribe para Rebelle:

1. Podemos no estar haciendo mucho dinero, pero el dinero que ganamos es bien gastado haciendo cosas que nos gustan con personas que adoramos. Podemos llevar un estilo de vida sencillo, desapegado de las cosas materiales, y tener mucha más libertad que las personas que desean objetos constantemente. La liviandad, que es una de las formas de la felicidad, viene de la sencilles y la alegría genuina. Nuestro trabajo es algo que disfrutamos tanto, y nos alimenta tanto, que no es considerado 100% como un trabajo. Y si este no es el caso, sabemos que todo es impermanete y que el trabajo es vida, tambien, y es una manera de patrocinar nuestros momentos felices y sobretodo de mantenernos a flote en momentos de suma tristeza. De ser independientes.

2. El dinero es energía y debe ser movido. La energía estancada no le sirve a nadie. Cuando te sientas todo el día estas desperdiciando energía. El dinero funciona de la misma manera. Si tu dinero está esperándote en tu cuenta de banco, ¿cómo te está sirviendo? Es verdad que es inteligente guardar dinero para un día lluvioso, pero en el día a día, no te castigues cuando compres cosas que disfrutas, cuando comas buena comida, cuando salgas de viaje, cuando ayudes a alguien. El cambio de dinero lo convierte en experiencia, en sonrisas, en oportunidades. Recuerda que el dinero es un medio, nunca un fin.

3. Se inteligente y aléjate de las tarjetas de crédito a menos que sepas exactamente cómo usarlas. Las personas se meten en muchos problemas con las tarjetas de crédito, y ese problema se llama deuda. Tu dinero puede ser manejado de maneras creativas, puedes ahorrar dinero, y deberías ahorrar dinero con la intención de utilizar los ahorros para algo grande en el futuro. Guarda dinero para educación o para ir de viaje un lugar que se te antoje mucho. Las personas libres no tienen deudas, tienen aspiraciones de una vida abundante y la abundancia viene en diferentes maneras.

4. Está bien no tener mucho dinero. Aunque lo hayamos escuchado mil veces, es verdad que el dinero no compra la felicidad. De hecho podría distraernos de tenerla de manera espontánea mediante experiencias enriquecedoras. Piensa en la vida que quieres tener. Piensa en la abundancia quieres manifestar. ¿Te quejas acerca de las cosas que no tienes o estas agradecido por cada cosa en tu vida? Agradecer es un ritual de suma importancia, siempre acuérdate de eso.

La alegría es un bien sustentable, es buena para nuestra salud, es contagiosa y se alimenta de sí misma.



¿Puedes ser feliz 100 días seguidos?

Tal vez, una buena parte de ser feliz consiste tan sólo en darte cuenta de que cotidianamente tienes buenas razones para serlo.

Vivimos en tiempos socioculturalmente vertiginosos, siempre ocupados, sin tiempo para nada. Entre más rápido vivimos menos disfrutamos del presente, del momento en el que estamos. Tomando esto en cuenta nace #100HappyDays, una iniciativa que te invita a apreciar el momento y compartirlo. Un reto: 71% de las personas que han tratado de completar el desafío fallaron, citando la falta de tiempo como principal razón. 

Te inscribes y escoges tu plataforma favorita (Instagram, Facebook o Twitter). Es muy sencillo: todos los días registras una fotografía de lo que te hace feliz. Puede ser cualquier cosa (personas, paisajes, sensaciones, espacios, plants, animales): la felicidad no tiene límites. Se trata de compartir esos pequeños momentos que te provocan una sonrisa, y quizá así estás tú también regalando una.

No es competencia, es un experimento. Cualquiera que sea tu ubicación geográfica o tu edad, siempre tienes la opción de cambiar tu vida aceptando lo que es y siendo feliz con lo que tienes hoy. Henry Miller decía: “Nuestro destino de viaje nunca es un lugar sino una nueva forma de ver las cosas”.

Este reto te permitirá resaltar lo que te hace feliz cada día, documentar tu camino y lo que le da sazón. Funciona como un recordatorio para ti mismo, de la suerte que tienes de ser quien eres y de tener la vida que tienes. Es fácil y gratis. ¿Qué esperas para cambiar tu perspectiva, para cambiar tu enfoque y ser feliz todos los días? 

#100HappyDays es una oportunidad más para enamorarte de la vida.

Checa aquí su página.

 

* Fotografía principal: Teo Stoleru – Instagram



Tu personalidad define cómo te llevas con el dinero (Estudio)

¿Harías lo que fuera para ayudar a un amigo en apuros económicos? Probablemente, ser una buena persona se refleje negativamente en tus finanzas.

Nuestra relación con el dinero no siempre es racional. El dinero es una herramienta y, como cualquier herramienta, sus efectos dependen del uso que hagamos de ella. Pero más allá de una herramienta de supervivencia para estar en un mundo civilizado, el dinero refleja nuestra personalidad: nuestra relación con las finanzas puede decir mucho de nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos, como demuestra un estudio publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology.

Un grupo de profesores del University College de Londres y la Escuela de Negocios de Columbia trataron de verificar la conexión entre las cuentas de banco y la personalidad, o dicho de otra forma, entre la salud financiera y el bienestar general. Para ello analizaron la información financiera de casi 3 millones de personas, mediante informes de bancos y un estudio longitudinal que incluyó a 2 mil individuos a lo largo de más de 20 años.

Esta información se contrastó con test de personalidad aplicados en línea para cuantificar cómo se relaciona la gente “simpática” con el dinero.

La doctora Sandra Matz encontró un patrón interesante. Durante las pruebas de personalidad, los investigadores notaron que la gente que tuvo mayor tendencia a ser calificada como “simpática” también era la que le daba menor importancia al dinero. En una entrevista, Matz afirmó que:

La gente piensa que lo que significa ser simpático es ser aquella persona que, cuando sale con sus amigos, dice: ‘No te preocupes, yo pago’. O si estás tratando de comprar un auto nuevo, vas a decir rápidamente que sí, porque quieres evitar el conflicto. Lo que vemos es que la gente simpática se preocupa menos por el dinero…

 

¿La gente buena onda está condenada a las deudas?

¿Pero por qué la gente simpática se preocupa menos por el dinero? Una de las hipótesis es que a la gente simpática le cuesta trabajo elegir entre su propio bienestar financiero y el mantenimiento de sus relaciones sociales. Pero darle poca importancia al dinero puede ser un factor de riesgo cuando se trata de manejar las finanzas personales.

Si la persona es rica, entonces no hay conflicto: puede convertirse en filántropo y ayudar a quien mejor le parezca; pero el estudio tomó en cuenta la salud financiera de personas cuyos ingresos no son tan altos –o en términos más precisos, que no pueden compensar su predisposición a ayudar a los demás con dinero, porque simplemente no lo tienen–.

En otras palabras, mientras más simpática es una persona, mayor será su tendencia a tratar de ayudar a otros, lo cual provocará que no ahorre. Una forma de evitar esto y conservar la salud financiera, según los planteamientos de la investigación, es cambiar las ideas en relación al dinero para no verlo como una herramienta egoísta, sino como una herramienta para ayudar a otros.

Nuestros descubrimientos sugieren que ser amable y confiable puede tener costos financieros, especialmente para aquellos que no tienen los medios financieros para compensar las predisposiciones de su personalidad y las actitudes hacia el dinero asociadas a ella.

Los investigadores advierten que este estudio es limitado, y que cada caso en particular puede encontrarse con variables particulares; sin embargo, analizar la relación entre la psicología de una persona y sus finanzas es importante para proponer comportamientos que generen tanto bienestar social como económico en las personas.