El poeta trascendentalista H. D. Thoreau, reconocido por muchos como el primer ecologista, fue un tipo muy peculiar. Su pasión (o, se podría decir, su obsesión) por la observación detallada de la naturaleza lo llevó a caminar cientos de horas por la campiña anotando las especies de plantas que se encontraba a su paso junto con sus temporadas de crecimiento. Ahora, gracias a las observaciones de sus diarios y su cariñosa bizarrés, los meteorólogos norteamericanos están pudiendo entender fenómenos climatológicos que hasta ahora habían sido ignorados. Descubrieron, por ejemplo, que debido al calentamiento global, muchas flores nacen 2 o 3 días antes de lo que lo hacían cuando Thoreau escribió sus diarios. Así, probablemente sin saber lo que hacía, su énfasis en la importancia de salir a caminar y observar la naturaleza y el clima es un legado valiosísimo para los apreciadores de la actualidad.

Un increíble ejemplo de ello es la escuela de Georgia que canceló 1 día de clases porque el clima era demasiado lindo para estar encerrados. El director de la escuela, Len McWilliams, dio la siguiente declaración:

A finales de 1980 yo estaba cancelando la escuela un día de invierno debido al terrible clima. Pero luego se me ocurrió que sería genial cancelar la escuela 1 día porque era un día demasiado bello para ir a la escuela.

Y de hecho los meteorólogos calificaron el día como perturbadoramente placentero, con temperaturas de 28°C y nubes perfectas. Ojalá esta escuela marque precedente para que otras escuelas hagan lo mismo cuando esto suceda. Como Thoreau dejó claro, mucho se aprende de la observación de la naturaleza.

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