¿Está México en vías de convertirse en un boom de energía solar?

Al parecer México está cayendo en cuenta que su abundante recurso solar no sólo es bueno para el turismo, podría convertirse en la fuente principal de energía para el año 2026.

México no es el primer lugar en el que uno piensa cuando piensa en “energía limpia”. Sin embargo, listo para permitir la extracción foránea de petróleo, el país está dándose cuenta que sus abundantes recursos naturales también son atractivos para inversionistas en una energía mucho más limpia: la luz del sol.

Según un reporte de Bloomberg:

First Solar Inc. (FSLR) de Estados Unidos ha traído sus primeros proyectos a México, mientras más de una docena de otros desarrolladores incluyendo Seferay GmbH de Alemania y Grupotec Tecnología Solar SL de España tienen licencias ahí. El inversor local Gauss Energía abrió la planta fotovoltaica más grande de Latino América el mes pasado.

Según Hector Olea, presidente ejecutivo de Gauss, el proyecto “abrirá un camino para el desarrollo del sector fotovoltaico”. Gauss, en conjunto con Martifier SGPS de Portugal abrieron en septiembre una planta de 30 megawatts en La Paz, Baja California. Y mientras México no subsidia energía solar en grande, el proyecto de 100 millones de dólares ofreció una alternativa económica a la energía fósil del área, en dónde la radiación solar excede el promedio nacional. Así, para el 2026 México planea generar el 35 por ciento de su energía de fuentes limpias.

El proyecto es viable por dos razones: la primera es que la demanda de paneles solares en el mundo las ha vuelto más económicas y accesibles, y la segunda es que el país tienen suficiente sol para que esto suceda.

Todavía hace falta mucha planeación e inversión para que el plan para el 2026 se vuelva realidad. Pero con suficientes incentivas haría mucho sentido que pasara.



Una comunidad en México demuestra que la autonomía energética es posible

Los pueblos originarios son resilientes de maneras creativas e inspiradoras. En México, un pueblo tomó el control de las energías renovables, y el resultado es precioso.

Las comunidades energéticamente autónomas son un elemento que definitivamente ilumina el futuro próximo. Pero en el caso de Michoacán, en la comunidad de Ucareo, esto es ya casi un ejemplar e inspirador presente. 

A pesar de siglos de marginación y abuso, México puede aún presumir la existencia de cientos de comunidades indígenas o rurales. Lo cual, por cierto, es una maravillosa noticia, ya que estos grupos resguardan una gran porción del patrimonio biocultural. Por eso, cuando nos encontramos con un caso como el de Ucareo, todos debemos celebrarlo.

Ahí los habitantes han fundado un proyecto llamado Cooperen, por medio del cual se pretende construir una planta de paneles solares comunitarios. Con la colaboración de la organización Laboratorio de Investigación en Control Reconfigurable (LiCore), la comunidad está en proceso de construir esta planta, cuya energía será aprovechada para consumo local. Pero no sólo eso: los excedentes que se produzcan serán distribuidos para generar ganancias adicionales, de las cuales gozarán exclusivamente los habitantes de Ucareo.

 

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El lugar donde seguirán fructificando los árboles

Lo que están haciendo en Ucareo es un grito de emancipación con alcances globales, que demuestra que la energía renovable en México no tienen por qué convertirse en un bien de nicho, sino que es algo que las comunidades pueden gestionar para beneficiarse en múltiples sentidos, contribuyendo además en la lucha contra el cambio climático y por la sustentabilidad en general.

De hecho, el nombre del pueblo funciona como una metáfora perfecta para describir lo que quiere lograr la comunidad, pues Ucareo puede ser traducido al español como “lugar donde fructifican los árboles”. Que los árboles sigan fructificando en su territorio, resguardado de intereses ajenos que amenazan a las comunidades, es lo que Cooperen tiene como principal objetivo.

 

Autonomía energética y justicia económica

En las acciones de la comunidad de Ucareo subyace, así, un mensaje vital para todos nosotros: el respeto a la autonomía de las comunidades es esencial para estos grupos. Este es un caso opuesto a muchos otros, lo cual ha quedado demostrado, por ejemplo, en el istmo de Tehuantepec, donde la multinacional Iberdrola ha impuesto la construcción de generadores eólicos, pese a la oposición de los habitantes.

Ucareo sienta hoy un precedente que recuerda al pueblo oaxaqueño de Talea de Castro, el cual se convirtió, vía Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias A.C., en el primer grupo sin fines de lucro en el mundo que consiguió una concesión de telefonía celular operada por ellos mismos.