Ocultas a simple vista: las calorías que necesitamos para alimentar al mundo entero

Un nuevo estudio confirma que un enorme porcentaje de la comida que producimos se utiliza para alimentar animales y producir combustibles en vez de alimentar a personas que sufren de desnutrición.

Para el año 2050 necesitaremos hasta 120% más cultivos de los que tenemos actualmente para poder alimentar a una población cuyo crecimiento es rápido, desmesurado y potencialmente insostenible. Un estudio de la Universidad de Minnesota estima que más de un tercio de las calorías que producimos son utilizadas para alimentar animales, y que tan solo el 12% de estas son consumidas por humanos —un animal necesita comer 30 calorías por cada caloría que contribuyen a la dieta human. Por esta razón, los investigadores creen que en vez de producir más comida deberíamos enfocarnos en minimizar la ineficiencia de las prácticas alimenticias.

El estudio encontró que cultivar comida en tierras que actualmente se dedican a cosechar exclusivamente comida para animales y para la producción de biocombustibles podría rendir suficientes calorías para alimentar a 4 billones de personas (2700 calorías al día).

Según Emily Cassidy, la autora principal del estudio publicado en Environmental Research Letters: “Esencialmente hemos descubierto un suministro sorprendentemente abundante de comida para alimentar al mundo, oculto a simple vista en las tierras que ya cultivamos”.

Sin embargo, el estudio también confirmó que medidas menos drásticas como criar menos ganado bovino, y más aves de corral y ganado porcino, podrían hacer una enorme diferencia. Los investigadores estiman que al remplazar la producción bovina, se podrían alimentar a 357 millones de personas adicionales, siguiendo una dieta de 2,700 calorías al día. Sustituir por completo la carne roja por huevos y leche alimentaría a 815 millones de personas más.

Cassidy piensa que los resultados de su estudio no son una especie de manifiesto vegetariano, en vez propone cambios sutiles que, a la larga, beneficiarían a muchas personas alrededor del mundo.

[Fast Co. Exist]



¿Por qué podría ser buena idea dejar de comer camarón?

El proceso detrás de la crianza o la pesca de camarón podría ser suficiente razón para que hagas un esfuerzo y dejes de comer este delicioso marisco como mecanismo de presión para la industria.

El camarón es indudablemente uno de los mariscos preferidos alrededor del mundo. Sin embargo, como suele suceder con otros alimentos, los trayectos que los camarones cumplen antes de llegar a tu supermercado podrían ser razón suficiente para cuestionarnos sobre si no sería momento indicado para dejar, al menos temporalmente, de consumirlos.

Ese camarón que degustaste con alegría hace unos días, básicamente tiene dos orígenes probables. O es de granja o es ‘salvaje’. En el primero de los casos, la mayoría de granjas de camarones se establecen sobre la costa, justo donde pueden recibir agua marina de las olas tras romper. Pero esto implica que también reciben las toxinas contenidas en el mar. Para combatir estos contaminantes, las granjas suelen ser preparadas con grandes cantidades de químicos, entre ellos pesticidas, antibióticos, sosa cáustica, bórax y otros. Además, se calcula que para establecer sus granjas, el personal ha acabado con el 38% de los manglares alrededor del mundo –un estudio de la Universidad de Yale reporta que en Bangladesh existen zonas que, debido a las granjas de camarones, se han vuelto completamente inevitables.

En cuanto al otro origen, es decir, que sean capturados directamente en el mar, la tragedia no es menor. Se calcula que los buques camaroneros, se calcula, de acuerdo con Treehugger, que por cada kilo de camarón se recogen 20 kilos de pesca indeseada, que termina en la misma red de los pescadores –tiburones, estrellas de mar, tortugas, etc. Por si no fuese suficiente, en Estados Unidos analizaron camarón importado, proveniente de distintos países, y etiquetado como “listo para comer”. Como resultado obtuvieron registro de 162 variedades distintas de bacteria, que probaron resistir a diez tipos de antibióticos.

La propuesta de dejar de comer camarón puede ser un tanto radical, y sobretodo muy incomoda, sin embargo mientras los niveles de consumo no bajen significativamente será difícil que la industria camaronera revise y cambie sus procedimientos. La mesa de la conciencia está puesta, y tú decides que comer.

 



Estas son las personas que realmente alimentan el mundo

Conoce al opuesto de Monsanto, a las personas que luchan contra el despojo de recursos, cultivan cosechas tradicionales y defienden a sus comunidades de la explotación de multinacionales.

Cuando se trata de alimentar al mundo, el sector empresarial agrícola sigue vendiendo las mismas “soluciones” que de hecho bloquean el acceso a alimentos sanos y sostenibles. Operaciones industriales masivas, cosechas genéticamente modificadas, mono-cosechas altas en pesticidas y los llamados “acuerdos de comercio libre” insisten en que produzcamos más alimento (con sus semillas y petroquímicos) para el millón de personas que cada año quedan hambrientas. Sin embargo, en los países donde empresas agropecuarias han tomado control de las semillas, el ganado, el mercado y los precios, los vertederos de basura están repletos de desperdicio de alimento.

En este tema es importante no olvidar que en la primavera de 2013 Monsanto acaparó los titulares cuando su trigo genéticamente modificado, MON71800, que no fue aprobado para producción o consumición, fue encontrado creciendo en el campo de un agricultor. Y sin embargo más allá de toda esta evidencia, en junio se les entregó a los ejecutivos de Monsanto y Syngenta el premio 2013 World Food Prize.

“Estas semillas controladas corporativamente son tanto destructivas como innecesarias”, apunta el comité de alianza de alimento de EU. “Están destruyendo la diversidad de plantas y dejando sin trabajo a millones de agricultores. ¿Cómo es posible que sean honorados por luchar contra el hambre?”

Ante esto, en  la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo, en su Reseña Agropecuaria de 2013 titulada Despierte antes de que sea muy tarde: has agricultura realmente sostenible para la seguridad alimentaria en el cambio climático se decretó que “el mundo necesita un cambio paradigmático en el desarrollo agrícola de una “revolución verde” a un método de “intensificación ecológica””.

La buena noticia es que hay un creciente número de movimientos agrícolas, pescadores, trabajadores y consumidores que están creando soluciones concretas a la pobreza y el hambre.

Los honorarios del premio 2013 de Soberanía Alimentaria  de el sur de la India, el País Vasco, Mali, Brasil y Haití luchan por terminar con el despojo de recursos, por cultivar cosechas tradicionales y defender a sus comunidades de la explotación de las corporaciones multinacionales.

Esto es sólo el comienzo de el movimiento quizá más relevante de nuestro siglo. Nos carga de responsabilidad a todos para participar en esta lucha en la medida que podamos, y continuar con la defensa de la agricultura campesina y la agroecología como una manera de producir alimentos sostenibles y libres de químicos accesibles para todos. Comenzar por tener un huerto doméstico (aunque sea pequeño, en nuestra cocina) en una gran manera de participar.