No hay explosión demográfica en este planeta (aunque sea difícil de creer)

Nuestro problema de población no es que haya demasiadas personas en el planeta, sino que hay demasiado pocas que son dueñas de demasiada tierra.

Dada la situación que está viviendo el mundo en cuanto a pobreza, en la actualidad se está llevando a cabo un debate que discute, por un lado, que hay una sobrepoblación en el planeta y que los humanos somos una plaga, y por el otro que más bien hay demasiada tierra que es propiedad de muy pocos.

Y aunque parezca que cada vez somos más y que la situación es insostenible, la realidad es que no hay una explosión de natalidad. De hecho el rango de crecimiento poblacional ha disminuido desde la década de 1960, y ha caído por debajo de los niveles de repuesto en la mitad del mundo. Y la ONU muestra que en todo el mundo la fertilidad por mujer ha caído de 4.7 bebés en 1970-75 a 2.6 en 2005-10.

Así, quizá la parte del debate que argumenta que hay una sobrepoblación es defectuosa. El problema es el alimento. El problema es que todas las tierras arables ya están tomadas. ¿Tomadas por quién? De acuerdo a la Asociación de Agricultores del Maíz, 30% del maíz de Estados Unidos  termina como combustible de etanol, mientras 5% es crecido como jarabe de maíz para comida chatarra y refrescos. “Por lo tanto el decir que hay demasiados humanos en lugar de decir que demasiadas Coca-Colas, Cherrios o Special K es ridículo”, apunta Robert Newman, de The Guardian.

“La seguridad alimentaria y la sustentabilidad ecológica son imposibles sin un control democrático de la tierra. Quizá sólo mediante la nacionalización de tierras se puedan implementar paisajes conectados, ciudades inteligentes y corredores que permitan que el ecosistema se doble, no se rompa”, apunta Newman. Así, el problema no es que demasiadas personas estén apretadas en una pequeña porción de tierra, sino que hay muy pocas personas siendo dueñas de demasiado mundo.

[The Guardian]



Estas son las personas que realmente alimentan el mundo

Conoce al opuesto de Monsanto, a las personas que luchan contra el despojo de recursos, cultivan cosechas tradicionales y defienden a sus comunidades de la explotación de multinacionales.

Cuando se trata de alimentar al mundo, el sector empresarial agrícola sigue vendiendo las mismas “soluciones” que de hecho bloquean el acceso a alimentos sanos y sostenibles. Operaciones industriales masivas, cosechas genéticamente modificadas, mono-cosechas altas en pesticidas y los llamados “acuerdos de comercio libre” insisten en que produzcamos más alimento (con sus semillas y petroquímicos) para el millón de personas que cada año quedan hambrientas. Sin embargo, en los países donde empresas agropecuarias han tomado control de las semillas, el ganado, el mercado y los precios, los vertederos de basura están repletos de desperdicio de alimento.

En este tema es importante no olvidar que en la primavera de 2013 Monsanto acaparó los titulares cuando su trigo genéticamente modificado, MON71800, que no fue aprobado para producción o consumición, fue encontrado creciendo en el campo de un agricultor. Y sin embargo más allá de toda esta evidencia, en junio se les entregó a los ejecutivos de Monsanto y Syngenta el premio 2013 World Food Prize.

“Estas semillas controladas corporativamente son tanto destructivas como innecesarias”, apunta el comité de alianza de alimento de EU. “Están destruyendo la diversidad de plantas y dejando sin trabajo a millones de agricultores. ¿Cómo es posible que sean honorados por luchar contra el hambre?”

Ante esto, en  la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo, en su Reseña Agropecuaria de 2013 titulada Despierte antes de que sea muy tarde: has agricultura realmente sostenible para la seguridad alimentaria en el cambio climático se decretó que “el mundo necesita un cambio paradigmático en el desarrollo agrícola de una “revolución verde” a un método de “intensificación ecológica””.

La buena noticia es que hay un creciente número de movimientos agrícolas, pescadores, trabajadores y consumidores que están creando soluciones concretas a la pobreza y el hambre.

Los honorarios del premio 2013 de Soberanía Alimentaria  de el sur de la India, el País Vasco, Mali, Brasil y Haití luchan por terminar con el despojo de recursos, por cultivar cosechas tradicionales y defender a sus comunidades de la explotación de las corporaciones multinacionales.

Esto es sólo el comienzo de el movimiento quizá más relevante de nuestro siglo. Nos carga de responsabilidad a todos para participar en esta lucha en la medida que podamos, y continuar con la defensa de la agricultura campesina y la agroecología como una manera de producir alimentos sostenibles y libres de químicos accesibles para todos. Comenzar por tener un huerto doméstico (aunque sea pequeño, en nuestra cocina) en una gran manera de participar.



Ocultas a simple vista: las calorías que necesitamos para alimentar al mundo entero

Un nuevo estudio confirma que un enorme porcentaje de la comida que producimos se utiliza para alimentar animales y producir combustibles en vez de alimentar a personas que sufren de desnutrición.

Para el año 2050 necesitaremos hasta 120% más cultivos de los que tenemos actualmente para poder alimentar a una población cuyo crecimiento es rápido, desmesurado y potencialmente insostenible. Un estudio de la Universidad de Minnesota estima que más de un tercio de las calorías que producimos son utilizadas para alimentar animales, y que tan solo el 12% de estas son consumidas por humanos —un animal necesita comer 30 calorías por cada caloría que contribuyen a la dieta human. Por esta razón, los investigadores creen que en vez de producir más comida deberíamos enfocarnos en minimizar la ineficiencia de las prácticas alimenticias.

El estudio encontró que cultivar comida en tierras que actualmente se dedican a cosechar exclusivamente comida para animales y para la producción de biocombustibles podría rendir suficientes calorías para alimentar a 4 billones de personas (2700 calorías al día).

Según Emily Cassidy, la autora principal del estudio publicado en Environmental Research Letters: “Esencialmente hemos descubierto un suministro sorprendentemente abundante de comida para alimentar al mundo, oculto a simple vista en las tierras que ya cultivamos”.

Sin embargo, el estudio también confirmó que medidas menos drásticas como criar menos ganado bovino, y más aves de corral y ganado porcino, podrían hacer una enorme diferencia. Los investigadores estiman que al remplazar la producción bovina, se podrían alimentar a 357 millones de personas adicionales, siguiendo una dieta de 2,700 calorías al día. Sustituir por completo la carne roja por huevos y leche alimentaría a 815 millones de personas más.

Cassidy piensa que los resultados de su estudio no son una especie de manifiesto vegetariano, en vez propone cambios sutiles que, a la larga, beneficiarían a muchas personas alrededor del mundo.

[Fast Co. Exist]