Monjes budistas están protegiendo a los leopardos de las nieves de cazadores furtivos

Los majestuosos leopardos de las nieves que merodean las zonas cercanas a los monasterios budistas tienen la suerte de tener a estos guardianes, que los protegen de ser asesinados. Habría que pensar cómo utilizar las otras religiones del mundo para lo mismo.

Las diversas filosofías y religiones del mundo podrían ser uno de los grandes agentes de conservación del medioambiente y el respeto a la naturaleza. Sin duda, este es un tema que valdría la pena desarrollar a fondo, para poner en marcha un plan que se base en las enseñanzas sagradas de cada una de las religiones para salvaguardar a las criaturas salvajes.

Uno de los ejemplos más imponentes en este tema es lo que sucede en los monasterios del Tíbet. Muchos monjes budistas patrullan activamente las áreas para prevenir la matanza de los leopardos de las nieves, y no sólo esto, sino que enseñan a la gente local que matar a estas majestuosas criaturas está mal.

Gracias a su razonamiento budista de respetar a todos los seres vivos, la mayoría de las personas que habitan la zona del Tíbet y los Himalayas no matan a ningún espécimen de la vida salvaje. Sin embargo, la historia es un poco más cruel: al igual que ocurre con los cuernos de rinoceronte y los colmillos de elefante, la demanda por los leopardos de las nieves es impulsada por el uso de estos animales en la medicina tradicional china y también, por el increíble frío de la zona del Tíbet.

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Así, mientras estos monjes y aldeanos protegen a los bellísimos leopardos de las nieves gracias a sus valores de no violencia, también es verdad que todas las religiones principales del mundo tienen enseñanzas que apoyarían la conservación del medioambiente y los animales.

Después de ver el éxito con que estos monjes educan a los locales para no herir a los leopardos o a otros animales, habría que pensar cuáles técnicas similares podrían funcionar en la India, África y Asia, en donde la caza ilegal ha provocado una preocupante crisis.



Shugendō: iluminando la conciencia en las montañas sagradas de Japón

Este cortometraje nos acerca a una práctica milenaria, de manera íntima e inspiradora.

¿Cómo iluminar la conciencia? En todas las prácticas y religiones del mundo, y sobre todo en la sabiduría asiática, esta es una de las preguntas más relevantes. En la búsqueda de aquella iluminación, casi siempre existe un elemento obligado: la reclusión. 

El Shugendō (el camino del entrenamiento ascético) es una de tantas místicas inenarrables que buscan la iluminación, pero que precisamente conservan su carácter místico para nosotros porque son prácticas que se realizan en la reclusión (y más aún: en la reclusión de las montañas). Aunque se puede ahondar mucho en el sincretismo del Shugendō, originado en el Japón prefeudal, lo cierto es que es esencialmente una experiencia y, como tal, sólo experimentándola con todos los sentidos se puede acceder a ella.

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No obstante, el cineasta francés Mathieu Le Lay realizó un íntimo cortometraje, Kumano, que podría llevarnos a algo similar a la experiencia del Shugendō: sentir sus rituales, sus sonidos, sus colores y sus silencios en las profundidades de las montañas sagradas de Japón, que aunque quizá se nos presenten intransitables podemos conocer gracias a este brillante trabajo audiovisual.

Kumano es un cortometraje que logra casi fundirnos con esta práctica ancestral, siguiendo cautelosamente a un monje yamabushi (“el que se oculta en las montañas”) llamado Kosho Tateishi, quien realiza los rituales propios del Shugendō de manera tan natural como si no hubiese una cámara grabando sus acciones. A través de los rezos y el incienso podemos ver a Tateishi casi fundiéndose con los cuatro elementos que lo rodean en las montañas, lo cual nos hace comprender por qué el Shugendō es una práctica que ha perdurado por siglos, pues está enraizada en las montañas y en sus disciplinados practicantes.

Así, aunque el Shugendō sea una práctica que no podemos conocer a cabalidad, es también un cúmulo de conocimientos (que incluyen sabiduría tao y budismo) en los cuales podemos inspirarnos. El cortometraje Kumano es una forma brillante de acercarnos a dichos conocimientos y llevarnos una lección del Shugendō sumamente valiosa: tal vez no se tenga que buscar trascender en este mundo, sino vivirlo en tanto tengamos vida. Porque más allá de la muerte, hay un aquí y un ahora; una naturaleza que podemos absorber con los sentidos, y una felicidad inmanente que podemos experimentar si tenemos la disciplina para llegar a ella.

 



4 brillantes futbolistas que practican el budismo

Budismo y futbol podrían ser mucho más compatibles de lo que muchos creemos; aquí cuatro casos que lo han demostrado.

Para muchos el futból y el budismo parecerían dos fuerzas opuestas. Sin embargo, quizá haya más sintonía entre uno y otro de lo que creemos; al menos así lo sugiere el hecho de que grandes futbolistas hayan abrazado esta filosofía –incluido, por cierto, uno de los mejores de la historia–.

Si reflexionamos con algo de detenimiento en las correspondencias entre la práctica budista y el futból, encontramos más de una. Por ejemplo, en el futbol es indispensable cultivar una atención precisa –solo así puedes conectarte realmente con el juego–, una de las cualidades en las que más enfatiza el budismo (smrti). También, la armonización entre cuerpo y mente, premisa que en el budismo se lleva al grado de ni siquiera considerarlos separados (namarupa), ocupa un lugar esencial en la práctica futbolística.

En todo caso, más allá de detectar, imaginar o delirar, correspondencias entre budismo y futból, queremos compartirte esta breve selección de cuatro jugadores que practican esta filosofía y que han brillado en las canchas.

Roberto Baggio

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Apodado Il Divino, y sin duda uno de los jugadores más lúcidos de la historia del futbol,  es quizá el más conocido budista en este deporte. Además de ganar varios campeonatos de la Serie A, de llevar a la selección italiana a la final del mundial y ser reconocido con el Balón de Oro, Roberto Baggio ha promovido el budismo desde hace años e incluso abrió, luego de retirarse, un gigantesco centro de práctica cerca de Milán. Su habilidad en la cancha, aunado a su ya larga y dedicada práctica budista, hacen de Baggio un inmejorable candidato para terminar driblando al Samsara y liberándose así del ciclo kármico. 

Fabien Barthez

Brilló con el Olympic de Marsella, el Manchester United y, en especial, con la selección francesa –siendo campeón del mundo en 1998 y subcampeón en 2006. Aunque no especialmente simpático, Barthez destacaba por su gran templanza en momentos clave, por ejemplo las rondas de penales; cualidad que, seguramente en alguna medida, debía a su práctica de budismo zen.

Mehmet Scholl

Este aguerrido mediocampista, estandarte del Bayern Munich y uno de los futbolistas alemanes más exitosos –con 8 títulos de liga–, Scholl ha sido un abierto promotor de los principios budistas.

Mario Balotelli

Italiano de origen ghanés, este intenso delantero ha destacado en la Serie A de su país, así como en la Liga Premiere, con Manchester City y Liverpool. A pesar de ser poco disciplinado y famosamente conflictivo, la adopción del budismo parece haberle ayudado a templarse y concentrarse en su talento futbolístico.