Auge de productos eróticos naturales y sustentables

Una compañía francesa planea ofrecer un amplio repertorio de productos orgánicos para el goce sexual.

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Parece una verdad universal, al menos en el estado actual del capitalismo, que el sexo vende. Con buenas intenciones y con resultados comerciales sobresalientes, la compañía francesa Divinextases, comercializa desde hace dos años una línea de “cosméticos eróticos”, cuyo fundador, Frederic Donnat, considera “más interesantes que los usuales productos orgánicos de belleza.”

Donnat afirma que las ventas de sus productos se han triplicado y cuentan con una facturación actual de $600 mil dólares (aunque omiten si es anual, mensual o desde su fundación), y han conseguido el sello de calidad de la Federación Nacional Orgánica de Francia.

Su catálogo, aunque reducido, se compone de juguetes sexuales ecológicos (que utilizan pilas reutilizables), bálsamos y aceites hechos con materiales sustentables, utilizando cera de abeja y manteca de karité en lugar de aceite de palma, todo ofrecido en empaques reciclables. La compañía espera lanzar al mercado una línea de afrodisiacos libres de Viagra próximamente.

[Huffington Post]



Datos curiosos y hasta extravagantes del sexo entre insectos

Te compartimos datos curiosos y hasta extravagantes del sexo entre insectos (con la esperanza de generar una reflexión sobre la sexualidad humana)

En la actualidad occidental, el sexo no tiene nada que ver con lo que realmente significa. La exclusividad genital y mecánica ha encauzado a la sexualidad humana a comprarla y asemejarla a la reproducción animal.  Esto, sin duda alguna, ha generado curiosidad sobre las semejanzas y diferencias entre ambas nociones. Por ello, en Ecoosfera, con ayuda de Wired, te compartimos datos curiosos y hasta extravagantes del sexo entre insectos (con la esperanza de generar una reflexión sobre la sexualidad humana):

Los penes de algunos escarabajos están cubiertos de picos, palas, arpones y dagas, los cuales producen heridas en las vaginas de las hembras. Esto supone una facilidad de apareamiento a la hora que el esperma entra en contacto con la vagina.

En ocasiones, los insectos hembras tienden a matar y a comer a sus pretendientes.

Las vaginas de los insectos pueden almacenar durante años el esperma de los machos antes de usarlo. Inclusive hasta expulsarlo en caso que no les atraiga el macho.

Las moscas macho deben realizar toda una contorsión genital, de entre 90° y 180°, para poder penetrar a la hembra; aunque algunas especies logran hacer una rotación de 360°.

Muchos insectos experimentan el sexo como agonía y éxtasis al mismo tiempo; ya que, en ocasiones, el pene explota o se rompe dentro de la vagina de la hembra. El ejemplo de esta práctica son las abejas, donde el pene del macho explota con la eyaculación hasta que cae del cielo, muriendo entre los arbustos. Otro caso son los grillos, los cuales sostienen el pene del macho como un snack de proteínas; por lo que, en este proceso, el tamaño sí importa ya que las hembras sólo escogen a su pareja con base en su spermatóforo.

Los dermápteros machos cuentan con dos penes en caso que el primero se rompa dentro de la vagina de la hembra. Además, cada pene del dermáptero tiene una longitud similar al de su cuerpo entero.

Hay ocasiones en que los machos se desprenden de su pene en el interior de la vagina de su pareja. De acuerdo con los científicos, los machos que sobrevivieron al proceso, pudieron aparearse eventualmente; mientras que las hembras tardaron más en hacerlo.



Descubre cuáles son los juguetes sexuales que más afectan tu salud

Algunos de estos juguetes sexuales aumentan el riesgo de padecer cáncer cervicouterino o ulceraciones internas

El primer prototipo de dildo, de madera y con formas rudimentarias, apareció en la Grecia antigua alrededor del 500 a.C. Su finalidad era consolar a las mujeres cuyos esposos se iban a la guerra, para así reducir la infidelidad. Sin embargo no fue hasta el 1400 d.C., durante el Renacimiento italiano, cuando se le nombra dildo a aquel instrumento similar al aparato reproductor masculino, comúnmente hecho con madera y cuero (para añadirle la forma del testículo). Mientras tanto, en China se crearon los anillos para el pene hechos con párpados de cabras, así como con sus pestañas, para el placer de las mujeres. Aunque no fue sino hasta 1791 que el Marqués de Sade introdujo públicamente, a través de su obra Justine, el uso de cadenas, látigos y la sumisión sexual.

Desde entonces, los juguetes sexuales se fueron desarrollando hasta convertirse en una accesible producción global. Tamaños, formas y materiales evolucionaron para acercarse tanto a la comodidad como al gusto de las personas: dildos, vibradores, aceites, muñecas inflables, disfraces, lencería, estimulantes, lubricantes, etcétera.

No obstante, la masificación de estos productos ha provocado el uso de materiales nocivos tanto para el medio ambiente como para las personas, tales como látex, silicón 100% puro, siliconflesh o cauchos sintéticos. Desgraciadamente la mayoría de estos están compuestos principalmente de estabilizadores de metales pesados (zinc, plomo, estaño, bario o cadmio), ftalatos (DOP o DEHP), partisol, aguarrás, aceite de pollo o aceite automotriz para que se vean transparentes. ¿La razón? Ahorrarse dinero, para un mayor ingreso a expensas de la salud de los consumidores.

Las consecuencias son evidentes. Al principio no existe una sensación extraña o daño alguno. Sin embargo, conforme se usa frecuentemente el producto con estos componentes, las mucosas absorben la sangre que, a su vez, absorbió la microdosis de ftalatos. En consecuencia, estos juguetes sexuales “sin etiquetas” aumentan el riesgo de padecer cáncer cervicouterino o ulceraciones internas. Inclusive, Greenpeace explica que se ha encontrado una gran cantidad de ftalatos en sangre materna y en el cordón umbilical, provocando que los bebés nazcan con altos niveles de este componente tóxico en la sangre.

Por lo que, antes de comprarlos, tómate un tiempo para analizar los ingredientes. Es más, huélelos para conocer cuáles son los aromas que desprenden; en caso de que sea un olor fuerte a plástico, solvente o grasa similar al de la cocina, es mejor dejarlo donde está. Las repercusiones pueden ser fatales.

Esto no quiere decir que todos los juguetes sexuales tengan estos componentes y por lo tanto son peligrosos o inmorales. Simplemente nos indica que debemos tomar conciencia de los productos que usamos para el descubrimiento y goce de la propia sexualidad íntegra y saludable.

Si deseas conocer cuáles son las empresas que venden productos tóxicos (así como las que cuentan con certificado del Organismo de Verificación y Certificación de Juguetes Sexuales, A.C.), entonces dale click aquí.

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Fotografía principal: Actitudfem.com