Como sabemos, la basura es uno de los grandes problemas de la vida civilizada. Desde el momento en que la especie humana se separó ya irremediablemente de la naturaleza, su modo de vida generó residuos que si bien en un principio todavía permitían mantener cierto equilibrio con el entorno, conforme se tecnificó nuestra cotidianidad esta situación se volvió insostenible.

A continuación compartimos nueve maneras para que, con tus acciones cotidianas, contribuyas a reducir este problema.

 

1. Lleva a casa menos empaques

En tus compras procura reducir los empaques de las cosas que adquieres. Puedes usar bolsas de reuso, moldes plásticos reutilizables, cajas de cartón o algún otro objeto que te permita reducir aquello que finalmente terminará en la basura.

 

2. Recurre a la composta

composta

Las partes no comestibles de frutas y verduras, los restos del café o del té, las flores marchitas, los cascarones de huevo y otras cosas que son producto de tu vida diaria no tienen por qué terminar desechadas. Con un recipiente a modo y el cuidado adecuado puedes elaborar una composta casera que después encontrará utilidad, por ejemplo, como abono de tus plantas. También puedes recurrir a programas de composta locales que seguramente recibirán tus residuos orgánicos.

 

3. Recicla

El reciclaje es una de las formas más efectivas de convertir la basura en algo útil. Puedes separar tus desechos por material y después llevarlos a un depósito, donde además recibirás algo de dinero a cambio.

 

4. Reusa

Ese frasco de mermelada que está a punto de terminarse puede servir para alguna otra cosa: para guardar objetos, sembrar una planta o algo más que haga falta en tu rutina diaria. Antes de tirar algo piensa, si quizá puede tener otro uso.

 

5. Reflexiona antes de comprar

Algunos productos están claramente diseñados para convertirse en basura. ¿Por qué no llevar tu taza a la cafetería donde todas las mañanas compras tu café? Si haces eso, habrás evitado tirar un vaso de cartón. Igualmente, puedes hacer una mezcla de vinagre y agua para limpiar los vidrios y espejos de tu hogar y así no tener eventualmente que deshacerte de la botella de ese limpiador que adquieres en el supermercado. O tener servilletas  pañuelos de tela, en vez de desechables de papel.

 

6. Gasta en productos de calidad

Usualmente los productos más baratos son también los que menos duran, desde un pantalón hasta un electrónico. Es posible que gastes más, pero a largo plazo comprobarás los beneficios.

 

7. Coopera

Este esfuerzo no tiene por qué ser individual. Por el contrario, es mucho mejor cuando más personas contribuyen. Busca la ayuda de tus amigos y vecinos; tal vez algunos de ellos compartan tu preocupación por el problema de la basura, además de que puede ser el inicio de otros proyectos comunitarios.

zapatos

8. Repara

Si algo se descompone, es posible que tenga reparación. Aunque en nuestra época se ha establecido, lamentablemente, una dinámica social y económica basada en el desecho, el hábito de la reparación permite romper con este ciclo. Además, en muchos casos reparar extiende la vida útil de los objetos.

 

9. Compra usado, vende usado, dona lo usado

En algunas situaciones conviene más comprar algo usado, en lugar de algo nuevo. También hay cosas que aún sirven y que si bien puedes pensar en arrojarlas al bote de la basura, también podrías venderlas en una tienda de segunda mano o, mejor aún, donarlas a quien todavía puede utilizarlas.

 

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