SodaStream, el mayor enemigo de la industria refresquera

Dispositivo ecoamigable que te permite crear bebidas carbonatadas en casa pone a la industria refresco ( Coca-Cola y Pepsi) muy nerviosos.

Las míticas batallas a las que se han enfrentado Coca-Cola y Pepsi a lo largo de la historia ahora cambian de rumbo para enfrentarse con un nuevo enemigo: SodaStream. Se trata de una máquina que permite crear bebidas carbonatadas de varios sabores en casa, lo cual se traduce en un beneficio enorme para el medio ambiente; la idea es poder prescindir de las botellas de plástico.

El eslogan de SodaStream es simplemente: “Con SodaStream puedes ahorrar 2 mil botellas cada año. Si amas las burbujas, déjalas libres”. Este es el mensaje que han buscado transmitir con su última campaña publicitaria, que, además de ser todo un escándalo, arremete directamente contra los gigantes refresqueros Coca-Cola y Pepsi que tienen todo menos conciencia ecológica.

La marca difundió este spot en el Reino Unido, donde se ve a distintas personas utilizando este dispositivo para crear refresco en casa. Cada vez que la activan explotan las botellas de refresco en las tiendas y los almacenes. Poco tiempo después de su emisión, el gobierno prohibió que la pieza fuera difundida en televisión alegando que “denigraba a los refrescos”. Ante esto los creadores sacaron partido de la situación y crearon otro video donde no se ve como se volatizan los refrescos, pero sí se escuchan, evocando claramente la pieza censurada.

Como era de esperarse, la censura sólo logró que el video se viralizara en la Red y lo vieran más de un millón de personas; las ventas de SodaStream se han disparado.  Coca-Cola y Pepsi tienen razón en estar nerviosos, nunca antes una campaña había acometido tan poderosamente contra ellos, y, cabe decir, tan elegantemente. Ya era hora de que surgiera un dispositivo así.

[Yahoo]



Las estufas ahorradoras de leña que pretenden revolucionar la gastronomía maya

Estas estufas se han construido con materiales locales, como el sascab –roca calcárea–, nopal licuado, cáscara de elote desmenuzada, tierra roja y cemento.

Si bien en la gastronomía indígena latinoamericana la leña es un elemento indispensable para un sabor inigualable, las estufas de leña son consideradas como “los asesinos de la cocina” por la Organización Mundial de la Salud –OMS– pues el mismo humo mata y enferma a quienes lo inhalan constante y frecuentemente. Las víctimas de este tóxico gas son las mujeres de comunidades indígenas que suelen tener un fogón al interior de su casa para calentar el café y el agua para el baño, cocinar sus alimentos y mantener un ambiente agradable. 

Entre las enfermedades más comunes derivadas de la inhalación del humo de estas estufas son infecciones de oído en los niños, ataques frecuentes y graves de asma, malestares del corazón y cáncer de pulmón. Sin embargo, ¿cómo eliminar esta práctica ancestral sin alternativas viables y efectivas bajo las condiciones climatológicas y socioeconómicas de las regiones latinoamericanas? 

Frente a esta situación, el primer Laboratorio de Innovación y Evaluación de Estufas de Biomasa –Lineb–, en México, desarrollaron 25 modelos de estufas ahorradoras de leña y se encuentran actualmente distribuidas en todo el país; entre ellas se ubican las Patsari, Onil, Ecostufa, Lorena, Quetzal, Palermo, María, Xalpaneca, Mera Mera, Justa, Teponaztli, Ñuu Savi, Ludeé Biché y Túumben K’óoben.

Estas estufas se han construido con materiales locales, como el sascab –roca calcárea–, nopal licuado, cáscara de elote desmenuzada, tierra roja y cemento. Y actualmente las Túumben K’óoben, por ejemplo, están siendo colocadas en diversas comunidades de Yucatán con el objetivo de cuidar la salud de las mujeres mayas en toda la península de Campeche, Quintana Roo y Yucatán. En palabras de Gabriel Arcángel Zulub, director general de Túumben K’óoben, “Hay aproximadamente 1 500 de estas estufas colocadas en diversas comunidades de Yucayán. La labor no ha sido fácil. Los fogones de tres piedras, abiertos, y el humo, son parte de las tradiciones de las comunidades mayas.”

Como medida para sustituir las tradiciones indígenas por unas nuevas y ecosustentables, Túumben K’óoben ha decidido no sólo colocar las estufas, también sensibilizar, informar, familiarizar, capacitar a las mujeres, acompañarlas y asesorarlas tanto en la utilización como en el mantenimiento de las estufas. El objetivo es lograr que las mujeres mismas vean los beneficios de estas estufas de leña ecosustentables: desde la disminución de enfermedades respiratorias –como gripa– hasta la permanencia del sabor inigualable de sus recetas ancestrales. 

De acuerdo con Arcángel Zulub, para tener una Túumben K’óoben basta una condición: comprometerse a sembrar y cuidar 50 plantas en sus traspatios o parcelas. Para asegurarse del cumplimiento de la misma, la organización lleva las plantas, verifica y marca con GPS los puntos en donde fueron sembradas. Esto con el interés de contribuir paralelamente con el proyecto Cosechando Sabores de la organización The Nature Conservancy, el cual se encarga de visibilizar cinco sistemas sustentables de producción y transformación de alimentos en la selva maya para salvarla de su extinción cultural. 

 



Baja 10% la venta de refrescos por los nuevos impuestos en México (pese a estrategias publicitarias)

En un año la disminución en el consumo es notable, aun cuando algunas marcas han implementado ingeniosas estrategias de marketing

Por primera vez, después de muchos años en auge, cayeron las ventas de los refrescos y las bebidas azucaradas en México. Este país es el principal consumidor de refrescos y también el más obeso del mundo, tanto en el nivel infantil como adulto.

El año pasado fueron etiquetados nuevos impuestos a las bebidas azucaradas y al refresco; también se bloqueó la publicitación de comida chatarra en horarios para niños (aunque algunas marcas lograron colarse tramposamente, pese a no ser nutritivas). En este contexto, han emergido los primeros resultados de ventas. 

Afortunadamente, en un año cayeron 10% las ventas de refrescos, desde el inicio de la aplicación de los nuevos impuestos (aproximadamente de 1 peso por litro). Esto pese a las estrategias de marketing altamente afectivas implementadas por Coca-Cola (principal refresco ingerido en México), que desde julio ha incrustado nombres de personas a sus latas para generar un vínculo emocional con los consumidores. Según la propia marca: “Las reacciones positivas de la gente nos han dejado impactados, pues más allá de un nombre en un empaque hecho especialmente para ellos, se han creado motivos para compartir momentos de felicidad con quiénes más quieren” (declaración de José Luis Basauri, director de marca de Coca-Cola México para El Financiero).

En una reciente encuesta hecha por la Alianza por la Salud Alimentaria se develó también que 52% de los mexicanos considera que consume menos refresco y 16% de los padres señala que sus hijos casi nunca los consumen, 9% más que el año pasado. Al parecer, los nuevos impuestos están impactando positivamente en la disminución del consumo en bebidas chatarra; ahora, las organizaciones como la antes mencionada buscarán que parte de los nuevos impuestos sean destinados verdaderamente a la implementación de bebederos en las escuelas de todo el país.