Los delfines pueden recordar a sus viejos amigos con solo escucharlos silbar

Los delfines se comunican entre ellos por medio de silbidos y cada uno tienen un silbido específico que funciona como su nombre propio. Así, una vez que han escuchado el silbido de algún amigo, nunca lo olvidadrán.

En caso de que aún existan dudas acerca del parecido entre la conciencia de un delfín y la de un ser humano, nuevas investigaciones muestran que estos cetáceos pueden recordar los silbidos de sus viejos amigos después de haberse separado hasta por veinte años. Ningún animal además del humano ha demostrado tanta memoria social a largo plazo (ni siquiera el elefante).

En la comunicación de los delfines nariz de botella existen silbidos comunes y silbidos con firma. Cada delfín desarrolla su propio silbido que no es igual al de ningún otro; por ello se dice que tiene una firma y funciona como una especie de nombre propio. Así, cuando un delfín entra en contacto con otro delfín usa su silbido firma para anunciar su identidad.

El estudio revela que los delfines nariz de botella se llaman entre ellos por sus silbidos firma, similar a la manera en que los humanos se comunican por sus nombres. Lo fascinante es que de acuerdo a esta investigación, los delfines, siendo animales acústicos, pueden recordar a un viejo amigo que no han visto hasta por veinte años sólo al escuchar su silbido. Esto significa que su red social es mucho más sólida y entrañable que la que tenemos la mayoría de nosotros.

[io9]



Las ballenas y delfines sienten placer y emiten pequeños gritos de felicidad

Nuevo hallazgo científico demuestra que los cetáceos liberan dopamina en momentos de placer y lo expresan en gritos de felicidad, al igual que los humanos.

De los cientos de estudios que se han hecho para comprender un poco del fascinante y metafísico mundo de los cetáceos, este es uno de los más gratos, y sus implicaciones son importantes. Publicado en el Diario de Biología experimental, el estudio encontró que los delfines emiten pequeños gritos que son genuinas expresiones de placer.

“Creemos haber descubierto que [el sonido] tiene contenido emocional”, apuntó el autor Sam Ridgway, presidente de la Fundación Nacional de Mamíferos Marinos. Aunque cualquier persona sensible o receptiva ya sabía que los delfines expresan el más jubiloso placer en ciertas ocasiones, el hecho de que se demuestre científicamente ayuda a entender, en parte, que tienen plena conciencia de su circunstancia, y que por supuesto también experimentan la contraparte del dolor y la angustia.

Nosotros los humanos, cuando gritamos de felicidad o placer hay un retraso de 100 a 200 milisegundos del momento del evento al momento del sonido feliz. Ello es porque el evento detona la liberación del compuesto dopamina en el cerebro.

Los científicos descubrieron que los delfines sienten el mismo placer que los humanos gracias a este retraso en su respuesta a un evento placentero; alrededor de 200 milisegundos en promedio. El mundo de los delfines y ballenas, entre más lo conocemos, más se parece al del ser humano e incluso rebasa algunos rasgos que la mayoría solo tenemos en potencia. Debemos considerar esto para su protección y aprecio.

 



Así hablan los delfines: la primera traducción en tiempo real de sus sonidos

Para graban, interpretar y responder a los sonidos de los delfines, el proyecto CHAT construyó un prototipo de una computadora, del tamaño de un teléfono inteligente.

¿Te imaginas ir a la playa, encontrarte a unos delfines nadando cerca de ahí y entender qué tratan de decirte con sus chasquidos?

Desde 1998, Denise Herzing, fundadora del Wild Dolphin Project, ha investigado la manera de crear una comunicación bilateral entre los delfines y los humanos. Al principio, se dedicó a entrenarlos para que asociaran sonidos con cuatro íconos de un teclado subacuático. No obstante, no fue suficiente para ella: “El sistema se encargó de mantener la atención del delfín, pero no era tan ‘amigable’ para que fuera exitoso. […] Se espera que los delfines aprendan el sistema, y lo hacen, pero no se sienten motivados para usar el sistema con el fin de pedir objetos a los humanos.”

Entonces, Herzing empezó a colaborar con Thad Starner, un investigador de inteligencia artificial en el Georgia Institute of Technology, en Atlanta. Juntos forjaron el proyecto de Cetacean Hearing and Telemetry (CHAT) con el fin de crocrear un lenguaje con las características de los sonidos, los cuales son utilizados por los delfines para comunicarse entre sí.

Los delfines pueden producir sonidos de frecuencias más arriba de 200 kilohertz (un equivalente a diez vez más alto de lo máximo que podemos escuchar). Para graban, interpretar y responder a los sonidos de los delfines, Starner construyó un prototipo de una computadora, del tamaño de un teléfono inteligente, con dos hidrófonos capaces de detectar un amplio rango de los chasquidos de estos animales. Además, el driver también cuenta con Twiddler, un dispositivo que actúa como una combinación entre un ratón y un teclado, para seleccionar qué respuesta se desea interpretar.

Herzing y Starner empezaron a probar este dispositivo con los delfines del Atlántico, los Stenella frontalis. Al principio, todos los aparatos señalaban una de las ocho “palabras” que chasqueaban los delfines: como por ejemplo, algas, arco, paseo, ola. Una vez que el sistema pueda reconocer las palabras mímicas de los delfines, el objetivo será escuchar, al natural, su sistema y crear “unidades fundamentales” de su lenguaje: “No sabemos siquiera si los delfines tienen palabras. Nosotros podríamos utilizar sus señales, sólo si las conociéramos. Pero no lo hacemos.”