La quinoa, los hongos y la coca mantuvieron a este hombre vivo por 124 años

El Boliviano Carmelo Flores podría ser el hombre más longevo que haya vivido y atribuía esto a su dieta andina que consistía de quinoa, hongos silvestres y hojas de coca.

Carmelo Flores, indígena y granjero de Frasquia, Bolivia, podría ser la persona más vieja que jamás haya vivido y atribuyó su longevidad a los granos de quinoa, hongos silvestres y hojas de coca. Flores decía que esta dieta tradicional andina lo había mantenido vivo por 123 años (murió en junio de 2014 pasado).

“La papa con quinoa es deliciosa”, apuntaba Flores en Aymara, el único lenguaje que habla. Y aunque debido a que Frasquia empezó a emitir certificados de nacimiento hasta 1940 y por lo tanto es imposible verificar su edad, el boliviano tenía un certificado de bautismo que data de 1890.

Flores vivía en una cabaña en las alturas de Bolivia, y aún en 2013, era suficientemente fuerte para tomar caminatas diarias con sus huaraches de llanta reciclada. El resto del tiempo se sentaba sobre una cobija a ver la vida del pueblo pasar y masticar hojas de coca.

[NBC]



Este es el secreto para vivir más (y mejor) (infografía)

En realidad todo depende de tus hábitos, pero ¿cuál es el método para tener una vida larga y sana?

Más allá del fetiche por la juventud eterna, algo es indudable: la vida se disfruta más cuando cuidamos de nuestro cuerpo y nuestra mente. Y esto puede llevarnos a descubrir el secreto de la longevidad, sin necesidad de recurrir a elixires de la inmortalidad como el encontrado recientemente en una tumba china.

Es por eso que tantas personas se han interesado por la longevidad. Porque como han demostrado los habitantes de las famosas “zonas azules”, el tiempo que vivimos y la calidad con la que lo hacemos depende de nuestros hábitos: de lo que nos alimentamos, fundamentalmente, pero incluso de cómo lo hacemos. También de las actividades que realizamos y hasta del aire que respiramos. Por eso es más fácil que la gente que habita las costas del mundo tenga una vida más larga y sana.

Pero sumar años a la vida también depende de la calidad de nuestras relaciones afectivas, de si tenemos mascotas o no, y otro cúmulo de factores. ¿Existe uno más importante que otro? Si no podemos adoptar todos los buenos hábitos que quisiéramos, ¿a cuáles deberíamos poner prioridad? ¿Y por qué las mujeres viven más que los hombres?

Una útil infografía de David McCandless, fundador de Information is Beautiful, da respuesta a estas preguntas de manera muy sencilla y didáctica. Las métricas fueron elaboradas a partir de datos arrojados por diversos estudios, y se basan en el impacto que se dice que ciertas prácticas tienen sobre la longevidad –aunque ninguna es determinante–.

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Según esta infografía, que va de arriba hacia abajo en grado de menor a mayor importancia y de izquierda a derecha en cantidad de años, los factores determinantes para tener una vida larga y saludable son seis:

  • No fumar o dejar de fumar // si renuncias a los 25 años, tendrás 5 años más de vida
  • Comer saludable // Sobre todo, la dieta mediterránea y japonesa
  • Tener herencia de longevidad // Por ejemplo, hermanos
  • Ejercitarte más // 150 minutos de caminata a la semana
  • Vivir en una zona muy por encima del nivel del mar

Aunque aún falta evidencia para concluirlo, otros factores que parecen tener mucho peso son comer menos, ser polígamo y tener más orgasmos. Como sea, son hábitos que, de no traernos longevidad, por lo menos nos traerán bienestar en el presente, ¿no crees?



Encuentran elixir de la inmortalidad en tumba china (y tiene más de 2,000 años de antigüedad)

¿Qué dice esto sobre la concepción china de la vida y la muerte?

Recientemente, un grupo de arqueólogos encontró, al interior de una tumba con 2,000 años de antigüedad, una sustancia amarillenta con aroma a alcohol. Ésta se encontraba dentro de una olla de bronce y, al parecer, se trata del “elixir de la inmortalidad”, elaborado por alquimistas taoístas para diversas dinastías en la antigua China.

En la tumba hallaron los restos de un noble, así como objetos de jade y bronce, entre otras cosas. Pero fue el extraño líquido el que más sorprendió a los arqueólogos, según el portal Gizmodo. En un principio, pensaron que se trataba de vino de arroz, el cual se usaba en ceremonias. Sin embargo, analizando la extraña sustancia descubrieron que está compuesta de nitrato de potasio y alunita. Estos son dos ingredientes que los alquimistas taoístas usaban para crear elixires de la inmortalidad.

Hasta ahora se sabe muy poco de estos elixires, también llamados “de la vida”.

Y es que sólo se menciona a los elixires en los antiguos textos de los alquimistas taoístas y en la mitología. También existen registros sobre los emperadores y nobles que murieron por tomar sustancias tóxicas presentes en las pócimas. Pero más allá de esto, no había pruebas fehacientes.

Es por ello que los arqueólogos consideran que el hallazgo de un auténtico elixir de la inmortalidad ayudará a entender mejor la concepción de la vida y la muerte en la antigua China, lo cual es ciertamente emocionante.

 

¿Por qué buscaban la inmortalidad?

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Pintura de Utagawa Kuniyoshi que retrata la expedición que mandó el alquimista tao, Xu Fu, al Monte de los Inmortales

Quizá el anhelo por la inmortalidad, o por lo menos las ansias por la longevidad, estén presentes en todas las culturas del mundo. Pero cada tradición ha tenido distintas concepciones, que pueden privilegiar más ya sea a la vida, a la muerte, o a ambas por igual.

En el caso de la filosofía china, la vida –vista como una fuerza productiva cósmica– ostentaba un mayor privilegio. Como se puede leer en el ensayo Life and Immortality in The Mind of Han China, de Ying-shih Yü, la idea de la vida ocupaba un papel prominente en las mentes de la antigua China, apareciendo constantemente en literatura, inscripciones y textos de toda índole. Y como rescata este mismo texto, queda claro por qué Confucio dijo alguna vez que:

Mientras no conozcas la vida, ¿cómo puedes saber sobre la muerte?

La vida era, pues, sagrada: una virtud del Cielo que debía ser cuidada en la Tierra. Por eso, no extraña que el elixir de la inmortalidad haya sido encontrado en la tumba de un noble. La sepultura se remonta a las épocas de la dinastía Han del Oeste, que perduró del 202 a. C. al año VIII de nuestra era. Para entonces, China ya había sido unificada bajo la idea del tianxia, una concepción del mundo para la cual todo lo que estaba “bajo el cielo” (tianxia) debía estar unido y ser salvaguardado. Por ejemplo, con una kilométrica muralla –la Muralla China–.

Al parecer, no es que los antiguos chinos no tuvieran en mente los conflictos y dualidades en los que se basa la existencia. Pero tenían muy claro que la vida debía preservarse. En ese sentido, ¿será que entendían por “inmortalidad” lo mismo que nosotros? Quizá no, y es lo que hallazgos arqueológicos como el de este elixir nos ayudarán a ir develando.