Japón creará banco de esperma de animales en peligro de extinción

A la manera de un banco de semillas, la universidad de Kyoto abrirá un banco de esperma para almacenar “semillas” de animales en peligro de extinción.

La acción humana sobre el medio ambiente ha puesto en peligro a numerosas especies animales. Para contrarrestar en alguna medida el daño, un equipo de la universidad de Kyoto, en Japón, anunció la creación de un banco de esperma donde congelarán las muestras mediante un proceso de conservación que le permita a los espermas ser almacenados a cuatro grados centígrados.

Según Takehito Kaneko, uno de los responsables del proyecto, este método de conservación ha sido exitoso en pruebas con ratones de laboratorio sin necesidad de usar nitrógeno líquido. El esperma pudo ser aprovechado incluso con cinco años de almacenamiento; los ovarios, sin embargo, presentan retos particulares: estos necesitan ser congelados por medios tradicionales o ser inseminados luego de ser extraídos de las hembras.

Entre otras especies, se pretende conservar leones y gorilas de montaña, y aunque este método no pretende ser utilizado en humanos, Kaneko aventuró que este método pionero podría ser utilizado para establecer colonias animales en otros planetas.

[Inhabitat]



Esta es la primera especie extinta de 2019 😐

Era el único ejemplar vivo de su especie en Hawái.

Una especie más de este planeta ha llegado a la extinción. Los científicos de la Universidad de Hawái presenciaron este 1o de enero el fin del Achatinella apexfulva, o caracol hawaiano.

Este caracol llevaba 14 años viviendo en el plantel de la universidad. Su nombre era George, en honor a una tortuga de las Galápagos cuya muerte también dio fin a su especie. 

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La extinción de George es una muestra emblemática del problema que azota a los ecosistemas de Hawái. Antes, la variedad de criaturas emparentadas con George era increíblemente diversa: 750 especies de moluscos solían habitar en la isla.

Ahora, según la revista National Geographic, el 90% de los moluscos hawaianos está extinto. 

El caracol hawaiano cumplía una función importante en este ecosistema. Habitaba en los árboles y se alimentaba de los hongos que crecían sobre sus hojas, ayudando a mantenerlos libres de enfermedades. 

Por más pequeña que una pérdida así pueda parecer, especies como la de George realmente cumplen un papel ecológico fundamental: descomponen el material sólido que queda en la tierra después de la erosión y ayudan a regenerarla. 

Que un ejemplar del caracol hawaiano siguiera vivo tras décadas de peligro crítico demuestra el poder de resiliencia de la naturaleza; pero ésta tiene un límite.

Las especies animales han hecho lo posible por adaptarse a las perturbaciones de su hábitat. Comprender sus ritmos y procurar su supervivencia es una tarea que ahora recae en nosotros

 

* Imagen destacada: Sustainability Times