Esculturas hechas con pedazos de paisaje

La exposición Mosaiculturas Internacionales de Montreal, llevada a cabo en el Jardín Botánico de Montreal, invitó a países de todo el mundo a realizar esculturas asombrosas e inspiradoras que hablaran acerca del medio ambiente.  El tema de este año fue “Tierra de esperanza” y presenta más de cincuenta esculturas de alrededor de veinte países. Estará […]

La exposición Mosaiculturas Internacionales de Montreal, llevada a cabo en el Jardín Botánico de Montreal, invitó a países de todo el mundo a realizar esculturas asombrosas e inspiradoras que hablaran acerca del medio ambiente.  El tema de este año fue “Tierra de esperanza” y presenta más de cincuenta esculturas de alrededor de veinte países. Estará en funcionamiento hasta el veinte de septiembre de este año.

Cada una de las esculturas está tejida con innovaciones artísticas y horticulturales que muestran distintas maneras de cuidar la tierra.

[MNN]



Ya agotamos todos los recursos naturales renovables del 2018 (Estudio)

Ecologistas advierten que este 1o de agosto, la población mundial habrá consumido más recursos naturales de los que la Tierra puede regenerar en todo el año.

Todavía queda la mitad del año y ya le debemos al planeta lo que hemos agotado. Este miércoles 1 de agosto se acabaron todos los recursos naturales renovables que el planeta tenía para el 2018. La fecha más adelantada en 46 años, según un cálculo de Global Footprint Network, una ONG.

Para explicarlo mejor, esta ONG hace una analogía: es como si este año los seres humanos hubiéramos vivido de nuestro salario desde el 1o enero hasta el 1o de agosto (7 meses), pero a partir de entonces y hasta el 31 de diciembre nos veremos obligados a vivir a costa de romper nuestras alcancías y endeudarnos con nuestra tarjeta de crédito o pidiendo préstamos al banco.

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En un video compartido por Global Footprint Network, Nicolas Hulot, ministro de la Transición Ecológica y Solidaria de Francia, afirma:

Es decir, si quisiéramos darle el tiempo a la naturaleza de regenerar los recursos como el aire, el agua, los peces o los suelos agrícolas de calidad, deberíamos cambiar radicalmente nuestro consumo porque vivimos a crédito y corremos el riesgo de sufrir una escasez de recursos.

En el 2017, el Día de Sobrecapacidad (o Sobregiro) de la Tierra (Earth Overshoot Day) ocurrió el 2 de agosto, justo 1 día después de la fecha anunciada para el 2018. La fecha, que anteriormente se conocía como Día de la Deuda Ecológica, se estableció desde 1971. Ese año, la ONG lo marcó el 21 de diciembre.

 

¿Qué puedes hacer hoy para recorrer la deuda?

Actualmente, la humanidad utiliza los recursos equivalentes a 1.7 planetas y se estima que, para el 2020, la demanda a los ecosistemas de la Tierra excederá en un 75% lo que la naturaleza puede regenerar.

 

Consume menos carne (aplaza tu deuda 6 días)

Si los seres humanos reducen 50% del consumo de carne y reemplazan esas calorías con una dieta vegetariana, el Día de Sobrecapacidad de la Tierra se recorrería al menos 6 días. Comer menos carne puede ser la acción más certera contra la crisis ecológica (aquí te explicamos por qué).

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Energía renovable (aplaza tu deuda más de 3 meses)

Reducir al menos un 50% de los componentes de carbono podría recorrer 93 días (más de 3 meses) el Día de Sobrecapacidad de la Tierra. Puedes revisar el caso de Costa Rica, que pone el ejemplo y demuestra que reconectar a las sociedades modernas con la naturaleza es posible.

 

En las ciudades (aplaza tu deuda 12 días)

Si los seres humanos alrededor del mundo redujeran el uso de automóviles en un 50% y 1/3 de los tramos fueran ocupados por transporte público y el resto por bicicletas o peatones, se podría recorrer 12 días la deuda ambiental. Revisa el caso de Singapur, que conduce el futuro hacia una sociedad sin autos.

 

Debemos comenzar a hacer que los límites ecológicos sean fundamentales para nuestra toma de decisiones y utilizar el ingenio humano para encontrar nuevas formas de vivir bien, dentro de los límites de la Tierra.



Sembrar nuevos hábitos es como el arte de la jardinería

Pareciera imposible lograr que un nuevo hábito florezca y perdure, pero con o sin inspiración, no te rindas; puedes utilizar la metáfora de la jardinería para empezar por sembrarlos.

Despiertas una mañana radiante con una motivación apasionada para empezar nuevas cosas, pero antes de que termine la semana decayó tu entusiasmo por completo. ¿Te ha pasado? A todos; por eso, no deberías rendirte. Inculcarnos nuevos hábitos es como el arte de la jardinería. No basta con tener la semilla: si no estás fijando un propósito en la colocación, perderás muchas semillas buenas; si sólo arrojas semillas en una pila aleatoria de tierra, estás dejando que la suerte te dé sólo un par de plantas decentes.

 

La motivación es voluble

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Fotografía: Sanja Marusic

A veces parece imposible lograr que un nuevo hábito perdure. Desanimarse puede ser una manera de justificarse; mantener la motivación propia es la verdadera “maña”, el arte que requiere este asunto.

Quieres evolucionar, ponerte aprueba, actualizarte, aprender… desaprender vicios o arrancarte malos hábitos; es decir, te mueve el propósito de crecer. Para ello te has inscrito en clases de idiomas nórdicos, un curso de cocina toscana, un taller de dibujo, un curso sobre historia del arte, un club de bici de montaña, o de plano, comenzar una nueva carrera en una universidad extranjera.

 

Momentos rutinarios de un hombre heroico o una mujer épica

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El día 1, en tu nuevo plan te sientes un hombre heroico, una mujer épica. A veces, antes de la segunda sesión, de la semana 3 de tu plan maestro de nuevos alcances, ya eres un náufrago a la deriva. ¿Qué se hace? ¿Cómo mantener el barco a flote? Bueno, lo primero: con o sin inspiración atiende a tu cita, tu clase, la pista para correr, vuelve al libro de 800 páginas que comenzaste.

Fácil de decir, difícil de llevar a cabo. Especialmente si no se acepta que, mal que bien, la mayoría de los días son algo rutinarios, incluso aburridos.

La motivación es voluble, temporal; si sólo te atienes a ella, tus metas quedan a merced del viento o un cambio de humor. Incluso en un mismo día los niveles de motivación se ganan, se pierden… El número de horas que dormimos, si comimos algo irritante o si bloquearon una avenida, entre miles de posibilidades o situaciones que a veces ni siquiera podemos controlar, afectarán la potencia de la motivación.

 

Honestidad = comienzo sólido

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Conviene preguntarse lo siguiente: ¿en qué momento de tu rutina diaria estás tratando de plantar un nuevo hábito? Si te descuidas sobre este punto, puedes desperdiciar muchas semillas y volver a quedar atrapado en el círculo vicioso de los “nuevos propósitos que nunca se cumplen”. Las semillas germinan en una tierra robusta, nutrida; igualmente influye lo que haces antes y después de ese nuevo aprendizaje que has comenzado. Si puedes reconocer y administrar los momentos del día en que tienes más energía y en los que sientes fatiga, vas por buen camino; si quieres un nuevo comienzo sólido, sé honesto y algo intuitivo para encontrar cuál es el mejor momento para que ese hábito prospere.

Una vez definido el dónde y cuándo, pasemos a las recompensas. Completar una tarea requiere celebrarse. Sé creativo con el tipo de recompensa; esto no va ligado a hacer gastos. Ve tu serie favorita hasta que regreses del gimnasio, o invierte en una app donde puedas practicar con alguien, en tiempo real, el nuevo idioma que estás aprendiendo. La recompensa tiene que ser planeada, descrita, específica, no improvises cada día alguna ocurrencia.

Los ciclos motivacionales requieren un disparador, o más de uno. Recompensarte por cumplir tu nuevo esquema y atender al nuevo horario es estratégico. Entonces, escoge un hábito bien arraigado; por ejemplo, si disfrutas muchísimo tomar una taza de café al despertar y te has propuesto escribir y empezar un blog, proponte no dar un trago al café hasta no tener un primer renglón de algo escrito. Este sistema parece algo mínimo, pero te sorprenderá lo bien que funciona. Crear asociaciones positivas es simple, pero hay que empezar por algún lado.

 

Los cambios tienen un propósito: endulzarte el alma

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Algo que ya haces de forma habitual y disfrutas será un recordatorio garantizado. Afianza tu propósito a un disparador, a un estímulo… a partir de ahí, que tu nuevo hábito forme parte de tu rutina no estará demasiado lejos.

Haz un plan y síguelo, pero si no lo sigues al pie de la letra no te recrimines. Haz un pacto: si no pudiste ir a la clase de yoga, haz al menos 10 minutos de algunas posturas en tu casa; si vas a romper la dieta come sólo un poco de helado, no 1 litro entero. Esto entrena, aunque no lo creas; te hace ser más consecuente y realista con tus metas, en vez de permanecer en el tren mental de “Todo o nada… Blanco o negro”.

Para plantar un nuevo hábito necesitas las condiciones y el ecosistema correctos. Encuentra el rinconcito ideal donde verlo crecer, las horas óptimas, el “punto de turrón” de un logro que no sólo te discipline, sino que te endulce el alma.