Bill Gates abre las puertas de África para Monsanto

El magnate informático y accionista de Monsanto llevará los cultivos genéticamente modificados a nuevas fronteras.

La fundación Bill & Melinda Gates planea establecer un laboratorio de biotecnología en Nigeria, que podría comenzar a operar en diciembre de 2013. Amparado en la filantropía, Bill Gates en realidad está asegurándose una importante participación de mercado al aliarse con Monsanto para llevar cultivos modificados genéticamente (GMO) al África.

La estrategia colonizadora de la fundación es sutil pero efectiva: actualmente África se encuentra dividida por enfrentamientos militares y civiles en regiones como Egipto o el Touareg, pero alguien tiene que alimentar a ambos bandos.

Generar cultivos modificados genéticamente, hechos a la medida de las variedades endémicas de África, no sólo asegurará la eventual pérdida de biodiversidad (como ocurre en el continente americano desde hace años), sino que endeudará a los más pobres del mundo con un monopolio como Monsanto.

Como suele ocurrir, el personal de relaciones públicas se encargará de adornar y sopesar el peligro de los GMOs a la luz de algunas imágenes de mujeres africanas empoderadas, de niños corriendo y felizmente y campesinos cultivando la tierra; pero los GMO seguirán siendo un suicidio alimentario, y su consumo, un peligro para la salud.

[TechRights]



Otro revés al petróleo: la fundación de Bill Gates deja de invertir en BP

De 2014 a la fecha ha disminuido un 85% sus inversiones en las dañinas compañías petroleras.

En 2011 inició un movimiento contra la quema de hidrocarburos llamado “US Fossil Free” que consiguió que hasta 837 instituciones en el mundo desistieran de invertir en compañías petroleras. Más tarde, en Harvard, un grupo de estudiantes comenzó con un movimiento de divestment, algo así como “desinversión”, para que esta universidad dejase de invertir asimismo en compañías de hidrocarburos.

Antes, en 1991, otros movimientos de divestment consiguieron, por ejemplo, que Harvard dejase de invertir en compañías tabacaleras. Esta ola ha llegado a niveles altos y en esta ocasión The Guardian ha anunciado que la fundación de caridad más grande del mundo ha dejado de invertir en la poderosa compañía petrolera BP, antes de esto había ya dejado de invertir en ExxonMobil.

Todo esto representa un inédito resultado que es parte de estos reclamos globales de divestment en los que figuran la campaña del mismo diario The Guardian llamada Guardian’s Keep it in the Ground campaign. De hecho existe una organización cuyo singular propósito es que los Gate abandonen por completo la inversión en hidrocarburos, llamada Gates Divest Campaign. Al respecto de la noticia Alec Connon, quien forma parte de esta campaña apunta:

Estamos emocionados de que la fundación Gates continúa desinvirtiendo en las acciones ligadas a los fósiles, pero es tiempo de que lo haga completamente. Invertir en las compañías petroleras es completamente incompatible con la misión de la fundación Gates de “asegurar que todos tengan una vida sana y productiva.

Desde 2014 las inversiones de la fundación Gates en fósiles han decaído un 85%. Se trata de un gran mensaje que promueve de algún modo el debate a favor de otro tipo de energías limpias para el planeta.

Bill Gates se ha pronunciado a favor de combatir el cambio climático y de hecho en 2010 donó 300 mil dólares para financiar un proyecto que creará nubes como herramienta para combatirlo. Lo curioso es que también ha apoyado a polémicas empresas como Monsanto para crecer sus cultivos transgénicos en África, una decisión fuertemente criticada por los ambientalistas…

 

 



Ciudadanos demandarán en La Haya a Monsanto por crímenes de lesa humanidad

Las pruebas sobre todo de los productos tóxicos y cancerígenos que nos peligran como humanidad son evidentes.

Foto: g.foolcdn.com

Cuando uno mira hacia la historia de algunas corporaciones del planeta, que como de película son los malos evidentes del relato contra la humanidad misma, la ficción-realidad es entonces sorprendente.

Es verdad, existen algunas corporaciones que como en una distopía descarada buscan privatizar el agua del planeta, por ejemplo, Nestlé. O el caso cada vez más famoso de Monsanto,  quienes han llegado al extremo de demandar a campesinos pobres de la India por un supuesto robo de semilla cuando estas contaminan los campos que se se encuentran a kilómetros, y la compañía lo sabe.

Han también bloqueado información que habla sobre el potencial cancerígeno de sus productos transgénicos, pero sobre todo, han creado productos, muchos insecticidas, probadamente tóxicos. Uno de ellos es el glisofato, calificado recientemente por la OMS como cancerígeno; este es el herbicida de Monsanto más usado en el mundo.

En el planeta han habido muchas protestas contra esta corporación pero jamás había sido usado un recurso legal internacional para frenar sus prácticas (recordemos que en muchos países, como México, las luchas legales han sido una buena manera de frenar los abusos ambientales, por ejemplo).

Organizaciones como las siguientes han anunciado que interpondrán en el Día Mundial de la Comida (16 de octubre de 2016) ante La Haya un recurso por crímenes de lesa humanidad: The Organic Consumers Association (OCA), IFOAM International Organics, Navdanya, Regeneration International (RI), y Millions Against Monsanto.

Estos son los productos más nocivos creados por Monsanto y en parte por los que interpondrán esta demanda:

PCBs (biofileno policlorinado): es uno de los contaminantes que afectan la fertilidad de los animales.

Ácido tricolorofenoacético: este componente de los desfoliantes fue usado en la guerra de Vietnam, conocido por su color naranja, y aún continúa causando defectos de nacimiento y cáncer.

Lasso: este herbicida ahora está prohibido en Europa.

RoundUp: es categorizado por la OMS como un posible cancerígeno, es un herbicida tóxico que ha protagonizado algunos de los escándalos ecológicos más escandalosos.