Ambientalistas mexicanos denuncian “terrorismo de Estado”

Al menos 11 activistas ambientales fueron asesinados entre 2006 y 2009, según un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

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Ambientalistas de Tepoztlán protestan contra la ampliación de la carretera.
(Cortesía de www.tppmexico.org.)

El periodista Fernando Camacho escribe el día de hoy en La Jornada sobre la situación de violencia que desde hace años viven los activistas ambientales en México, los cuales ha sido perseguidos, desaparecidos y asesinados en diferentes casos denunciados incluso frente a comisiones internacionales de derechos humanos.

En un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se difundió que entre 2006 y 2009 al menos 11 ambientalistas fueron asesinados en territorio mexicano, a los que siguen sumándose casos como el de Noé Vázquez Ortiz, que tuvo lugar el 2 de agosto pasado.

Campesinos ecologistas como Teodoro Cabrera y Rodolfo Montiel denunciaron también la tortura y encarcelamiento de la que fueron objeto en 1999 por parte de miembros del Ejército Mexicano, y defensores de bosques como Aldo Zamora han desaparecido durante el periodo.

Octavio Rosas Landa, integrante de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales y académico de la UNAM afirma que “lo que priva en todos estos conflictos es que el gobierno y las empresas llevan a cabo una cuidadosa ingeniería del conflicto antes de que se manifieste cualquier oposición a sus proyectos, para generar rencillas y divisiones y decir que el problema surgió por motivos personales”, de manera que la opinión pública no pueda hacerse una idea clara ni de las demandas de los activistas ni de la manera en que desaparecen. Esta omisión fue caracterizada por el académico como “terrorismo de Estado”.

Francisco Saucedo del colectivo Proclama por el Rescate de la Nación enfatizó que a la violencia se suma la impunidad, y que los ataques contra ambientalistas son sólo un aspecto de la criminalización de la lucha social por parte del Estado mexicano, apoyado por organismos empresariales que buscan explotar desmedidamente el campo, las minas y las playas.

En el contexto de la Reforma Energética promovida por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, las organizaciones no gubernamentales y los activistas con menos arrastre mediático están viviendo una situación de terrorismo de Estado por omisión: al igual que los periodistas del país, los ambientalistas se ven sólos frente a la mole de lo que buscan combatir a toda costa.

[La Jornada]



¿Por qué están muriendo tantos defensores ambientales en el mundo?

Proteger al medio ambiente y luchar por la tierra es vital; sin embargo, los ambientalistas se enfrentan, paradójicamente, a la posibilidad de morir por ello.

En los últimos años, la violencia contra los defensores del medio ambiente ha escalado considerablemente. El periódico The Guardian, en un intento por hacer visible esta terrible situación, ha generado un registro en línea en donde da cuenta de todas las muertes ligadas a la defensa del planeta y sus recursos naturales. Según sus estadísticas, es probable que en una sola semana mueran alrededor de cuatro defensores de la tierra.

Diversos países en América Latina se encuentran entre los más peligrosos para los defensores ambientales. La causa principal son las industrias que invierten en megaproyectos de explotación de la tierra. Buscando la conservación ambiental, activistas locales e internacionales realizan acciones pacíficas para llamar la atención de gobiernos y otras instituciones. Además de la protesta, se dedican a documentar lo que ocurre en cada localidad o a intervenir físicamente los espacios, para cerrar el paso a las empresas frecuentemente extranjeras que invaden el territorio.

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Como resultado, reciben amenazas, son víctimas de violencia física e incluso son asesinados. Los gobiernos de muchos de los países afectados no han efectuado acciones concretas para frenar esta situación. En su lugar, las concesiones otorgadas para la explotación desmedida de la tierra se siguen sumando.

La minería es la industria más letal en este sentido (y también de las más dañinas para el medio ambiente), seguida de la explotación forestal, la agricultura comercial, las hidroeléctricas y la caza furtiva. Los países más peligrosos, según The Guardian, son Brasil, Colombia, Filipinas y Honduras. Este último tiene la mayor cantidad de muertes por número total de habitantes. En México, en los últimos tres años, se ha registrado la muerte de más de 20 defensores de la tierra.

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Berta Cáceres, ambientalista hondureña asesinada.

Entre ellos se cuenta a Gabriel Ramos Olivera, un guardabosque del parque nacional de Chacahua en Oaxaca. Él fue presuntamente asesinado por cazadores furtivos. Ramos Olivera, era un biólogo dedicado a la protección y conservación de las lagunas encontradas en el parque, en donde habitan tortugas y cocodrilos, ambos en peligro de extinción. También relata The Guardian, el asesinato de Isidro Baldenegro López, campesino tarahumara y protector del bosque. Ganó el premio Goldman por sus campañas pacíficas en contra de la deforestación. La historia de Baldenegro siempre ha estado ligada al activismo medioambiental, pues su padre también fue asesinado por luchar en contra de la explotación forestal de la Sierra Madre de Oaxaca.

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Hacer visibles estas devastadoras historias es mucho más que un homenaje a la vida de los defensores de la tierra: es un llamado a la acción. Este llamado apela a las autoridades, responsables de aplicar estrategias para terminar con la violencia y  parar la impunidad con la que operan las industrias que explotan los recursos naturales; pero también nos habla a todos. La conciencia sobre lo que está ocurriendo en nuestros ecosistemas, nos invita a pensar en los recursos que estamos consumiendo. Cada uno de nosotros puede elegir productos fabricados con materias primas sustentables, extraídas de forma legal y socialmente responsable. Son muchos los que están defendiendo a la tierra, pero desafortunadamente son más los que continúan financiando la violencia que conlleva la explotación desmedida de nuestro entorno.

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También en Ecoosfera: 

Un recuento de activistas ambientales asesinados en América Latina

 

*Imagen principal:  Luis Cortés



Liberan y deportan a cuatro ambientalistas mexicanos en Nicaragua

De acuerdo con el informe familiar, los seis personajes fueron liberados y abandonados por la Policía Nacional de Nicaragua en la frontera de Honduras.

En los últimos años, América Latina ha sido víctima de un patrón de criminalización y agresión hacia activistas ambientales. Un claro ejemplo de esta situación ha sido la muerte de Berta Cáceres. Para la directora de Acción Ecológica, Esperanza Martínez, esto se ha derivado de la expansión de las grandes empresas hacia territorios indígenas y áreas de conservación, con el fin de extraer recursos naturales que aporten beneficios a su empresa. 

América Latina es una de las fuentes principales de materias primas, provocando que territorios indígenas, mayoritariamente ambientes frágiles, se vean explotados por la industria minera, petrolera e inclusive algunos gobiernos. De manera que la llegada de defensores ambientales son vistos como personajes que frenan el desarrollo de la empresa. Por esta razón, sufren una serie de hostigamientos, amenazas, descalificaciones y estigmatizaciones; e inclusive hasta se avanza patrones de judicialización, en los que se les aprehende y condena –como pasó en las últimas semanas en Nicaragua. 

En La Fonseca, Nicaragua, seis extranjeros fueron detenidos pasadas la media noche por la Policía Nacional de Nicaragua. Entre ellos, estaban los cuatro mexicanos: Emanuel de la Luz, Salvador Tenorio Pérez, Eugenio Paccely Chávez y Daniel Espinoza Jiménez, quienes formaban la Caravana Mesoamericana para el Buen Vivir. En cuanto a los otros dos extranjeros, también miembros de la caravana, Ana Laura Rodríguez de Argentina y Byron Reyes Ortíz de Costa Rica, fueron dejados en la frontera de Nicaragua con Costa Rica. 

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De acuerdo con el informe familiar, los seis personajes fueron liberados y abandonados por la Policía Nacional de Nicaragua en la frontera de Honduras. Fue así que el gobierno hondureño rescató a los jóvenes y los entregó a la embajada de México –en ese país–. 

Todo parece indicar que los jóvenes fueron detenidos durante una redada de la Policía Nacional de Nicaragua, para llegar a la activista del movimiento Anticanal, Francisca Ramírez. Según las autoridades de la Cancillería mexicana, el gobierno de Nicaragua no pudo fincar cargos a los seis extranjeros, ya que se comprobó que su estancia en ese país era con fines altruista y de cuidado al medio ambiente para personas de escasos recursos. Esto ha provocado que la Secretaría de Relaciones Exteriores en México emitiera una alerta para el viajero. 

El embajador de México, señaló que los muchachos son ambientalistas reconocidos en sus universidades, quienes promueven un proyecto noble como es la protección de la naturaleza: “No son delincuentes”. Además, agregó que Daniel Espinoza es hijo de una reconocida promotora cultural que dirige La Casa del Lago de Chapultepec, y sobrino del famoso actor Daniel Jiménez Gacho: “Daniel es parte de una familia española muy arraigada y de gran influencia en el mundo cultural y académico de México.”

A continuación te compartimos un video realizado por los padres de Daniel Espinoza, quien fue uno de los mexicanos a quienes detuvieron en Nicaragua: 

 

El riesgo de relacionarse con el cuidado al medio ambiente se ha convertido en una actividad de alto riesgo, en la que se viven constantes agresiones –a veces, letales–. Sin embargo, el hecho de buscar la justicia con causas legales y ambientales, son fenómenos que fomentan que los defensores ambientales continúen alzando la voz a favor de la sociedad y el medio ambiente. En palabras de Esperanza Martínez: “Hay regiones movilizadas en defensa de la naturaleza. La sociedad ha avanzado y entendido que ya no puede seguir destruyendo la naturaleza. Uno mira con ojos más cariñosos a pueblos indígenas y campesinos.”