Red para mariposas en 3D que las escanea (en vez de matarlas)

El E-catch Net brinda tecnología 3D a las redes para atrapar mariposas, y con esto educa a los niños a cuidar la naturaleza mientras juegan y exploran.

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El E-catch-Net, diseñada por Zhang Cheng, Tuo Jin, Lin en Wang & Xiaoneng Jin es un concepto que combina la exploración lúdica de los niños con la más alta tecnología de aprendizaje.

Se trata de una red que escanea a las mariposas cuando estas pasan a través del aro, y le dice a los niños todo sobre el insecto que acaban de encontrar, permitiéndoles imprimir el modelo de la mariposa (y hasta hacer origami con él). El atributo de este aparato, además de la tecnología en 3D, es que brinda la posibilidad de atrapar a un animal sin matarlo.

Es un increíble medio para proteger a la naturaleza, al tiempo que insta a los niños a explorarla mediante el juego. Uno de los diseños de juguetes más sorprendente y ético hasta ahora.

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[treehugger]



Ya agotamos todos los recursos naturales renovables del 2018 (Estudio)

Ecologistas advierten que este 1o de agosto, la población mundial habrá consumido más recursos naturales de los que la Tierra puede regenerar en todo el año.

Todavía queda la mitad del año y ya le debemos al planeta lo que hemos agotado. Este miércoles 1 de agosto se acabaron todos los recursos naturales renovables que el planeta tenía para el 2018. La fecha más adelantada en 46 años, según un cálculo de Global Footprint Network, una ONG.

Para explicarlo mejor, esta ONG hace una analogía: es como si este año los seres humanos hubiéramos vivido de nuestro salario desde el 1o enero hasta el 1o de agosto (7 meses), pero a partir de entonces y hasta el 31 de diciembre nos veremos obligados a vivir a costa de romper nuestras alcancías y endeudarnos con nuestra tarjeta de crédito o pidiendo préstamos al banco.

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En un video compartido por Global Footprint Network, Nicolas Hulot, ministro de la Transición Ecológica y Solidaria de Francia, afirma:

Es decir, si quisiéramos darle el tiempo a la naturaleza de regenerar los recursos como el aire, el agua, los peces o los suelos agrícolas de calidad, deberíamos cambiar radicalmente nuestro consumo porque vivimos a crédito y corremos el riesgo de sufrir una escasez de recursos.

En el 2017, el Día de Sobrecapacidad (o Sobregiro) de la Tierra (Earth Overshoot Day) ocurrió el 2 de agosto, justo 1 día después de la fecha anunciada para el 2018. La fecha, que anteriormente se conocía como Día de la Deuda Ecológica, se estableció desde 1971. Ese año, la ONG lo marcó el 21 de diciembre.

 

¿Qué puedes hacer hoy para recorrer la deuda?

Actualmente, la humanidad utiliza los recursos equivalentes a 1.7 planetas y se estima que, para el 2020, la demanda a los ecosistemas de la Tierra excederá en un 75% lo que la naturaleza puede regenerar.

 

Consume menos carne (aplaza tu deuda 6 días)

Si los seres humanos reducen 50% del consumo de carne y reemplazan esas calorías con una dieta vegetariana, el Día de Sobrecapacidad de la Tierra se recorrería al menos 6 días. Comer menos carne puede ser la acción más certera contra la crisis ecológica (aquí te explicamos por qué).

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Energía renovable (aplaza tu deuda más de 3 meses)

Reducir al menos un 50% de los componentes de carbono podría recorrer 93 días (más de 3 meses) el Día de Sobrecapacidad de la Tierra. Puedes revisar el caso de Costa Rica, que pone el ejemplo y demuestra que reconectar a las sociedades modernas con la naturaleza es posible.

 

En las ciudades (aplaza tu deuda 12 días)

Si los seres humanos alrededor del mundo redujeran el uso de automóviles en un 50% y 1/3 de los tramos fueran ocupados por transporte público y el resto por bicicletas o peatones, se podría recorrer 12 días la deuda ambiental. Revisa el caso de Singapur, que conduce el futuro hacia una sociedad sin autos.

 

Debemos comenzar a hacer que los límites ecológicos sean fundamentales para nuestra toma de decisiones y utilizar el ingenio humano para encontrar nuevas formas de vivir bien, dentro de los límites de la Tierra.



Por qué una educación sin conciencia ecológica tiene ya poco sentido

Por estas razones, toda pedagogía puede (y debe ser) una ecopedagogía.

Construir sociedades más conscientes de la crisis ambiental a la que nos enfrentamos es un reto. Sin embargo, no es imposible, pues hoy en día gozamos de múltiples herramientas de comunicación y conocimiento para lograrlo; por ejemplo, la educación, ya sea como institución o como una formación de valores adquiridos en casa. 

Decía el pedagogo Paulo Freire que “la cabeza piensa donde los pies pisan”, y en este sentido, podríamos pensar que si una cabeza piensa, con conciencia, en dónde está parada, probablemente lo primero que perciba será la tierra, su entorno natural. Por el contrario, una pedagogía que no genera conciencia ecológica sobre el medio en que se desenvuelve la sociedad carece de todo sentido. La conciencia de este hecho es lo único que puede salvarnos de una catástrofe, y la conciencia, sin duda alguna, sólo puede cultivarse a partir de la educación.

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Es ahí donde surge la necesidad de hacer las preguntas correctas y cambiar nuestros paradigmas educativos. Pero, para ello, la  sustentabilidad, la sensibilidad ecológica y el llamado a la acción deben estar asociados a los programas educativos y a las formaciones familiares (la Tierra como un nuevo paradigma). De estos parámetros fue que nació la ecopedagogía que, según la epistemología de Freire, busca que tanto las personas responsables de la formación educativa como los alumnos contemplen: 

1. La diversidad e interdependencia de la vida
2. La preocupación por todos los seres del planeta
3. El respeto a los derechos humanos
4. El desarrollo sustentable
5. La justicia, equidad y comunidad
6. La prevención de lo que puede causar daño

Una opción que se encontró en Venezuela para llevar estos puntos adelante fue la de crear Escuelas Ecológicas Alternativas, que se han articulado desde el 2009 a los planes de estudio de todos los niveles y que han generado una respuesta reflexiva, crítica y ética en los alumnos, respecto al medioambiente. Por otro lado, existen loables ejemplos que han tenido éxito en estos objetivos, como la escuela en Bali, Indonesia, un modelo de sustentabilidad integral que está formando agentes de cambio conscientes del entorno ambiental y social.

Por qué una educación sin conciencia ecológica tiene ya poco sentido

Pero, ¿cómo involucrarse?

Estamos ante un reto que no sólo involucra a los diversos Estados sino a los individuos de todos los países, pues la educación empieza en casa. Así que debemos empezar por involucrar, de entrada, a los más pequeños, pues en las edades más tempranas es cuando se puede “moldear” la conciencia del individuo, al mismo tiempo que va adquiriendo conocimientos que le serán útiles de por vida. Por otro lado, las personas que queremos involucrarnos activamente y no sabemos cómo, podemos comenzar de la siguiente manera:

 

Leer al respecto

No podemos combatir el problema si no conocemos sus pormenores. Encontrar material para autoeducarnos o para educar a los niños es fundamental, pues sólo así podremos empezar desde la raíz, que es discutir las causas que generan, por ejemplo, el cambio climático (y reconocer el impacto que tenemos como individuos), las medidas que cada persona puede tomar en su calidad de ciudadano o individuo y desarrollar la sensibilidad ecológica en la familia, lo que puede comenzar por hacer conscientes a los más pequeños del cuidado que requieren tanto las plantas como los animales. Estas medidas también pueden llevarse más lejos e impulsarse en las escuelas, algo que los padres de familia deben buscar que suceda.

 

Ligarlo con nuestra vida cotidiana

A veces, una palabra como “crisis climática” resulta demasiado abstracta y suena lejana a nosotros. Pero si nos detenemos un segundo, veremos que los impactos de dicha crisis se hacen presentes y nos perjudican día a día. Un ejemplo es la polución en las ciudades, por la cual sufrimos de alergias e irritaciones y, en el peor de los casos, enfermedades pulmonares. Asimismo, los fenómenos naturales se han transformado y resultan más constantes y cada vez más mortíferos, como los tsunamis, huracanes y terremotos.

En ese sentido, la conciencia se activará cuando veamos que somos también afectados por la crisis ambiental, lo que puede disparar procesos no sólo de toma de conciencia sino de acción, tanto individual como colectiva.

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Acercarnos a organizaciones locales

Nos referimos a locales porque, existen organizaciones internacionales ambientalistas que surgieron desde los años 50 del siglo XX con el fin de proteger reservas naturales, pero que en realidad usan el discurso ecológico para privatizar y extraer recursos de grandes áreas naturales como la Amazonía. A eso se le llama “capitalismo verde”, y es sumamente peligroso por su doble moral.

Así que lo mejor que puedes hacer es buscar en tu país organizaciones independientes que puedas conocer de primera mano y que se dediquen al cuidado de la naturaleza, a su defensa y a la educación ecológica. Por ejemplo, las organizaciones que llevan a cabo programas de reforestación, las que defienden las semillas autóctonas (como el caso del maíz en México), las que se dedican a la defensa del agua contra la privatización o a denunciar grandes proyectos de infraestructura que contribuyen a romper el equilibrio ecológico y despojar a comunidades originarias.

 

Jamás dejar de poner el ejemplo

Indudablemente esto es básico: sólo la congruencia puede hacernos dignos educadores y alumnos de otros. Así que siempre debes intentar llevar a tu vida cotidiana hábitos ético-ecológicos, como el reciclaje, el cuidado del agua o incluso cuidar lo que consumes, pues la producción de muchos productos contribuye a la debacle ambiental. También, sembrar una planta y acompañar su crecimiento puede vincularnos afectivamente con la naturaleza.

Sólo así podremos arribar a lo que el director del Instituto Paulo Freire de Brasil, Moacir Gadotti, llama la “pedagogía de la tierra”, y que destaca como la única educación que puede salvar nuestro futuro.

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Bibliografía

Pedagogía de la Tierra y cultura de la sustentabilidad
Proyecto de escuelas alternativas, escuelas ecológicas