Panodravirus salinus: el preocupante gran virus que abre la caja de Pandora

Genóma de uno de los virus más grandes que se han descubierto sugiere un “cuarto dominio” de vida.

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Dentro de la mitología griega, Pandora fue la primera mujer sobre la Tierra, después de que Zeus le ordenó a Hefesto que la creara. Atenea la vistió, Afrodita la hizo bella y Hermes le dio el don de la palabra. Cuando Prometeo se robó el fuego del cielo, Zeus se vengó al presentar a Pandora con Epimeteo, su hermano, y así Pandora recibió un lindo recipiente, con las instrucciones de no abrirlo bajo ninguna circunstancia. Rebasada por la curiosidad lo abrió, y todos los males que contenía se propagaron sobre la Tierra. Cuando lo cerró todo había salido, salvo el espíritu de la esperanza llamado Elpis. Zeus no la castigó porque sabía que eso iba a suceder.

Los científicos franceses Jean-Michel Claverie y Chantal Abergel, biólogos evolucionistas de la Universidad Aix-Marseille, en Francia, descubrieron un virus gigante que ha conmocionado a la comunidad científica. Originalmente lo llamaron NLF (new life form), y fue encontrado en las costas de Chile, en donde infectaba y mataba amebas. Al verse bajo el microscopio aparece como una mancha grande y oscura del tamaño de una célula de bacteria. Cuando descubrieron un organismo similar en Australia, se dieron cuenta de que no son parte de células conocidas, sino que son un género distinto de vida. El solo hecho de que algo así exista es como abrir una caja de Pandora para la ciencia, de ahí su nombre técnico: Panodravirus salinus.

Otros científicos los han confundido con parásitos o bacterias simbióticas, sin saber que en realidad eran virus, pues antes de este descubrimiento parecía increíble que algo de ese tamaño fuera un virus. Cada uno mide 1 micrómetro de largo y 0.5 micrómetros de ancho, y tienen 1.9 y 2.5 millones de genomas cada uno. Pero lo que es impresionante es que solo el 7% de estos genes concuerdan con lo que se tiene en las bases de datos. El resto es desconocido por el conocimiento humano: es ahí en donde se abre la caja de Pandora.

Tienen un ciclo viral. Observados bajo un microscopio, los investigadores vieron cómo el virus es tomado por una ameba: vacían sus proteínas y su DNA dentro del huésped, toman control del núcleo y producen cientos de nuevas partículas virales, para después partir y abrir las células del huésped.

Lo que sigue es determinar sus orígenes a partir de ese 93% de genes desconocidos y de las proteínas que contienen. Se sospecha que los virus evolucionaron de células, lo cual querría decir que los ancestros de los virus-Pandora tienen un origen distinto al de las bacterias, las arqueas y los eucariontes. Es posible que lo que antes se tomaba como verdad, que la vida en la Tierra viene de esos tres dominios, esté equivocado, y que haya mucho más que eso.

El espíritu de la esperanza que queda en la caja de Pandora vive a través del conocimiento, capaz de guardar la llave para erradicar tantos otros males.

[Nature]



Estos son los 5 viruses más peligrosos en el planeta

A estas “nuevas enfermedades”, conocidas mejor como enfermedades emergentes, se les estudia desde sus padecimientos relacionados con los agentes, factores causales y su condición epidémica.

Imagen: http://www.nbcnews.com/

El concepto de enfermedad ha variado con el paso de los tiempos. Y pese a que un cuerpo ha padecido desde siempre síntomas como dolor, tos, disnea, fiebre, náuseas, vómito, diarrea, sangrado, el agente causal y los factores que condicionan a la enfermedad pueden ser numerosos y diversos. Principalmente desde que hay enfermedades con una aparición reciente –no conocidas anteriormente–, por lo que implica que están en pleno proceso de identificación y conocimiento tanto de extensión como gravedad. 

A estas “nuevas enfermedades”, conocidas mejor como enfermedades emergentes, se les estudia desde sus padecimientos relacionados con los agentes, factores causales y su condición epidémica. Por ejemplo, como lo plantea la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de México –UNAM–, la enfermedad ulcerosa péptica:

Primero se consideró que la situación anatómica de la lesión o cráter ulceroso era el resultado de la acción mecánica de los alimentos y que por ello bastaba con la remoción quirúrgica del cráter ulceroso para curar la enfermedad, el tratamiento entonces consistía en la piloroplastía con o sin vagotomía o la gastrectomía. Después se asocio la enfermedad ulcerosa a la hiperacidez relacionada al stress y a distintos tipos de personalidad, manejándose con dieta, lácteos, antiácidos y psicoterapia. Mas tarde se identificaron los receptores de histamina y se bloquearon con medicamentos como la cimetidina. Finalmente, se identifico la posibilidad de que sea debido a un agente infeccioso Helicobacter Pylori, transformándose su tratamiento en el de una enfermedad infecciosa.

 

Los virus infecciosos que han tomado mayor popularidad en los últimos meses, han sido el Ébola y el Zika. No obstante existen otras enfermedades emergentes que pueden convertirse en poderosos enemigos de la vida y salud. A continuación te compartimos nueve patógenos que podrían causar una epidemia catastrófica en un futuro cercano:

Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. 

La primera vez que emergió la epidemia de la fiebre hemorrágica del Congo fue en 1944. Sin embargo se reconoció sólo hasta en 1969, según los datos el Centro de Control y Prevención de Enfermedades –CDC, por sus siglas en inglés–. En caso de epidemia, se estima que su nivel de fatalidad puede alcanzar hasta un 40 por ciento. Los síntomas asociados con este virus son dolor de cabeza, fiebre, vómitos, dolor de estómago y articulaciones; hemorragias por la nariz, rostro, garganta, boca, y moretones serios. Este virus puede ser transmitido a través de la sangre o fluidos corporales.

fiebre hemorragica de crimera congo

Virus de Ebola. 

Se descubrió en 1976, cuando afectó a numerosas tribus de África Central, cerca de las selvas tropicales. Ahora, en los últimos meses, esta enfermedad severa se ha transmitido de animales a las personas. El promedio de fatalidad es de 50 por ciento –hasta un 90 por ciento–. Lo síntomas son: fiebre, vómitos, sangrado y debilidad. La recuperación depende en cuidados, descanso y atención al sistema inmunológico. 

ebola

Fiebre hemorrágica Marburg. 

Existieron dos epidemias misteriosas que ocurrieron en Europa, en la década de los 60, y en un laboratorio con animales en Uganda. Se trata de una alteración del virus de Ébola. Se cree que el virus reside en los murciélagos de frutos, de la familia Pteropodidae. El virus se transmite de murciélagos a personas, y de ahí de humanos a humanos. Los síntomas son: fiebre, dolor de cabeza y músculos, problemas estomacales, letargo extremo y hemorragias. En casos fatales –un 88 por ciento de la población infectada–, la muerte es el final de unos diez días de sufrimiento. No hay tratamiento ni vacuna disponible. 

fiebre hemorragica Marburg

Virus de Lassa. 

Alrededor del 80 por ciento de las personas con este virus, nunca tienen síntomas –lo cual hace difícil de detectar el virus–. Se trata de una enfermedad de origen animal que se transmite a las personas vía el contacto de la comida con heces u orina de las ratas. Puede expandirse de persona a persona vía sangre infectada o fluidos corporales. Si hay síntomas, éstos incluyen fiebre ligera y debilidad, enrojecimiento en los ojos, inflamación facial, vómitos, problemas para respirar y dolor severo. Un por ciento de la población infectada puede resultar en muerte.  

virus de lassa

Chikungunya. 

Este virus se origina por un mosquito tigre de Asia, conocido como Aedes aegypti. Estos mosquitos también provocaron la epidemia de la dengue; desencadenando problemas de fiebre severa, debilitamiento y dolor de cabeza y músculos, fatiga, náuseas, fatiga y urticaria. Si bien algunos pacientes pueden recuperarse, en la mayoría de las ocasiones el dolor persiste a lo largo de meses y años. No hay vacuna ni tratamiento disponible. 

 



La ciudad subacuática de Grecia que no fue construida por humanos (FOTOS)

Pese a que las estructuras tienen una semejanza a las ruinas de pilares antiguos, no hay evidencia que sugiera una civilización humana.

Cuando unos turistas, al ir buceando en las islas griegas de Zakynthos, encontraron unas estructuras que parecían estar hechas por humanos, creyeron que habían encontrado una ciudad antigua. Sin embargo, conforme las investigaciones de Julian Andrews, un científico ambientalista de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido, fueron tomando lugar, se descubrió que al sitio le faltaban algunos de los signos más comunes de la presencia humana. 

Pese a que las estructuras tienen una semejanza a las ruinas de pilares antiguos, no hay evidencia que sugiera una civilización humana: “No hay cerámica ni monedas ni cualquier otra cosa que acompaña normalmente a este tipo de objetos.” Fue así que tras el análisis de los compuestos químicos de las rocas, encontraron que las estructuras habían sido construidas por bacterias. Sí, bacterias. 

Andrews descubrió que lo que parecía ser roca, era realmente una formación mineral natural que normalmente se forma alrededor de fuentes naturales de metano, los cuales pueden emitirse como desintegraciones de materia orgánica o fugas de metano del gas natural que proviene del suelo oceánico: “Conforme algunas especies de microbios se alimentan de metano, producen un mineral llamado dolomita que normalmente se forman en sedimentos del mar.”

Zakynthos se encuentra cerca de una zona de hidrocarburos, en el Golfo de Patras, lo que explicaría tanto la formación de metano, como la presencia de las bacterias y las estructuras de dolomitas. En este caso, las fugas de metano han llevado a los microbios generar estructuras con formaciones de columnas y de donas, con una corteza cercana a fuentes pequeñas de comida: “Básicamente, lo que hay ahí son bacterias que están fozilando el sistema de plomería.”

Las estructuras parecen datar de la época del Plioceno, de hace aproximadamente 2.6 millones de años. Esto ha permitido compararlas con otras similares alrededor del mundo, como en Monterrey Bay, en California, EE.UU., el Golfo de Cádiz en el Mediterráneo o en el Mar del Norte: “Este tipo de cosas que en el pasado se han reportado en aguas muy profundas, miles de metros de profundidad. Por lo que es inusual que estas estructuras griegas se encuentren cerca de la superficie del mar. Su presencia sugiere que hay una falla, una ruptura parcial, justo por debajo del suelo marítimo de esta región.”

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[Smithsonian]