¿No te gusta meditar? Quizá no has encontrado el tipo de meditación perfecto para ti

La meditación trascendental, el zen, la atención plena y el qigong son distintas maneras de aprender a concentrarte y relajante.

Nuevas investigaciones sugieren que puedes estarte perdiendo de todos los beneficios que aporta la meditación sólo porque empezaste con una técnica que no combinaba con tus gustos personales. Encontrar un estilo de meditación que funcione para ti es la mejor manera de comprometerte, apuntaron investigadores de la Universidad de San Francisco.

Adam Burke, director del Instituto de Estudios de Salud Holística de la Universidad Estatal de San Francisco, sugiere tratar con distintos métodos hasta ver cuál es el que mejor resuene contigo.

“Si alguien está expuesto a un técnica particular porque es popular en los medios, puede asumir que, porque es popular, es la mejor para todos”, apuntó. “Pero es como decir que porque un abrigo rosa o uno azul es popular este año se le va a ver bien a todo el mundo. En realidad, distintas personas prefieren distintas cosas”.

Recientemente Burke y su equipo condujeron un experimento para entender las preferencias meditativas de distintas personas. Escogieron cuatro técnicas para su investigación: El mantra (MT), la atención plena, el zen y la visualización qigong.

Los participantes aprendieron las cuatro técnicas y los resultados fueron: 31% mantra, 31% atención plena, 22% meditación zen y 15% qigong. Los que prefirieron mantra o atención plena dijeron que era más fácil, más calmante y menos compleja.

Así, si has probado la meditación y no es tu actividad favorita, no te pierdas de sus beneficios e intenta probar otras técnicas. El mundo está lleno de ellas.



12 malas decisiones que tomas todos los días sin darte cuenta

Quizás has hecho alguna de las siguientes cosas sin darte cuenta (pero tienes que cambiarlas ya).

Todos tomamos malas decisiones; el problema es que no siempre lo sabemos porque no nos detenemos a pensar en otras opciones o en las consecuencias, por ejemplo, de permanecer sentado durante horas frente a la computadora.

Quizás has hecho alguna de las siguientes actividades, sin darte cuenta de lo nocivas que pueden ser para tu salud mental y física. Un poco de reflexión puede ayudarte a tomar mejores decisiones y mejorar tu vida.

 

1. Hacer las tareas fáciles en la mañana

No empieces con las actividades fáciles por la mañana. Algunos investigadores dicen que la fuerza de voluntad disminuye a medida que avanza el día, por lo que tiene sentido trabajar en tareas que requieren mucho enfoque y concentración por la mañana.

Otros no están de acuerdo con que la fuerza de voluntad sea un recurso finito. Sin embargo, tiene un sentido práctico comenzar con las tareas más difíciles, porque nunca sabes qué conflictos en la agenda aparecerán en el transcurso del día.

 

2. Revisar el correo constantemente

Una investigación sugiere que cambiar de una tarea a otra (por ejemplo, investigar y buscar un nuevo correo electrónico) lleva hasta 40% más tiempo que hacerlo una sola vez. Incluso cuando piensas que estás siendo más productivo con el multitasking, probablemente no lo seas.

Designa horas específicas para verificar y responder correos electrónicos.

Una solución simple, del psicólogo Ron Friedman, es silenciar las notificaciones de tu teléfono para que no recibas alertas, o cerrar la pestaña del correo mientras estás trabajando en algo importante.

 

3. Elegir alimentos que parecen nutritivos, pero que no lo son

No creas en las tendencias, conoce lo que comes. Por ejemplo, los jugos embotellados,  licuados o smoothies pueden parecer nutritivos, pero generalmente están cargados de azúcar y calorías. En contraste, muchas personas piensan que comer huevo contribuirá a que tengan el colesterol alto, pero eso no es del todo cierto. Infórmate antes de comenzar una dieta y/o acude al nutriólogo.

 

4. Escuchar música (incorrecta) mientras trabajas

Ilustración: Jenny Yu

Tal vez te sientas más productivo cuando escuchas música mientras trabajas, pero probablemente no lo seas. Escucha música antes de trabajar para relajarte, pero no mientras lo haces.

La periodista Shana Lebowitz de Business Insider señala que, en casi todos los casos, el desempeño en tareas intelectuales (pensar, leer o escribir) disminuye considerablemente cuando escuchas música.

Pero, en realidad, depende de lo que escuches y cuál sea la tarea que debes hacer. Así como la música puede mejorar tu rendimiento (por ejemplo, cuando escuchas Mozart) también puede empeorarlo. 
La excepción es cuando se realizan tareas que son repetitivas o monótonas, como cuando se trabaja en una línea de ensamblaje o se conduce durante largos períodos. En ese caso, es válido escuchar música para animarse.

 

5. Permanecer sentado durante mucho tiempo

Una de las desventajas del uso de las computadoras como herramienta de  trabajo es que nos mantienen sentados durante demasiado tiempo. Las jornadas laborales suelen ser de hasta 8 horas en la mayoría de los países, y estar sentado frente a una pantalla afecta principalmente tu postura y tu vista.

Es importante que durante tus horas sedentarias de trabajo te pares y camines al menos cada media hora para disminuir los estragos en el organismo, pero también que incorpores una serie de ejercicios que te tomarán muy poco y que a largo plazo podrían mejorar tu salud.

 

6. Mirar durante horas una pantalla

Según informa Erin Brodwin de Business Insider, mirar  la computadora todo el día puede provocar fatiga visual, lo cual produce síntomas como sequedad y borrosidad.

La sugerencia es aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mira algo a 20 pies de distancia durante al menos 20 segundos. Esta recomendación la hizo Rahul Khurana, portavoz clínico de la Academia Estadounidense de Oftalmólogos, a Kevin Loria, de Business Insider.

 

7. Navegar pasivamente en las redes sociales

Los científicos dicen que hay dos formas diferentes de usar Facebook: pasiva y activa.

El uso activo implica intercambios directos con otros. Piensa en publicar actualizaciones de estado y comentarios en las publicaciones de otras personas. El uso pasivo conlleva consumir información, como únicamente desplazarse por el suministro de noticias. La mayoría de las veces, usamos Facebook pasivamente.

Sin embargo, un estudio publicado en el Journal of Experimental Psychology: General sugiere que el uso pasivo de Facebook puede hacernos sentir peor, lo cual posiblemente se deba a que nos sentimos celosos de las (aparentemente) glamurosas vidas de todos que transmiten públicamente.

Por lo tanto, en lugar de simplemente buscar, considera enviar un mensaje a un viejo amigo o comentar la foto feliz de alguien.

 

8. El desvelo o mantenerse despierto hasta tarde

Los científicos han identificado un fenómeno común que denominan ‘postergación de la hora de dormir’:, es decir, “no irse a la cama en el momento previsto”.

Por ejemplo, sigues viendo un episodio tras otro de una serie o programa de televisión que no es tan interesante.

Esto puede ser peligroso. En algunos casos, la pérdida de sueño puede ser tan mortal como fumar. Apaga el televisor y prepárate para la cama. Estarás agradecido mañana y años después.

 

9. Coincidir con docenas de personas en aplicaciones de citas sin enviar mensajes a ninguna de ellas

Las citas en línea no tienen por qué ser un juego de velocidad: acumular tantos prospectos como puedas en el menor tiempo posible.

De hecho, The Verge informó que Helen Fisher, antropóloga biológica y directora científica de Match.com, dijo que el mayor problema con las aplicaciones de citas es la ‘sobrecarga cognitiva’.

Fisher agregó que “el cerebro no está bien construido para elegir entre cientos o miles de alternativas”. Ella aconseja a la gente que se detenga cuando haya encontrado a nueve posibles parejas.

 

10. Mantener el teléfono móvil en tu escritorio en el trabajo

No basta con que tu teléfono vibre. En realidad, apagar el teléfono ni siquiera es suficiente.

En una investigación publicada en la Revista de la Asociación para la Investigación del Consumidor se indica que la mera presencia del teléfono celular cerca puede dañar el desempeño cognitivo, incluso si no estás consciente de su influencia. La mejor solución parece ser dejar tu teléfono en otra habitación.

 

11. Esperar hasta la tarde para tomar un descanso del trabajo

Toma el descanso a media mañana. Un estudio del 2015 publicado en el Journal of Applied Psychology señala que cuanto más tiempo pasa desde el comienzo de la jornada laboral, menos útil es el descanso. Es más probable que los descansos tomados más temprano en el día sirvan para reponer la energía, la concentración y la motivación.

Curiosamente, en esa misma investigación se descubrió que no necesariamente tienes que participar en actividades no relacionadas con el trabajo durante un descanso. Sólo asegúrate de hacer algo que te guste y que elijas hacer. Avanzar en un proyecto de trabajo que te entusiasma podría ser incluso más reparador que explorar las redes sociales.

 

12. Aumentar el nivel de enojo con tu pareja

La palabra más poderosa para desactivar un conflicto es “ouch”. Estás expresando vulnerabilidad en lugar de poner defensas, mientras animas a tu pareja a hacer lo mismo.

Una forma de reducir el conflicto es mostrar cierta empatía. Dile a tu pareja que entiendes de dónde viene su enojo, incluso si aún no lo comprendes.

 

* Ilustraciones: varios artistas en Pinterest



Los beneficios de la meditación se quedan contigo hasta por 7 años

Esta práctica trasciende el tiempo que pasas inmerso en ella.

Meditar es una práctica que impacta inmediatamente en nuestra psique y cuerpo: en cuanto cerramos los ojos y nos dejamos llevar por los caminos de la meditación, un nuevo e inusitado mundo se abre ante nosotros. Transitar dichos caminos es, sin duda, una forma de vivir el momento y de alcanzar rápidamente estados de paz interior que en el ajetreo cotidiano suelen ser inaccesibles para nosotros.

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Foto: Hayden Williams

Sin embargo, en un estudio reciente realizado a 60 voluntarios se comprobó que la meditación es más que mera inmediatez: sus portentosos beneficios a la salud pueden permanecer años con nosotros.

Los investigadores de la Universidad de California encargados de este estudio ya habían comprobado, en el 2007, que el mejor rendimiento cognitivo que proporcionan las sesiones de meditación constantes –específicamente, de meditación mindfulness– dura hasta por 3 meses. Dando seguimiento a dicho resultado, los investigadores confirmaron ahora que este tiempo se extiende hasta por 7 años.

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En ambas investigaciones quedó clara una cosa: no sólo los beneficios cognitivos de la meditación permanecen más allá del momento de meditar, sino que una práctica constante mantiene las funciones del cerebro en un estado óptimo durante toda la vida. De esta manera, se pueden prevenir todo tipo de enfermedades y tener mayor salud incluso en edades avanzadas.

 

En cuanto salgo de mi sesión de meditación siento que el mundo me devora otra vez… ¿por qué?

Si ya practicas o has practicado meditación, puede ser que hayas sentido que la paz que te proporciona una sesión se desvanece rápidamente. Lo cierto es que nada puede hacer desaparecer el estrés, la ansiedad o la fatiga de manera definitiva: precisamente por eso, la meditación es una práctica que demanda constancia y disciplina.

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No obstante, los participantes del estudio mencionado dijeron sentir también una mejora en la habilidad para manejar el estrés, y una menor tendencia a la depresión. Esto podría ser vital para combatir ciertas condiciones como la depresión, que padece por lo menos el 5% de los latinoamericanos, muchos de los cuales no están bajo tratamiento. Ahora bien: aunque lo estuvieran, el problema es que los fármacos antidepresivos suelen dejar de surtir efecto con el tiempo y generan una gran dependencia. Contrario a ello, la meditación es una fuente inagotable de bienestar que jamás pierde su poder.

Si a partir de investigaciones como esta –entre otras que ya han comprobado los beneficios de la meditación– la comunidad médica mundial comienza a tomar más en serio prácticas como el tao o el mindfulness, no cabe duda de que la salud colectiva mejorará como nunca antes.

 

* Imágenes: 1) CC; 2) Flickr Ian Burt; 3) Xataka