Mapeo de la esperanza de vida visualizado como estaciones de metro

En Estados Unidos, investigadores de salud pública encontraron que la esperanza de vida en las ciudades varía de zona a zona.

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Investigadores de salud pública han mapeado varias disimilitudes entre la esperanza de vida de en una misma ciudad, pero en ningún lado es más notoria que en un mapa del metro. La Fundación Robert Wood Johnson, en la segunda reunión de su “Comisión para construir un Estados Unidos más sano”, a principios de julio, mostró mapas de las discrepancias de salud de ciudades como Washington, D.C., Nueva Orleans, Minneapolis, Kansas City y el San Joaquin Valley, con base en los mapas de los metros de dichas ciudades. En algunos lugares como Nueva Orleans, una distancia de sólo una milla significa una diferencia de 20 años de vida.

“La intención con los mapas es mostrar que hay un problema generalizado. Puedes hacer este mapeo en cualquier ciudad estadounidense y ver que muchas tienen el mismo patrón” dijo Steve Woolf, director de Virginia Commonwealth University Center cuya investigación ha producido varios mapas similares.

El patrón imita muchas disparidades que vemos a través de las desigualdades sociales y económicas –en áreas con menos acceso a recursos educativos, o con menos áreas seguras para jugar y trabajar. La proximidad a las avenidas y al aire contaminado con diesel, y desiertos de comida, están ligados a la pobreza.

El punto aquí es que estas grandes diferencias en la esperanza de vida no serán disueltas agregando una nueva ala a un hospital. La solución implica nuevos empleos, educación, fortalecer la seguridad de los vecindarios, desarrollo comunitario. Estos no son asuntos que nosotros consideremos como problemas que atañen a la medicina y probablemente son más importantes de lo que nosotros como doctores podemos hacer.

Uno de los factores en los que la comisión ha decidido concentrarse este año es el desarrollo temprano infantil. Como resultado la comisión, que estará publicando su segunda lista de recomendaciones este otoño ha comprometido a bancos federales a planear estrategias para ayudar vecindarios a aumentar el número de centros de cuidado infantil, junto con clínicas, escuelas y supermercados.

[Exist]



Caminar para estimular la creatividad: el secreto de estos escritores

La ciencia ha comprobado que este viejo método es infalible.

Desde el furtivo paso de nuestros ancestros nómadas hace milenios hasta el día de hoy, que cada individuo realizó una caminata para llegar hasta donde se encuentra en este preciso momento… No cabe duda que caminar es un acto más poderoso de lo que solemos imaginar. Caminar es arte.

Las mentes más lúcidas de la historia lo han sabido. La sabiduría antigua está repleta de registros sobre las veleidades de caminar, que algunas de las plumas más insólitas del siglo XX supieron recoger y adaptar. Más aún, caminar ha sido el habito favorito de escritores y filósofos por igual: una forma de explorar la mente y desatar la creatividad, sin leyes establecidas. Porque Ernest Hemingway podía relatar que, en un momento dado:

Era más fácil pensar si estaba caminando.

Simplemente porque caminar es una tarea sencilla, cotidiana y casi imperceptible que nos sumerge en una especie de trance –que la psicología llama flujo­–. Es como meditar en movimiento. Sin embargo, cada uno tiene su ritmo; por eso, alguna vez Charles Dickens dijo:

Si no pudiese caminar lejos y rápido, creo que sólo debería explotar y perecer.

A su vez, no podríamos olvidar lo que dijo Henry Thoreau:

Cada caminata es una suerte de cruzada.

Y es que uno se encuentra consigo mismo en esos momentos. Más si caminamos rodeados de naturaleza –sin duda un templo de bienestar–. Una actividad que, por cierto, baja el estrés: sobre todo si caminamos bajo los árboles. Aunque habrá a quien le funcione hacerlo en una ciudad.

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Ferdinand Hodler

Pero el escritor escocés, Kenneth Grahame, también intuía que lo mejor es hacerlo en parajes naturales. En su ensayo The Fellow that Goes Alone se encuentra quizá la prosa más bella dedicada al acto de caminar.

El regalo particular de la naturaleza para el caminante, a través del semi-mecánico acto de caminar ­–un regalo que, por cierto, ningún otro tipo de ejercicio puede transmitir al mismo nivel– es poner a la mente a correr, hacerla locuaz, exaltada, quizás un poco chiflada, ciertamente creativa y suprasensible.

¿Te suena familiar? Quizá tú también has experimentado al caminar lo que estos escritores mencionan. Pero si te queda duda…

La ciencia lo ha confirmado

Varios experimentos hechos por los investigadores Marily Oppezzo y Daniel Schwartz han concluido que caminar desata la creatividad. Luego de estudiar a 200 estudiantes mientras caminaban, pudieron observar que estos mostraban una marcada tendencia al aumento de habilidades creativas.

La investigación de Oppezzo y Schwartz comprendió cuatro experimentos con 176 estudiantes universitarios que completaron tareas utilizadas para evaluar el pensamiento creativo. Tres de los experimentos se basaron en una prueba de creatividad de “pensamiento divergente”.

El pensamiento divergente es un proceso de pensamiento o método utilizado para generar ideas creativas al explorar muchas soluciones posibles. En estos experimentos, los participantes tenían que pensar en usos alternativos para un objeto dado. Se les dieron varios conjuntos de tres objetos y tuvieron cuatro minutos para obtener la mayor cantidad de respuestas posible para cada conjunto. Una respuesta se consideró novedosa si ningún otro participante del grupo la usó.

El estudio encontró que la gran mayoría de los participantes en estos tres experimentos fueron más creativos al caminar que al sentarse. De acuerdo con el estudio, la producción creativa aumentó en un promedio del 60 por ciento cuando la persona caminaba.

Además, también se ha comprobado que caminar nos hace más inteligentes… Así que razones sobran para salir a dar un paseo ya.

*Imagen principal: Ernest Hemingway practicando su caminata “lambeth”, popularizada por el musical Me and My Girl