En el 2007 se declaró extinto al delfín de agua dulce del Rio Yangtze, en China. Fue el primer cetáceo en extinguirse gracias a la actividad humana. Ahora, de la familia de marsopas del río Yangtze sólo queda la marsopa sin aletas –la única marsopa de agua dulce del mundo-, y está en grave peligro de extinción.

Su rápido declive se debe al tráfico de barcos del Yangtze –el “canal dorado”-, que es una importante ruta de navegación y transporta a miles de personas cada año. Las colisiones con los barcos son la causa principal de su muerte, junto con la contaminación y la pesca accidental.

“Dada la escala del problema”, apunta el zoólogo Sam Turvey de la Sociedad de Zoología de Londres, “la opción más realista para salvar a la marsopa de río es un programa de apareamiento en semi-captividad”.

Esta noticia es una gran llamada de atención a reflexionar sobre las consecuencias de las acciones humanas, que pueden ser –como en este caso- irreversibles. Y también, dado que ya se extinguió el delfín del Yangtze, una segunda oportunidad para hacer las cosas bien.

[NewScientist]