La marsopa sin aletas del río Yangtze en peligro de extinción

El último cetáceo de río que queda en el mundo podría extinguirse en los próximos años debido al tráfico de barcos en China.

En el 2007 se declaró extinto al delfín de agua dulce del Rio Yangtze, en China. Fue el primer cetáceo en extinguirse gracias a la actividad humana. Ahora, de la familia de marsopas del río Yangtze sólo queda la marsopa sin aletas –la única marsopa de agua dulce del mundo-, y está en grave peligro de extinción.

Su rápido declive se debe al tráfico de barcos del Yangtze –el “canal dorado”-, que es una importante ruta de navegación y transporta a miles de personas cada año. Las colisiones con los barcos son la causa principal de su muerte, junto con la contaminación y la pesca accidental.

“Dada la escala del problema”, apunta el zoólogo Sam Turvey de la Sociedad de Zoología de Londres, “la opción más realista para salvar a la marsopa de río es un programa de apareamiento en semi-captividad”.

Esta noticia es una gran llamada de atención a reflexionar sobre las consecuencias de las acciones humanas, que pueden ser –como en este caso- irreversibles. Y también, dado que ya se extinguió el delfín del Yangtze, una segunda oportunidad para hacer las cosas bien.

[NewScientist]



La ballena beluga es capaz de aprender el idioma de otros cetáceos, según estudio

Un experimento con una ballena beluga apunta que estos mamíferos podrían ser capaces de entender el lenguaje de, por ejemplo, los delfines; ¿qué podemos aprender de esto?

Existen ballenas bilingües. Solemos pensar, como especie humana, que somos los únicos que tenemos la capacidad de aprender otro idioma. Inclusive, habría quienes asegurarían que esto es una característica que nos hace humanos. Pero esto es erróneo. Hoy en día existe una ballena beluga que ha probado hablar el lenguaje de otro mamífero: el delfín.

Fotografía realizada por el usuario de Flickr @Iwishmynamewasmarsha CC

La habilidad de este cetáceo es innegable, su especie ya se había caracterizado por el amplio dominio de vocalizaciones. Pero, es hasta ahora, que se ha descubierto que aprende nuevos idiomas. El estudio que ratifica estos resultados, logró comrobarlo luego de que se trasladara a una ballena belga de cuatro años, a un tanque donde solo habitaban delfines. Gracias a esta observación se supo que la ballena logró adaptarse, cambiando incluso su comunicación para llamar a los delfines. 

Fotografía tomada en el Acuario de Vancouver por el usuario Plonq en Flickr CC

En un principio, tanto la beluga como los delfines sufrieron un shock cultural. Acorde a los científicos, Elena Panova y Alexandr Agafonov de la Academia Rusia de Ciencia, los animales también sufren estos padecimientos, sobre todo si se hace de manera repentina. No obstante, los delfines no tardaron en darse cuenta de que era inofensiva (y hasta podría decirse que “social”).

Fotografía realizada por Kyle Stul CC

La ballena no sólo probaba sus habilidades sociales, también la virtud de adaptarse a situaciones desconocidas. Este atributo, que resulta muy difícil e, inclusive muchos humanos no poseen, fascinó más a los científicos cuando vieron que logró integrarse de manera social. 

Foto realizada por Selbe Lynn CC

Aunque parezca difícil de asociar, esta ballena puede darnos grandes lecciones a quienes decidimos arrojar la toalla cuando, de ante mano, el lenguaje nos limita a socializar. Y en una analogía todavía más arriesgada, podemos pensar que, al igual que esta beluga, la variedad de especies no es una limitante. Tampoco, en nuestro caso, la diversidad de razas, e incluso de clases. Basta entender que como mamíferos, quizá todos hablemos el mismo idioma. Tal vez no estamos en tanques, pero la sociedad algunas veces nos puede hacer sentir así, aunque no es excusa. 



“Estamos enfrentando una extinción masiva”, WWF

Esta disminución en la fauna del planeta supone un riesgo tanto para el planeta como para el humano.

De acuerdo con un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza –WWF, por sus siglas en inglés–, 7 de cada 10 animales hoy vivos en el planeta estarán muertos en los próximos 50 años. Según sus cálculos, estamos viviendo la mayor extinción de animales desde hace 65 millones de años –durante la desaparición de los dinosaurios–. Y el principal factor de riesgo es el humano.

El reporte, realizado en colaboración con el Centro de Resiliencia de Estocolmo, Global Footprint Network, Instituto Ambiental y Metabólico de Estocolmo y ZSL, ha reunido datos que demuestran el impacto devastador de los humanos en la naturaleza. En la siguiente gráfico demuestran cómo la población animal ha disminuido hasta en un 58 por ciento entre 1970 y 2012

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WWF ha advertido incluso que para el 2020, las poblaciones de vertebrados habrán desaparecido hasta en un 67 por ciento en comparación con las que existían en 1970. Actualmente la fauna está pasando por una serie de crisis, pues los animales marinos,  han disminuido en un 36 por ciento; los terrestres, en un 38 por ciento; y las especies de agua dulce, un 81 por ciento.

Esta disminución en la fauna del planeta supone un riesgo tanto para el planeta como para el humano, pues, en palabras de Mike Barrett, director de Ciencia y Política de WWF Reino Unido, “nuestro impacto en el mundo nos sostiene.” Es decir que el mal uso que le hemos dado a los recursos naturales ha amenazado todos los hábitats, “empujando especies irremplazables al borde de la extinción y amenazando la estabilidad de nuestro clima.”

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Para Marco Lambertini, director general de WWF International, así como los humanos somos los principales destructores del planeta, también somos la clave para salvarla: “Tenemos las herramientas para solucionar este problema.” 

Conoce más sobre el informe en inglés dándole click aquí.