Flúor en el agua: el peligro latente en el líquido vital

Pensamos en el flúor como uno de los ingredientes del cuidado dental; pero también se trata de un peligroso desecho tóxico que se encuentra presente en el agua potable. Un pequeño documental expone sus peligros.

Desde hace un par de años, Collective Evolution ha estado promoviendo el documental Fluoride: The Hard to Swallow Truth, donde se exponen los peligros del flúor en el agua potable, especialmente desde los años 40, cuando una campaña gubernamental patrocinada con dinero corporativo convenció a la opinión pública de que el flúor era un añadido inocuo e incluso saludable al agua potable.

Pero la ciencia no respalda esas conclusiones. En el documental (menos de media hora y puede verse aquí completo) analiza tanto la opinión pública respecto al flúor así como las sustancias con las que puede confundirse, al igual que sus aplicaciones, como en el cuidado dental.

La conclusión a la que llegan es que el flúor, una sustancia categorizada como un desecho tóxico de nivel 4 producido como remanente en diversas industrias energéticas ha llegado al agua potable desde hace años y parece que está ahí para quedarse —a menos que hagamos algo al respecto.

El primer paso es la información: informarnos a nosotros mismos e informar a los demás. Esta dinámica nos permitirá seguir dudando de nuestros hábitos más sencillos, como beber agua, y cuestionando la ingerencia de los intereses corporativos en dichos hábitos.

El documental ha sido visto por cientos de personas en YouTube y a través del circuito de festivales de cine en todo el mundo. Los realizadores esperan que el impacto de saber que el agua de nuestras llaves contiene un desecho tóxico ayude a promover campañas para prohibir esta medida, comparando el daño que hacen los fluoruros en animales de granja con el que poco a poco nos inoculamos sin saberlo.

El documental completo puede verse aquí.

[Culture Unplugged]



Esto fue lo que se encontró en 15 000 muestras de agua de la Ciudad de México

Pese a ser Patrimonio cultural del mundo por la UNESCO, Xochimilco guarda en sus aguas residuos de suciedad, toxicidad y putrefacción.

¿Qué tan limpia es el agua de la Ciudad de México? A simple vista comienzan a surgir dudas. 

¿Cuán contaminada se encuentra el agua de la Ciudad de México? El arquitecto Elias Cattan, presidente de la firma arquitectónica Taller 13, desarrolló un proyecto para tratar de responder a esta pregunta. Con la inquietud de desarrollar un método de limpieza acuífera para la capital del país, Cattan y su equipo comenzó a cuantificar la calidad del agua en la región. Para lograrlo, se dirigió a los canales de Xochimilco y recolectó muestras de sus aguas con los restos de alcohol, comida chatarra y residuos de las fiestas portátiles que suceden a diario. 

Pese a ser Patrimonio cultural del mundo por la UNESCO, Xochimilco guarda en sus aguas residuos de suciedad, toxicidad y putrefacción. Después de recuperar algunas muestras del agua, Cattan encontró pequeñas partículas que se retuercen entre el líquido fangoso, restos de algas color neón y pedazos de basura. Sorprendentemente este sitio no fue el único que mostró muestras con estas características: otra docena de lugares de la zona metropolitana también contaban con aspectos muy similares. En total, unas 15 000 muestras de toda la ciudad. 

Para Cattan, “El sistema acuífero de la Ciudad de México va en contra de su propio funcionamiento en esencia. La ciudad se está deshidratando a sí misma. Estamos mezclando nuestra agua con desperdicios tóxicos y luego bombéandolos a través de una red compleja de pipas. Y sucede algo similar como cuando el ser humano está deshidratado, la Ciudad de México tiene diarrea.”

Incluso agrega que ha sido histórica la nociva administración del agua en la ciudad: si bien al principio, previo a la conquista española, las comunidades indígenas mantenían una vínculo especial con el agua, en la actualidad se lleva una relación complicada y desaprovechada. El mal uso del agua comenzó con la llegada de los españoles: “Los primeros colonos llegaron de climas áridos, por lo que no sabían qué hacer con el agua. Y en vez de vivir con ella, decidieron ‘conquistarla’.” El resultado fueron más de 500 años de aniquilación del agua: el desarrollo de un sistema acuífero en el que no sólo se desaprovechaba el agua, también se contaminaba con los deshechos y la suciedad de la población. 

De acuerdo con su investigación, cerca de 1/4 del agua disponible se escapa por las fallas de pipas provocando escasez de este recurso natural en regiones rurales; por ejemplo, en las zonas más marginalizadas llega a suceder que no hay agua durante un mes y cuando la hay, tiene tintes verdosos y olores desagradables. E incluso, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México encontraron un mayor número de casos de enfermedades relacionados con agua en malas condiciones que en otras regiones del mundo. 

Sin embargo, afirma Cattan, la Ciudad de México no tiene que continuar viviendo esta realidad: pese a la devaluadora corrupción que habita en la capital mexicana, existen numerosas formas de enfrentar esta crisis de agua. Y todo comienza por la toma de consciencia de los habitantes mediante la educación y campañas ambientales. El objetivo es que una vez que las personas estén conscientes de la importancia de sus acciones diarias en el agua que beben, promover una “declaración del agua” ante el actual presidente de México, Enrique Peña Nieto, para llevar a cabo una renovación de la administración acuífera del país. Para Cattan, el daño hecho es aún reversible. 



¿Por qué el flúor de tu pasta dental podría ser dañino?

De acuerdo con la OMS, el flúor puede provocar serios problemas de caries, entre otras enfermedades digestivas y cognitivas

Cuando fuimos pequeños, al visitar al dentista por alguna caries, llegaron a recetarnos sal de fluoruro. Decían que una pequeña dosis nos ayudaría a prevenir la caries, ya que bloquea cualquier acción de alguna bacteria, e inclusive se llegó a recetar para curar otras enfermedades estomacales.

Incoloro y soluble en agua, el fluoruro es una sal que extermina a microorganismos del sistema digestivo; no obstante, y de acuerdo con la OMS, puede provocar serios problemas de caries, entre otras enfermedades digestivas. Según las investigaciones, el uso constante de este compuesto debilita y perjudica el esmalte dental, y desgasta y debilita los huesos.

Además, la presencia excesiva del fluoruro en el cuerpo provoca la reducción en la producción de melatonina, hormona reguladora del sueño. La alteración de esta sustancia orgánica provoca una mayor absorción de aluminio en el cerebro, propagando toxicidad en el cuerpo. Las consecuencias son evidentes: desajustes en el desarrollo cognitivo, declive en el sistema inmunológico, incidencia de enfermedades autoinmunes y presencia de hipotiroidismo, entre otros.

Incluso se ha llegado también a asociar el consumo de este químico con enfermedades cerebrales como el Alzheimer o la demencia senil. Esto es debido a las toxinas (como el aluminio) encontradas en el agua fluorada. El Dr. Blaylock explica:

Un estudio muestra que, al agregar fluoruro al agua, cuando contiene pequeñas cantidades de aluminio, puede causar una destrucción severa de células cerebrales en el área de aprendizaje y memoria. […] La presencia del fluoruro incrementa la biodisponibilidad de aluminio, provocando su aparición tóxica en la sangre y en el cerebro.