El sistema de transporte hiperloop, uno de los más rápidos del planeta, podría ser realidad pronto

El transporta más rápido del mundo, que consiste de un tubo que “lanza” cáposulas que contienen personas dentro, podría instituirse muy pronto.

et3

El sueño de Elon Musk de construir un sistema de transporte de hiperloop podría llegar antes de lo que incluso él imaginó.

La transportación hiperloop, referida por Musk como “una cruza entre un Concorde, un tren bala y un hockey de mesa” es un sistema de transporte tubular súper rápido con la habilidad de (supuestamente) mandar a alguien de Nueva York a Los Ángeles en treinta minutos.

Utilizando tubos sellados al vacío, cápsulas de seis personas podrían ser lanzadas a velocidades de 6,500 km/h, mientras las personas sólo sienten las fuerzas G de un paseo en automóvil. La compañía ET3 de Colorado está planeando construir y probar su propia versión de sistema de hiperloop. Un tubo de cinco kilómetros que se pondrá a prueba a finales del 2013.

Vale la pena ver el video que sacó ET3 detallando este transporte y cómo funcionará. El video está en inglés pero de cualquier manera se entiende el concepto que buscan explorar.

[SFGate]



Nuestro futuro, ¿sensibilizar la máquina o tecnificar el cuerpo?

El auge de los dispositivos tecnológicos en nuestra vida plantea preguntas de urgente relevancia.

Al menos hasta el siglo pasado, la categoría de lo humano era lo suficientemente amplia como para albergar toda la variedad de intereses, procedencias e ideas que pudieran surgir del Homo sapiens, este homínido que seguimos siendo. Sin embargo, con el avance mismo de la tecnología, la especie se dividió en dos grandes grupos: aquellos que tienen acceso a los gadgets de la economía de consumo y aquellos que no.

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Nirav Patel (@niravphotography) el

 

Esta diferencia es importante no sólo desde un punto de vista económico, sino desde un punto de vista ético: ¿es más humano aquel que puede comunicarse en tiempo real de un lado a otro del mundo y, por lo tanto, decidir los destinos de las personas que no pueden hacerlo, o bien, se trata simplemente de una sociedad de fetiches, donde los objetos (y poseerlos) se vuelven más importantes que las relaciones sociales que tenemos con otras personas?

Por ejemplo: una persona de clase media o media-alta se encuentra asediada en nuestros días por gran cantidad de información que apela y exige su atención: notificaciones del smartphone, actualizaciones de la tablet, toneladas de correo electrónico (basura o de trabajo, lo mismo da), con lo cual el tiempo destinado a interrelacionarse con otras personas en el universo 1.0 (offline, o en “el mundo real”) se reduce considerablemente. Probablemente, esa persona no quiera pasar demasiado tiempo en el universo 1.0 debido a que cree que tiene mayor control sobre su tiempo y su atención mientras está conectado. Pero la realidad es que el universo 2.0, con todas las ventajas y fascinantes vías de desarrollo y aprendizaje que ofrece, no es sino una interfaz de comunicación, una vía o un medio, si se quiere, para conseguir un fin: comunicarse, informar o estar informado; pero esto no es un fin en sí mismo.

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Nirav Patel (@niravphotography) el

Hoy en día tenemos más herramientas que nunca para estar comunicados, pero hemos dejado de tener algo que comunicar. Las computadoras son nodos que integran información pero que hasta hace poco eran incapaces de producirla; ellas eran la herramienta y nosotros la fuente. ¿Seguirá siendo así durante el presente siglo?

Puede ser que los seres humanos en las sociedades desarrolladas o en vías de desarrollo nos vayamos pareciendo cada vez más a nuestras preciadas máquinas: siempre despiertas, siempre conectadas, siempre listas para responder con más información de salida a la información de entrada que recibimos sin parar. Estamos programándonos inconscientemente para reaccionar a la información en lugar de para pensar: para discernir qué tanto de la información que recibimos es valiosa y cuánta es sólo basura. 

Al decir esto no nos consideramos dentro de la tendencia “apocalíptica” que Umberto Eco señaló en su famoso libro Apocalípticos e integrados, sino que nos proponemos pensar hasta qué punto ya no somos capaces de ubicarnos espontáneamente en ninguno de los dos parámetros planteados por el escritor italiano. El humano de hoy en día se parece más a una interfaz autónoma que recibe y procesa información, en lugar de una mente capaz de crearla y darle forma: somos cada vez más una máquina sensible respondiendo a impulsos del entorno, una computadora humana que aprende a resolver problemas, a contestar correos, a tuitear a velocidades vertiginosas sin detenerse un momento a pensar sobre dónde está parado, o dónde desemboca este tren del progreso.

La impronta de nuestro tiempo parece ser, como bien apunta Douglas Rushkoff, “programa o prepárate para ser programado”. ¿En qué lugar de la balanza nos colocaremos? ¿Dónde te situarás tú?

 

* Fotografías: Nirav Patel



California está siendo iluminada por la nueva planta solar más grande del mundo (FOTOS)

El Ivanpah Solar Electric Generation System, ubicada en EE.UU., ya empezó a generar electricidad y a iluminar la ciudad.

De acuerdo con la página oficial de Ivanpah Solar Electric Generating System, esta planta solar ya está entregando electricidad a los usuarios de California. Su capacidad es de 392 MW del poder solar, lo cual es suficiente para proveer energía limpia a 140 000 en esa ciudad por año, equivaliendo a 72 000 coches.

El proyecto estuvo a cargo de NRG, Energy, BrightSource Energy y Google, quienes invitan a las personas a conocer la planta: incluyendo el terreno solar, las torres que funcionan con turbinas de agua, los 300 000 espejos controlados por computadoras (de 2×3 metros), entre otras áreas.

Ubicando a EE.UU. como uno de los líderes en tecnología de energía limpia, les compartimos las fotografías de esta innovadora fuente de electricidad.