¿Sufres de insomnio? Un tiempo bajo el sol puede ayudarte

Un estudio reciente demostró que aquellas personas que pasan más tiempo en el sol duermen mejor, son más saludables y tienen una vida más plena.

Muchas personas sufren de insomnio, indudablemente muchos de los lectores de este artículo han tenido problemas conciliando el sueño en algún punto de sus vidas. Para encontrar una solución natural a este problema, el sitio Tree Hugger reporta que científicos en Estados Unidos estudiaron la calidad del sueño de 49 oficinistas, 27 de ellos se sentaban en espacios con ventanas y 22 de ellos en espacios sin ventanas. En promedio las personas con ventanas no sólo recibían 173% más de luz natural que los otros, pero en promedio también dormían 46 minutos más cada noche.

Disfrutar más luz natural también se veía reflejado en los hábitos diurnos de las personas, aquellas que recibían más luz natural durante su día también reportaban estar más sanos en general, hacer más ejercicio y eran más felices. Aquellos que no tenían ventanas se enfermaban más seguido, tenían menos energía y la calidad de su sueño era baja.

El sol y la luz natural afectan nuestros patrones y calidad del sueño porque son elementos esenciales para nuestro ritmo circadiano. El sol es la mejor fuente de vitamina D, fundamental para nuestro sistema inmune y nuestra salud emocional. Pasar tiempo en el sol representa una solución mucho más sana y natural a tomar pastillas para dormir, Forbes reporta que aproximadamente 60 millones de estadounidenses tomaron pastillas para dormir en el 2012, una cifra completamente alarmante tomando en cuenta los riesgos que estas conllevan.

Entonces, para las miles y miles de personas que tienen la desventaja de tener que trabajar en un sitio sin ventanas, sugerimos simplemente salir a caminar en el sol por las mañanas: antes de ir a trabajar o en el camino a la oficina, o durante la hora de la comida –aunque es más eficiente para nuestro cuerpo hacerlo por la mañana. En poco tiempo podrán notar que no sólo duermen mejor, sino también se sienten más felices y sanos, haciendo algo tan sencillo como disfrutar  del medio ambiente que nos rodea.



Por qué el color favorito de la tecnología nos está haciendo sentir a todos miserables

La luz azul de las pantallas táctiles modernas produce muchos problemas para la salud. Puede contribuir al cáncer, la diabetes, las enfermedades cardíacas y la obesidad.

La pantalla predeterminada para nuestros iPhones y Androids opera a lo largo del espectro azul, al igual que nuestras computadoras portátiles. Los autos nuevos, especialmente aquellos que como Tesla aspiran a ser “futuristas”, vienen con pantallas de tablero iluminadas en azul, al igual que nuestros electrodomésticos “inteligentes”, televisores, consolas de videojuegos, relojes y… la lista continúa.

Sin embargo, desde el punto de vista de la salud, esa luz azul está llena de problemas. Según un artículo de Harvard Health, dicha luz pone al reloj biológico del cuerpo, el ritmo circadiano, fuera de control. Y peor aún: las investigaciones muestran que puede contribuir al desarrollo de cáncer, diabetes, enfermedades cardíacas y obesidad.

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El efecto nocivo de la luz azul

Las longitudes de onda azules, que son beneficiosas durante las horas del día porque aumentan la atención, los tiempos de reacción y el estado de ánimo, parecen ser las más perjudiciales durante la noche.

La luz azul inhibe la producción de melatonina, la hormona que regula nuestros ciclos de sueño. Un estudio de Harvard sugiere que hay una posible conexión entre esto y el desarrollo de diabetes u obesidad.

En el estudio mencionado, los investigadores colocaron a 10 personas en un horario que gradualmente cambió sus ritmos circadianos. Sus niveles de azúcar en la sangre aumentaron, lo cual les provocó un estado prediabético, y los niveles de leptina, una hormona que hace que las personas se sientan llenas después de comer, disminuyeron.

Y es que, según señala Stephen Lockley (un investigador del sueño de Harvard), incluso la luz tenue puede interferir con el ritmo circadiano de un individuo y la secreción de melatonina.

La luz de noche es parte de la razón por la cual muchas personas no duermen lo suficiente, dice Lockley, y los investigadores han relacionado el sueño corto con un mayor riesgo de depresión, así como de problemas cardiovasculares.

Además, los investigadores de Harvard realizaron un experimento en el que compararon los efectos de 6.5 horas de exposición a la luz azul frente a la exposición a la luz verde de brillo comparable, y descubrieron que la luz azul suprimía la producción de melatonina durante aproximadamente el doble de tiempo que la luz verde y modificaba doblemente los ritmos circadianos (3 horas, en comparación con 1.5 horas).

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La luz azul presente hasta en los focos ahorradores

Si la luz azul tiene efectos adversos sobre la salud, entonces las preocupaciones ambientales y la búsqueda de una iluminación que ahorre energía podrían estar en desacuerdo con la salud personal.

Los focos fluorescentes compactos y las luces LED son mucho más eficientes energéticamente que los antiguos focos incandescentes con los que crecimos, pero tienden a producir más luz azul.

La física de las luces fluorescentes no se puede cambiar, pero los recubrimientos dentro de las bombillas pueden estar hechos de modo que produzcan una luz más cálida y menos azul.

 

Lo que puedes hacer

  • Usa luces rojas tenues para luces nocturnas. La luz roja es la que menos modifica el ritmo circadiano e inhibe la producción de melatonina.
  • Evita mirar pantallas brillantes de 2 a 3 horas antes de acostarte.
  • Si trabajas en un turno de noche o utlizas muchos dispositivos electrónicos por la noche, considera usar anteojos con bloqueo azul o instalar una aplicación que filtre la longitud de onda azul o verde.
  • Exponte a mucha luz brillante durante el día, lo cual aumentará tu capacidad para dormir por la noche, así como tu humor y estado de alerta a lo largo de la jornada.


No soñar tiene nocivas consecuencias para todo tu organismo, según la neurociencia

Dormir y soñar es la manera en la que estabilizamos nuestras emociones. Al privarnos de esto, nuestra salud queda comprometida de maneras inauditas.

Nuestro sueño es un terreno íntimo, cuyos únicos exploradores somos nosotros mismos. Visto así, soñar es hacer, cada noche, un vital viaje a lo desconocido: a las representaciones que hacemos del mundo, a lo que vivimos, y a veces a lo que ni siquiera sabíamos que sabemos y que sólo soñando podemos develar.

Por eso, soñar era visto por los padres del psicoanálisis –Sigmund Freud y Carl Jung– como un momento de la vida tan importante como la vigilia, que es capaz de revelar rasgos fundamentales de la personalidad, cosa que, dicho sea de paso, le apasionaba estudiar a Jung.

Así, es indudable que los sueños conforman una suerte de equilibrio fundamental. Más aún: la neurociencia nos ha ayudado a profundizar en la importancia que tiene soñar para conservar la salud, en sentidos que antes no habían podido comprobarse.

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Según el editor de New Scientist, Rowan Hooper, no soñar de manera crónica tiene consecuencias para nuestras horas de vigilia realmente insospechadas, lo cual está relacionado con trastornos del sueño que están comenzando a ser considerados una amenaza para la salud pública global.

No soñar de manera crónica está relacionado con el hecho de que por lo menos un 20% de la población mundial sufre algún trastorno del sueño.

Dormir implica un ciclo de reparación; de no cumplirse, esto afecta a todo nuestro metabolismo, provocando:

  • Desordenes en el humor
  • Estrés
  • Mala digestión
  • Agotamiento

No soñar es un síntoma de que este ciclo se está interrumpiendo, pues sólo podemos soñar una vez que hemos llegado a la etapa REM (sueño de movimientos oculares rápidos; rapid eye movement, por sus siglas en inglés) mientras dormimos, la cual precede a otros tres ciclos que duran en promedio 90 minutos.

Llegar a la etapa REM toma por lo menos 3 horas y media; si no pasamos el suficiente tiempo en dicha etapa es difícil conseguir sus beneficios de descanso, según Hooper. Incluso, como han señalado algunos estudios, no soñar (o no soñar suficiente) afecta a la memoria, pues es durante el sueño que ésta se consolida.

Sumado a todo esto, no dormir lo suficiente drena nuestra energía: no soñar puede afectar nuestra percepción de la realidad y cómo nos desenvolvemos, e incluso mermar la creatividad, la cual sólo podemos desbloquear (entre otras cosas) con el debido descanso.

Así que no subestimes la importancia de soñar: es un proceso vital tanto para idealizar (soñar en el sentido metafórico) como para poder realizar lo que nos proponemos, al contar con el descanso necesario.

 

*Imágenes: Oh Gigue