¿Qué países han implementado programas de préstamo público de bicicletas? (INFOGRÁFICO)

París, Londres, Montreal, Suzhou y muchas otras tienen sistemas de bicicletas compartidas, aquí te mostramos sus estaciones para que compares los programas más eficientes.

Bike-Sharing

El nuevo trend del transporte público global parece ser bicicletas compartidas con estaciones en diferentes puntos de las ciudades. Andar en bicicleta es un sistema de transporte lógico, ideal para distancias medianas. Esto último se ha hecho significantemente más accesible para muchas personas al convertirse parte de un sistema de transporte público.

El nuevo infográfico de Quartz nos presenta 29 de los programas más grandes de bicicletas compartidas en el mundo. El infográfico se creó al dibujar las estaciones de bicicletas a la misma escala y después acomodarlas de acuerdo al número de estaciones.

Los creadores del infográfico mencionan que no pudieron incluir algunos de los sistemas más grandes por la falta de información al respecto, especulan que en China se encuentran 17 de los sistemas de bicicletas más grandes del mundo (de acuerdo al número de bicicletas).

El sistema más eficiente que nos muestra el infográfico parece ser el de París, el más concentrado el de la Ciudad de México, y el más pequeño (concentración y número de estaciones) el de Ottawa.

El infográfico:

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[Quartz]



Cómo andar en bicicleta en la ciudad (y no desilusionarte en el intento)

La bicicleta es un transporte ideal y sacarle provecho no es tan difícil como parece.

Las ciudades crecen y con ello el desplazamiento de sus habitantes se ha vuelto una problemática. Pero  en la competencia por ser el mejor transporte, la bicicleta —ese transporte de propulsión humana inventado hace más de dos siglos—, se ha posicionado como la mejor opción, y no sólo por ser el menos contaminante.

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El uso de la bicicleta en América Latina se ha popularizado mucho, pues ha demostrado ser un medio de transporte más rápido y eficiente aún cuando se trata de ciudades caóticamente congestionadas. Muchas ciudades de esta región ya cuentan con ciclovías y programas de bicicletas compartidas, no obstante, aún son muchos los problemas que a nivel de infraestructura existen y que hacen difícil optar por este transporte.

Por ello, aquí te demostraremos que eso no tiene por qué impedir que te conviertas en un ciclista urbano. Hacer de la bicicleta el medio de transporte ideal dependerá de ti.

La bicicleta es peligrosa sólo si no conoces tus derechos y privilegios

Andar en bicicleta como si estuviéramos haciendo algo malo es lo primero que debemos cambiar de nuestra percepción. El ciclista es el vehículo con más privilegio, y las leyes de tránsito en ese sentido están hechas para fomentar el uso de la bicicleta. Por eso te recomendamos descargar el manual correspondiente a tu país o ciudad para asesorarte y saber qué hacer en ciertas situaciones. La mayoría los puedes encontrar en línea, como el de México y Argentina.

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El ciclista tiene derecho a ocupar todo el carril derecho

Algo que la mayoría no sabe es que, en la mayoría de los casos, el ciclista tiene derecho a ocupar todo el carril derecho (en caso de no haber ciclovía), algo que debe hacerse sobre todo cuando la calle es demasiado angosta como para compartirla con otro vehículo. Si eres visible (portando luces y equipo reflejante), las posibilidades de que te embistan por detrás son casi nulas y, en cambio, son muchos más los accidentes por conducir muy cerca a la acera. No debe importarte la desesperación de los vehículos motorizados que vayan detrás tuyo, pues mientras vayas a una velocidad media de 15 kilómetros por hora no tienen por qué fastidiarte.

Invierte sabiamente

En el caso de las bicicletas, una inversión fuerte vale la pena pues te dará mucho mejor rendimiento y menos problemas. Las bicicletas con cuadros y piezas de aluminio son lo más recomendable, como Alubike o Trek, que además están armadas con piezas como Shimano y llantas profesionales como Michelin, cuyas gomas y rines son muy resistentes a los golpes y no se ponchan facilmente.

Esto es importante también porque muchos le temen a averías que los dejen varados, pero eso lo puedes evitar invirtiendo sabiamente y dándole mantenimiento a tu bicicleta de manera constante, incluyendo un servicio general cada seis meses.

A la hora de elegir modelo recuerda que las bicicletas de ciudad son para paseos dominicales (muy pesadas y grandes), y las de montaña para suelo de tierra (tienen llantas que se adhieren al suelo). Así que lo mejor para el ciclismo urbano será una híbrida o de ruta, más ágiles y ligeras.

Antes de salir ten siempre a la mano un kit de viaje

En cualquier tienda de ciclismo puedes encontrar bolsas o alforjas que se cuelgan al cuadro de la bici, o incluso parrillas traseras en las cuales puedes tener ya preparado un kit con lo siguiente:

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Repuesto de pilas y luces: La mayoría de los accidentes nocturnos ocurren por falta de luces. Más allá del chaleco y los antireflejantes, es esencial traer luces parpadeantes atrás y adelante, pues estas son notorias a mucha mayor distancia. Lo bueno es que son fáciles de cargar y ya existen luces recargables con cable USB (el cual debes siempre cargar en tu kit).

Bomba: Si mantienes bien infladas las llantas el trayecto será mucho más liviano. Estas bombas también se pueden colocar al cuadro o las puedes guardar en tu kit, pues son pequeñas y ligeras.

Un cambio de playera: El problema de llegar sudado a tu destino se resuelve cargando una playera extra en tu bolsa.

Si haces esto jamás te robarán tu bici

Muchos se desilusionan de usar bicicleta porque se las roban. Pero en realidad la puedes dejar prácticamente en cualquier lado con toda seguridad, y cuantas horas sea necesario, siempre y cuando esté bien asegurado el cuadro, las llantas y el asiento. La mayoría de los casos de robo se dan por descuido, ya que muchos ciclistas suelen ocupar candados de cable o cadenas que pueden quebrarse en dos minutos o menos.

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Pero, ¿cuál es el mejor candado?

Sin duda los candados plegables son los mejores pues, aunque son un poco más costosos, bien valen la inversión. Sus placas articuladas los hacen flexibles y prácticos, pues funcionan como una cadena pero con la garantía de ser casi imposibles de quebrar.  Además incluyen un estuche para colocar al cuadro de la bici y son de combinación, ahorrándote cargar con otro juego de llaves. La garantía de estos candados es que el ladrón tendría que estar dos horas intentando romperlo para poder llevarse tu bicicleta. Eso sí: te recomendamos incluir un candado de cable pequeño en tu kit de viaje para asegurar el asiento o las llantas.

Sal con un amigo experimentado

Si intentas salir solo la primera vez que quieras hacer un trayecto, la ciudad te parecerá más cruel que nunca. Sal con un amigo con experiencia que pueda enseñarte buenas rutas, darte tips y con quien te sientas seguro. Y hazle saber lo que te genere incomodidad o miedo para que te cuente cómo lidia con ello.

Aprende tu ritmo

Aprovecha tus primeras salidas para saber cuál es tu ritmo. Dependiendo tu condición será el ritmo que puedas tener, pero no desesperes: por más lento que sientas tu traslado, verás que a casi cualquier lado que vayas habrás llegado al mismo tiempo o antes que en otro transporte. A partir de esto puedes planear tus rutas y calcular mejor tus tiempos.


*Imágenes: 1) Flickr Claudio Olivares Medina; 2) Flickr Cancillería Ecuador

 



Explorador recorre en bicicleta uno de los sitios más remotos del mundo (VIDEO)

La bicicleta se posiciona como un vehículo para recorrer los parajes más insólitos como Kirguistán.

La república de Kirguistán es uno de los paisajes más remotos y alejados de la Tierra. Compartiendo fronteras con China, Kazajstán, Tayikistán y Uzbekistán, esta pequeña república fue el escenario de un épico viaje hacia lo desconocido por parte del aventurero Kyle Dempster.

“¿Cómo llegué aquí?”, se pregunta Dempster en una de las primeras escenas del documental The road to Karakol, donde podemos ver a Dempster atravesando las remotas llanuras de Asia a bordo de su bicicleta, atravesando ríos casi congelados en plena desnudez y dándose a entender con los pobladores de los lugares más escondidos del planeta.

El viaje estuvo patrocinado por Outdoor Research, una compañía de equipo para expediciones, los cuales pensaron que el viaje de 1,200 kilómetros de Dempster podría servir como un video corto; no imaginaron que el material que Dempster filmó durante su odisea serviría para que los cineastas Fitz Cahall y Austin Siadak dieran forma a un proyecto mucho más grande y ambicioso.

La soledad se vuelve apremiante entre la inmensidad: cada lugar donde el ojo se posa reviste una inusitada belleza, una complejidad, un problema al que nunca nos hemos enfrentado. Estamos viajando realmente hacia lo desconocido, con Dempster, solamente armados con una cámara de video, utensilios de sobrevivencia y un viejo mapa de Kirguistán.

Se trata de la experiencia de lo desconocido en grado sumo: de ponerse en un lugar de riesgo, que es el antiguo lugar de la aventura. Los exploradores del mar en los siglos XVI y XVII subían a los barcos sin una idea clara de lo que habrían de encontrar al otro lado del mundo. En nuestros días es fácil buscar “Kirguistán” en Google y hacernos una idea aproximada de ese lugar, pero visitarlo –incluso a través de los ojos de un explorador como Dempster– es una experiencia que compete solamente a nuestros sentidos, que modifica nuestras expectativas y que nos da un nuevo acercamiento a lo desconocido en nuestro mundo. Recorrerlo en bicicleta, además, confiere a este vehículo un valor que lo sitúa como uno de los inventos que más empata con la naturaleza.