¿Por qué el olor de la lluvia es agradable a nuestro olfato?

Debido a reacciones químicas, es posible anticipar que viene una tormenta por medio del olfato.

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El olor de la lluvia es agradable al olfato. De hechos, algunos científicos creen que disfrutamos ese olor debido a que nuestros ancestros aprovechaban el clima lluvioso para su supervivencia.

Pero ¿qué hace a la lluvia oler tan bien? Hay varios olores en la lluvia que agradan a las personas. Uno de éstos es el “pretichor”, que se deriva de reacciones químicas.

Algunas plantas secretan aceites durante los periodos secos, y cuando llueve, estos aceites se evaporan. Otra reacción ocurre cuando se liberan químicos producidos por bacterias conocidas como actinomycetes.

Otra esencia asociada con la lluvia es el ozono. Durante una tormenta, los rayos pueden derramar oxígeno y moléculas de nitrógeno en la atmósfera, y éstas se vuelven óxido nítrico. Esta sustancia interactúa con otros químicos en la atmósfera para formar ozono, el cual tiene un olor agudo.

Es posible oler la lluvia cuando el viento de una tormenta que se avecina contiene ozono proveniente de las nubes.

[Live Science]

 



Ley obligaría a captar el agua de lluvia en la Ciudad de México

Esta disposición quizá transformaría la manera en que aprovechamos y valoramos el agua de lluvia en los hogares.

Por muchos años se confió en la viabilidad de las presas artificiales para el abasto de agua. Pero la anterior medida, además de atentar contra la topografía natural, requiere de una enorme infraestructura, que a largo plazo es muy costosa: imagina el mantenimiento que requieren las mega tuberías que recorren el subsuelo para alimentar a megapolis como  la Ciudad de México. El uso de presas es aún más obsoleto, si se piensa en el agua de lluvia desperdiciada. Por esto, ecologistas pugnan por transformar el modelo de abasto de agua: la captación de agua puede  hacerse desde cada hogar.

Una nueva iniciativa de ley en la Ciudad de México (La Ley de Agua y Sustentabilidad Hídrica), obligaría a que las nuevas construcciones incluyan sistemas de captación de agua pluvial como requisito para conseguir los permisos de edificación. Además otorgaría incentivos fiscales, a quienes implementen la captación a sus espacios. Aunque la ley aún deberá ser aprobada por la asamblea legislativa del Distrito Federal, es la primera en su tipo en este país.

En México se desperdicia el 72% del agua pluvial, según la ONG Fondo pala la Comunicación y Educación Ambiental A.C, un absurdo que podría eliminarse a partir de la transformación cultural, y la inserción, obligatoria, de sistemas de captación de agua. El creador de Isla Urbana (Enrique Lomnitz): un proyecto que monta sistemas de captación de lluvia en zonas marginadas, asegura que la inversión en uno de estos sistemas se recupera, gracias a la captación del líquido, en tan solo un año.

La mayor parte del agua de lluvia en las ciudades mexicanas se desaprovecha en las cañerías, esta nueva ley podría figurar una nueva etapa en la manera en que  se concibe socialmente al vital líquido. Aunque los proyectos hidrológicos de gran magnitud se gestan desde el gobierno, la conciencia ciudadana sobre la viabilidad en la captación de agua pluvial es todavía escaza. Afortunadamente, la cultura cambia, y en ocasiones, algunas medidas legales aceleran el proceso: quizá esta iniciativa concrete uno de estos acertados casos.



Caracol se pasea con una flor como paraguas bajo la lluvia de Ucrania (FOTO)

En una coincidencia fotográfica que se creería increíble, el fotógrafo ucraniano Vyacheslav Mischenko logró captar esta imagen de un caracol protegiéndose de la lluvia con una flor.

La coincidencia es sorprendente, casi tanto como la imagen que la consigna: un caracol se pasea bajo la lluvia de los bosques de Ucrania protegiéndose con una flor.

La fotografía fue tomada por Vyacheslav Mischenko, quien como esos coleccionistas de miniaturas que, a su modo, admiraba Walter Benjamin, prestó atención a lo que muchas veces nos pasa desapercibido, ese mundo donde las cosas transcurren con otro ritmo y la lluvia cae de diferente modo.

Uno de los muchos motivos de asombro que nos ofrece gratuitamente la naturaleza.