Las vistosas y gigantes babosas rosas del Monte Kaputar

Este peculiar y llamativo molusco australiano es tan solo uno de muchos ejemplares que sobreviven en Australia en un área que ha logrado preservar una enorme biodiversidad a lo largo de miles de años.

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El bosque alpino del Monte Kaputar no mide más de 10 kilómetros cuadrados pero ha logrado conservar a muchas especies que lo habitaban cuando Australia todavía era parte de la enorme Gondwana, hace millones de años. Este terreno originalmente era caracterizado por exuberantes selvas tropicales, y aunque el continente pasó por cambios drásticos un erupción volcánica en este monte hace 17 millones de años es responsable por preservar las condiciones húmedas y frescas para mantener especies selváticas antiquísimas.

Una de las criaturas prehistóricas que ha logrado sobrevivir en este paraíso exuberante es la peculiar  Triboniophorus aff. Graeffei, una babosa de un hermoso color rosa. Además de su llamativo color, la babosa también alcanza un tamaño bastante impresionante, con ejemplares alcanzando hasta los 20 centímetros. Estas criaturas pasan la mayor parte del tiempo debajo del musgo que comen, pero según Michael Murphy, un guardabosque del área, después de fuertes lluvias miles de ellas salen por las noches para comer musgo de los árboles. Un espectáculo que describe cómo “el rosa más brillante que puedan imaginar, así de rosa se ven”.

Entre las especies exóticas que resguarda este espacio congelado en el tiempo también se encuentran tres tipos de caracoles caníbales que se alimentan de otras especies vegetarianas y los cazan al seguir el rastro de la baba que dejan tras de sí.

Ya que este pequeño bosque resguarda mucha biodiversidad que depende de un frágil ecosistema, se han tomado medidas para establecer la zona como un área designada como un Comunidad Ecológica en Peligro.

[Atlas Obscura]



La incógnita de un océano que se escondió en Australia

Una extraña combinación de eventos –que aún no están del todo claros– resultaron en que un océano en Australia se escondiera dentro del continente con todo y su ecosistema de vida marina.

Desde 1992 la tecnología satelital permite medir el nivel del mar en el planeta, y desde entonces los niveles han ido subiendo tres milímetros cada año, en gran parte por el calentamiento global que hace que el hielo de los polos, de los glaciares, de Groenlandia y de Antártica se derritan. Sin embargo, para gran sorpresa de John Fasullo del National Center for Atmospheric Reaserch de Boulder, Colorado (que dicho sea de paso no está ni cerca del mar; sólo se necesitan los datos que arroja la computadora), a fines de 2010 y principios de 2011 y por primera vez desde que existe esta medición el nivel de los océanos bajó 7 milímetros.

La situación duró hasta finales de 2011, pero no muchos científicos lo notaron: estaban preocupados por grandes inundaciones en Australia. Fasullo, desde Boulder, supo conectar ambos sucesos. La información satelital indicaba que en Australia, Sudamérica y el sudeste de Asia había más agua que en otros años, lo cual era el inicio de la explicación. Grandes porciones continentales habían retenido más agua que antes.

Y hay dos factores más. El primero es que el Océano Índico estuvo más caliente en el Este que en el Oeste, lo cual empujó más aire húmedo y caliente hacia Australia. Eso no sucedía desde hacía veinte años. El segundo factor era el cambio del viento en Antártica, que viró de dirección hacia el Sur, acentuando el efecto previo.

Pero lo normal es que el exceso de lluvia provocada por estos factores caiga a tierra y luego al mar, lo cual no sucedió en el caso de Australia, que resulta tener una gran capacidad para contener agua por largos periodos de tiempo. En el Oeste hay pocos ríos que llegan al mar, y, en el Este, muchos de los canales que se convierten en ríos al caer la lluvia desembocan en una cuenca desértica en el centro del continente. Cuando esto sucede, la cuenca crece hasta convertirse en el Kati Thanda-Lake Eyre, una suerte de mar tierra adentro.

Estos factores sólo explican la reducción de 3.75 milímetros del nivel del mar. El resto —casi la mitad— aún es una incógnita.

[New Scientist]



Koala rescatado de la deforestación en Australia, desoladora imagen de la voracidad humana sobre el ambiente

Una población entera de koalas tuvo que ser reubicada por causa de la deforestación en Australia, que consumió su hábitat natural.

Kaola saved from deforestation

La deforestación es un problema mundial, resultado en amplia medida de la actividad humana: los campos que necesita para los alimentos que consume, el espacio para su residencia o su industria, el agotamiento de recursos para satisfacer sus necesidades (necesarias o no).

Esta imagen constituye un retrato consumado, elocuente, de las consecuencias de la deforestación: un koala sentado en un páramo abierto, desolado, en una postura que transmite desamparo, indefensión.

La imagen recién se tomó hace un par de días en Australia, donde miembros Wires, una organización de activistas ambientales, y trabajadores en una plantación de pinos tuvieron que ayudar en el traslado de una colonia de koalas a un nuevo hábitat, en vista de que el lugar donde originalmente vivían había sido objeto de la tala masiva.

La pregunta es si en nuestro futuro inmediato escenas como esta serán cada vez más frecuentes o si sucederán cada vez menos.

[Guardian]