Los ciclistas son una excelente fuente de ingresos para los negocios

Las bicicletas no sólo son buenas para el medio ambiente: también contribuyen a los negocios en las ciudades.

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Las ciclopistas comienzan a permear el paisaje urbano de muchas ciudades en el mundo, y mientras la circulación en dos ruedas alivia en alguna medida los problemas de tráfico vehicular en las principales arterias, parece que adoptar este medio de transporte no contaminante podría ayudar también a los negocios.

Según recientes estudios llevados a cabo en Portland, EU, los ciclistas tienden a gastar más que sus contrapartes automovilísticos en bares, restaurantes y tiendas de conveniencia.Un estudio del 2009 llevado a cabo en Toronto apoya esta teoría, afirmando que los consumidores que llegan a pie o en bicileta a las tiendas tienden a gastar más dinero.

Esto tiene sentido si consideramos todos los gastos que se ahorran al dejar de tener auto: además de la gasolina está la cuota de estacionamiento, el mantenimiento mismo del auto y las indeseables multas vehiculares.

Las ciclopistas parecen ser clave en este fenómeno. Así lo afirma el departamento de tránsito de Nueva York, quienes afirman que las ventas en la Novena Avenida se han incrementado 49% con la inclusión de una ciclopista. Es un dato a tener en cuenta para el desarrollo urbano en países en desarrollo: las ciclopistas y bicicletas no sólo ayudan al medio ambiente, sino que también promueven el comercio y la salud de los negocios.

[Tree Hugger]



Explorador recorre en bicicleta uno de los sitios más remotos del mundo (VIDEO)

La bicicleta se posiciona como un vehículo para recorrer los parajes más insólitos como Kirguistán.

La república de Kirguistán es uno de los paisajes más remotos y alejados de la Tierra. Compartiendo fronteras con China, Kazajstán, Tayikistán y Uzbekistán, esta pequeña república fue el escenario de un épico viaje hacia lo desconocido por parte del aventurero Kyle Dempster.

“¿Cómo llegué aquí?”, se pregunta Dempster en una de las primeras escenas del documental The road to Karakol, donde podemos ver a Dempster atravesando las remotas llanuras de Asia a bordo de su bicicleta, atravesando ríos casi congelados en plena desnudez y dándose a entender con los pobladores de los lugares más escondidos del planeta.

El viaje estuvo patrocinado por Outdoor Research, una compañía de equipo para expediciones, los cuales pensaron que el viaje de 1,200 kilómetros de Dempster podría servir como un video corto; no imaginaron que el material que Dempster filmó durante su odisea serviría para que los cineastas Fitz Cahall y Austin Siadak dieran forma a un proyecto mucho más grande y ambicioso.

La soledad se vuelve apremiante entre la inmensidad: cada lugar donde el ojo se posa reviste una inusitada belleza, una complejidad, un problema al que nunca nos hemos enfrentado. Estamos viajando realmente hacia lo desconocido, con Dempster, solamente armados con una cámara de video, utensilios de sobrevivencia y un viejo mapa de Kirguistán.

Se trata de la experiencia de lo desconocido en grado sumo: de ponerse en un lugar de riesgo, que es el antiguo lugar de la aventura. Los exploradores del mar en los siglos XVI y XVII subían a los barcos sin una idea clara de lo que habrían de encontrar al otro lado del mundo. En nuestros días es fácil buscar “Kirguistán” en Google y hacernos una idea aproximada de ese lugar, pero visitarlo –incluso a través de los ojos de un explorador como Dempster– es una experiencia que compete solamente a nuestros sentidos, que modifica nuestras expectativas y que nos da un nuevo acercamiento a lo desconocido en nuestro mundo. Recorrerlo en bicicleta, además, confiere a este vehículo un valor que lo sitúa como uno de los inventos que más empata con la naturaleza.



La increíble historia de la bicicleta, el medio de transporte más ecológico del mundo

En 1813, el aristócrata alemán Karl Drais, presentó un artefacto construido con dos ruedas de madera y una silla de montar.

Sobre una silla de montar y dos ruedas, se presentó lo que hoy se considera la primera bicicleta en el mundo, un medio de transporte no contaminante que se ha convertido en todo un deporte de alto impacto.

En 1813, el aristócrata alemán Karl Drais, presentó un artefacto construido con dos ruedas de madera y una silla de montar, pesaba 20 kilogramos, se dirigía con un sistema rudimentario de manillar y el impulso se lograba con los pies. Fue bautizado como Draisine o hobby horse (caballos de batalla), ya que fue una alternativa a los caballos que transportaban carga.

Algunos aristócratas londinenses adquirieron este invento como un medio de transporte, sin embargo, años más tarde se prohibió su uso debido a que se consideraba un peligro para los peatones.

La bicicleta regresó al mercado en 1860 con el nombre de “velocípedo”, la cual contaba con un mecanismo de dos ruedas de acero, pedales y un sistema de engranaje. El alemán Karl Kech se atribuyó la invención, pero el francés Pierre Lattent fue quien consiguió la patente.

En Latinoamérica, la bicicleta tardó algunos años en llegar, pero poco a poco fue sustituyendo en algunas regiones a los caballos, burros y mulas como transporte. Incluso, se convirtió en una herramienta muy útil de trabajo para algunos oficios, como vendedores de pan, carteros y repartidores de periódicos.

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A lo largo de los años, la bicicleta ha sufrido varios cambios, especialmente en el tamaño de las ruedas y los materiales para su fabricación. Al inicio de su comercialización era un artefacto caro, sin embargo, su producción masiva ha reducido los costos al público.

El nacimiento del ciclismo como un deporte popular se remite al 31 de mayo de 1868, cuando los hermanos Olivier se asociaron con la empresa fabricante Michaux para organizar una carrera de “velocípedos” en Saint Cloud, París. Se presentaron 7 ciclistas para recorrer 1,200 metros de distancia. El ganador fue el británico James Moore que hizo el recorrido en 3 minutos y 50 segundos. Años más tarde, el primer Tour de Francia se efectuaría en 1903 y contaría de un trayecto de 2,428 kilómetros.

Actualmente, la bicicleta es una opción de transporte ecoamigable, ya que no emite gases contaminantes y disminuye la presencia de vehículos en las calles, por lo que reduce congestionamientos viales. Además, montar en bici es una actividad física que trae consigo excelentes beneficios a la salud, como fortalecer el sistema cardiovascular, bajar de peso y reducir el estrés.

Te invitamos a rodar entre la naturaleza, ya que es una experiencia muy relajante y divertida.

 

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