Ciclo incompleto entre marcas ecológicamente responsables y consumidores

Un estudio revela que los consumidores que compran productos ecológicamente responsables depositan toda la responsabilidad del cuidado ambiental a las compañías.

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Una encuesta llamada Green Gap Trend Tracker de Cone Communications reveló que la mayoría de los estadounidenses (71%) piensan en el cuidado ambiental cuando compran, y casi la mitad de los encuestados buscan información ambiental sobre los productos que adquieren. Sin embargo los consumidores no completan el ciclo, son descuidados con las instrucciones de lo que compran.

Mientras 71% de los consumidores leen y siguen las instrucciones de cómo usar productos con precauciones ambientales, sólo 66% hacen caso a las instrucciones y únicamente 41% hacen investigación acerca de la eliminación apropiada de residuos.

Liz Gorman vicepresidente de prácticas de negocios sustentables de Cone Communications afirmó: “El nuevo hueco verde ocurre porque los consumidores solo toman la idea de responsabilidad, en lugar de sentirse responsables por el uso adecuado del producto. Compran con la idea de cuidar el ambiente pero se confían completamente de las compañías para que los eduquen.”

De hecho 71% de las personas encuestadas dijeron que deseaban que las compañías hicieran un mejor trabajo en describir los términos ambientales, mientras que 78% afirmaron que dejaban de consumir el producto o lo boicoteaban en caso de que la información ambiental fuera engañosa.

[Co. Exist]



¿Cuáles son los productos ecológicos que están impactando Internet?

Estas invenciones te ayudarán a volverte verde (o a seguir siéndolo con mucho estilo).

Si lo sustentable alguna vez fue sinónimo de aburrido, ahora es imposible pensar tal cosa. Hoy en día, cada vez más productos ecológicos desbordan creatividad y son de una estética exquisita, y superan por mucho a los productos convencionales.

Muchos de los más innovadores productos ecológicos son el fruto de largas investigaciones y del trabajo colectivo de cientos de personas comprometidas con el medioambiente. Casi siempre, todo empieza con una pertinente y simple pregunta: ¿cómo hacer un producto más sustentable? Y así surgen cientos de ecoinventos, como granjas océanicas o drones que polinizan.

Pero también surgen productos ecológicos cotidianos, muy prácticos y que reencantan la existencia de todos los que nos responsabilizamos y llevamos vidas sustentables. De paso, estos productos ecológicos reactivarán tu fe en la humanidad, pues demuestran que la lucha contra la contaminación masiva aún no está perdida, y que podemos contribuir a ella con mucho estilo.

Estos son 8 preciosos e innovadores productos ecológicos:

 

 Air-Ink, Singapur – Contaminación convertida en tinta

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Esta tinta es hecha a partir de un artefacto que permite transformar la contaminación del aire en tinta. Fue creada por estudiantes y científicos del MIT y su mecanismo absorbe los contaminantes, remueve los metales que incluyen y deja sólo un pigmento de carbón purificado, que luego es llevado a otro proceso químico para hacer distintos tipos de tintas y pinturas.

Air-Ink es, sin duda, una bocanada de aire limpio: la tecnología al servicio de la reutilización de todo (porque todo es reutilizable, nada tiene que desperdiciarse).

 

Who Gives a Crap, Australia – Papel higiénico realmente ecológico

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Muchos papeles higiénicos se venden como ecológicos pero realmente no lo son, excepto, si acaso, en el reciclaje de algunos de sus componentes. Who Gives a Crap es realmente ecológico, pues no sólo no se utilizan árboles en su elaboración sino que está envuelto en papel y para su envoltura no se usan pegamentos, tintas ni esencias artificiales llenas de químicos nocivos.

Además, la empresa dona el 50% de sus ganancias para mejorar las condiciones sanitarias en países que lo necesitan –ya que existen 2.3 billones de personas que no tienen acceso a un toilet–.

 

Bakeys, India – Cubiertos deliciosos

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Este proyecto, que arrancó en el 2010, tiene su base en la India. Además de evitar la contaminación que provocan los cubiertos desechables de plástico, da un toque de sabor vegano a cualquier comida. Estos cubiertos están elaborados a base de sorgo, arroz y trigo, y hay en sabores tanto dulces como salados. En su elaboración no se usan conservadores, químicos ni aditivos de ningún tipo.

Y si no te los comes, no importa: son 100% biodegradables. Maravilloso.

 

Skleník Glasshouse, República Checa – Miniinvernadero para cultivar en la cocina

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Algo más que un bellísimo adorno: esta bolita de cristal es un miniinvernadero para la cocina, con el cual podrás cultivar tus propias hierbas sin necesidad de lámparas. Además obtendrás un producto orgánico, libre de pesticidas y que no involucra otros gastos, como el que implica el transporte o los empaques que a veces tienen estas hierbas en el mercado.

Son hechos por la artista Kristýny Markvartov.

 

Tunster’s, Holanda – Botanas elaboradas con restos de cerveza

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Los granos son una parte fundamental en la producción de cerveza. Pero a éstos sólo se les extraen los azúcares; lo demás es descartado del proceso, aun cuando todavía puede ser útil.

Tunster’s es una línea de botanas hechas a partir de esos granos descartados en la producción de cerveza. Eso los hace no sólo sustentables, sino muy saludables y deliciosos.

 

Piñatex, Filipinas – Cuero vegetal hecho de fibra de piña (tu ropa no será la misma)

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Los residuos de hoja de piña suelen ser desechados durante el cultivo de esta fruta, y se dejan pudrir. Piñatex propone usarlos para crear un hermoso material que es como un cuero vegetal, lo cual lo hace ecológico y libre de toda crueldad animal.

Como tal no se puede comprar directamente, pero es un material que Puma, Camper y otras marcas ya han utilizado.

 

Spiky, Londres – Cortina de baño para ahorrar agua

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La artista londinense Elisabeth Buecher puso al servicio del planeta toda su creatividad para hacer esta original cortina de baño. Su diseño de picos está hecho para activarse una vez que ha pasado el tiempo justo para ducharse, lo que evita que te quedes tiempo de más y desperdicies agua.

Es una gran y divertida idea para un problema muy grave. Lo malo es que aún no ha sido desarrollado de manera comercial, pero seguramente no tardará en ocurrir, pues la artista le dijo al HuffPost que le encantaría llevar este diseño más allá.

 

WaterDrop, España – Bolsa recolectora de agua

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Algunos productos ecológicos son innovadores por su sencillez. Esta bolsa, de precioso diseño artesanal y de material resistente, está hecha para reutilizar toda el agua que se va en esos segundos que dejamos la llave abierta para que se caliente el agua de la regadera.

Lo mejor es que tiene una forma de regadera que facilita la reutilización del agua para el toilet, para regar las plantas o para cualquier otro uso doméstico. Increíble, ¿cierto?



Consumir responsablemente hace una gran diferencia para el planeta y sus habitantes (aquí te lo demostramos)

Cada cosa que consumimos es el resultado de diversas relaciones de producción y aprovechamiento o explotación de recursos naturales, ¿sabemos si ambas se llevan a cabo éticamente?

Conscientes de ello o no, siempre somos responsables de lo que consumimos. Tal vez no lo asumimos así, pero siempre recae en nosotros la responsabilidad sobre las consecuencias de adquirir un bien o servicio. Si no nos informamos de los procesos que dan lugar a cada una de las cosas que decidimos comprar, estamos pasando por alto la posibilidad de que estos, en realidad, estén afectando negativamente al medio ambiente o a un grupo social específico.

Pero, aunque el ejercicio se presenta como exhaustivo y, en algunos casos, prácticamente imposible, hay pequeñas acciones que puedes realizar para responsabilizarte activamente de tu consumo. Por otro lado, lo primero que hay que entender es qué significa el consumo responsable y qué implicaciones positivas tiene para el medio ambiente y las personas.

Consumo responsable es adquirir sólo lo que verdaderamente necesitas

Si lo reflexionamos un poco, es fácil notar cuáles de las que cosas que hemos consumido en un día eran en realidad innecesarias. Desde la caja con paquetitos individuales de galletas hechos de plástico, la botella de agua, el periódico que dejamos a medio leer, y hasta los zapatos nuevos que estaban en oferta. Pocas de las cosas que poseemos y adquirimos en el día a día son realmente importantes para nuestra supervivencia.

Y aunque el consumo responsable no se trata de dejar de consumir cosas simplemente porque nos complacen, sí se trata de reducir, tanto como sea posible, las pequeñas compras que no se necesitan y que sólo satisfacen antojos o impulsos inmediatos. Vale la pena invertir en pocos objetos, pero de buena calidad, que van a durar más tiempo y que realmente podremos aprovechar. Y, en este sentido, es importante consumir menos, para producir menos basura y contaminación.

Si no eres consciente de las implicaciones para el medio ambiente, no es consumo responsable

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Hay que tratar de elegir bienes y servicios que favorezcan al medio ambiente. Para lograrlo, a veces tenemos que rastrear las historias de los productos, los medios por los cuales fueron hechos y la forma en que se extraen sus materias primas. Los productos industrializados suelen estar empaquetados y su producción y distribución conlleva grandes emisiones de gases de efecto invernadero.

Por otro lado, muchas industrias contaminan el agua y para extraer materias primas explotan de forma desmedida al medio ambiente. Hay que investigar si las cosas que consumimos tienen un impacto ambiental muy grande, cómo inciden en nuestra propia huella ambiental, si son de buena calidad o si los tendremos que desechar pronto y, si acaso, la forma en que extraen recursos es verdaderamente legal, no sólo sustentable.

Son buenos indicadores que las empresas, organizaciones o personas que producen lo que consumimos estén apostando por reducir impactos, usando materiales reciclables o reutilizables. También que prefieran producir objetos orgánicos o biodegradables. Esto también aplica para los servicios. También podemos medir el impacto ambiental de las actividades turísticas, de entretenimiento, etc.

Para ser consumo responsable debe ser socialmente responsable

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Por último, es muy importante informarnos sobre las condiciones laborales que rodean a los productos que consumimos. Estas deben relacionarse con la búsqueda de equidad social y respeto a los derechos humanos. El concepto central aquí es el consumo justo y solidario. Es mucho más fácil propiciar ese tipo de consumo cuando se acorta, tanto como sea posible, la distancia entre los productores y los consumidores. Muchas veces los intermediarios provocan que los consumidores gasten mucho y que los productores ganen muy poco. Además, tenemos que asegurarnos de que los pagos sean justos, tanto como para quien consume, como para quien produce. Muchas veces los productos industrializados están hechos por “mano de obra barata”, pero en realidad, el trabajo que esa mano de obra realiza les cuesta mucho en esfuerzo físico, mental y emocional. Apostemos por comprar directamente a los productores y pagarles lo que se merecen.

Esto es lo que tú puedes hacer para practicar un consumo responsable fácilmente

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Hablando de precio justo, lo primero que tienes que hacer es asegurarte de estar pagando por lo que compras. Son muchos los lugares y comercios en donde se te ofrecen productos a precios muy elevados y en realidad están hechos con materias primas baratas, malas para tu salud y para el medio ambiente, posiblemente producidos por gente que gana el salario mínimo. Un ejemplo cotidiano son los alimentos en los cines comerciales. No deberías nunca pagar más de lo que cuesta lo que estás comprando, sin dejar de lado, claro, el esfuerzo que realizan los productores.

Por otro lado, asegúrate de entender bien a quién le estás comprando, cuando pagas por algo. Piensa que cada compra que haces, es una pequeña inversión que sostiene diversas formas de vida. Si compras un producto hecho con mano de obra infantil, sostienes que este acto exista. Si compras a una empresa que contamina el agua o se aprovecha de tierras que no le pertenecen, no sólo la estás justificando, también la estás financiando.

Lo más fácil (y bueno para el medio ambiente, la sociedad y la salud) es apostar por lo que se produce localmente, será más fácil contactar a la fuente de los bienes y servicios que compras y entender los procesos detrás de ellos. Busca a los agricultores y ganaderos locales, que trabajen de forma ecológica. Busca a los artesanos que están haciendo sustitutos a casi todo lo que compramos con materias orgánicas; desde ropa y accesorios, hasta productos de higiene y belleza.

No te olvides, además, no desperdiciar comida, tratar de tirar menos basura e intercambiar una compra contaminante por una acción equilibrada. Recuerda pensar bien si necesitas algo antes de comprarlo y compra local. Tal vez te pierdes de algunos caprichos, pero ganarás certeza sobre la forma en que estás mejorando las condiciones de vida de los que te rodean y del entorno.

Aprende aquí cómo distinguir a las empresas social y ambientalmente responsables y utiliza esta app para entender en manos de quiénes cae tu dinero cuando compras un producto, evitando seguir financiando a compañías con malas prácticas.