Alimentos que se venden como “saludables” cuando no lo son

Creemos que muchos alimentos son más saludables por ser bajos en grasas, sin azúcar o libres de gluten pero no lo son.

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En el mercado hay miles de productos que se anuncian como “saludables” pero no lo son. Las etiquetas “bajo en grasa”, “light”, “sin azúcar”, “sin gluten”, a menudo nos engañan. Aquí una lista de alimentos dañinos que fácilmente podríamos confundir con saludables.

1. Jugos frutales

Los jugos que se encuentran en el supermercado no siempre son lo que parecen. Pueden contener fruta pero generalmente se componen mayoritariamente por agua, sabor artificial y azúcar.

Aún el jugo natural de no es tan nutritivo, lo mejor de la fruta no queda en él, casi no contiene vitaminas pero sí grandes cantidades de azúcar.

Es más saludable comer frutas que tomar jugos.

2.Trigo entero

Es verdad que el trigo entero es mejor que el refinado pero esto significa que comer trigo sea saludable.

El trigo es la fuente principal de gluten, sustancia a la que muchas personas son sensibles, ya que su sistema inmune atacará al gluten en el tracto digestivo, causando daño en esta parte del cuerpo.

Estudios han demostrado que la fibra de trigo puede causar deficiencia de Vitamina D, además de aumentar el LDL (colesterol malo).

3. Néctar de agave

Entre los alimentos libres de azúcar hay varios que están endulzados con néctar de agave, se cree que es una alternativa saludable al azúcar porque tienen un índice glicémico bajo. Pero el índice glicémico en los endulzantes no es tan perjudicial como la fructuosa.

El consumo de fructuosa puede causar hígado graso, problemas metabólicos como resistencia a las hormonas de insulina y leptina que eventualmente desembocará en diabetes y obesidad.

4. Bebidas deportivas

Estas bebidas fueron diseñadas para los atletas que practican intensas sesiones de entrenamiento, por esta razón contienen agua, electrolitos y azúcar.

A menos que se tomen después de haber hecho un gran esfuerzo físico, no se necesitan los electrolitos adicionales ni el azúcar. Una botella de Gatorade contiene más de 30 gramos de azúcar.

5. Aceites vegetales “saludables”

El miedo a consumir grasas saturadas provocó un aumento de ingredientes sustitutos en los aceites como soya, maíz y semilla de algodón.

Estos aceites contienen grandes cantidades de ácidos grasos Omega-6, son extraídos a partir de procesos que incluyen alto calentamiento, blanqueamiento y el solvente tóxico hexano.

Comer muchas grasas de este tipo puede provocar varias enfermedades crónicas.

6. Alimentos bajos en grasas

Pese a toda la propaganda contra las grasas saturadas, ahora se sabe que no son dañinas, aún así el mercado de comida  sigue inundado de alimentos “saludables” sin gradas. El problema es que los químicos con los que se sustituyen las grasas además de los saborizantes artificiales y las grandes cantidades de azúcar no son saludables.

7. Comida chatarra libre de gluten

Mucha gente ha empezado a evitar el gluten y esto ha abierto una nueva beta para hacer dinero en el mercado de la comida.

Ahora existen numerosos productos libres de gluten que sustituyen esta sustancia por almidón de papa, tapioca, entre otros ingredientes. Estos almidones generalmente están altamente refinados, faltos de nutrientes e incrementan los niveles de azúcar en la sangre.

8. Margarinas y mantequillas artificiales

Otro efecto de la histeria anti-grasas fue la creación de las alternativas a la mantequilla, el ejemplo más notable de esto es la margarina. Antes tenía grasas trans, ahora contiene aceites vegetales procesadas.

La mantequilla es una buena fuente de ácido butírico y vintamina K2, ambos pueden tener un impacto positivo en la salud. En cambio, la margarina  está procesada con ingredientes dañinos.

9. Barras energéticas

Las barras energéticas no funcionan para quienes no llevan un entrenamiento físico intenso, y generalmente tienen ingredientes altamente procesados y dañinos: azúcar, harinas, saborizantes artificiales.

10. Cereales “saludables”

Estos cereales tienen altas cantidades de azúcares y carbohidratos refinados.

Las compañías agregan vitaminas sintéticas y pequeñas cantidades de granos enteros y las venden como “saludables”.


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¿Cuánta azúcar hay en la comida salada procesada?

El nombre de “azúcar” aparece bajo varios pseudónimos: fructosa, glucosa, sacarosa, melaza, entre otros.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS–, el consumo máximo de azúcar agregada por día es de seis cucharaditas. Sin embargo, en numerosos de los productos que se consumen a diario, como bebidas, yogurts, galletas, cereales, cafés de cadenas trasnacionales, contienen cantidades desorbitantes de azúcar; los cuales se relacionan con la dependencia a sustancias, sobrepeso, diabetes, caries, problemas cardiovasculares, entre otros. 

Ahora, según muestran los datos de la BBC, la comida salada también contiene azúcar agregada, y un plato puede incluso superar lo recomendado para todo un día. Por ejemplo, 1 plato de pollo agridulce con arroz puede equivaler a diez cucharaditas de azúcar; 1 taza de sopa de jitomate, seis cucharaditas de azúcar; 2 rebanadas de pan integral, una cucharadita de azúcar. 

Con el fin de regular el consumo excesivo del azúcar, es importante detectarlo a través de las etiquetas nutricionales de los alimentos. Según el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, el nombre de “azúcar” aparece bajo varios pseudónimos: fructosa, glucosa, sacarosa, melaza, entre otros. Si bien en algunos países están modificando las etiquetas de información nutricional, en donde se muestra el azúcar agregada de forma individual y expresada tanto en gramos como en porcentaje en función de una dieta de 2 000 calorías, aún es importante tener en consideración sus nombres alternativos y la cantidad contenida en el alimento. 

El consumo de azúcar agregada se encuentra de alguna manera escondido en alimentos procesados que usualmente no son considerados dulces. 

 

 



7 sencillos tips para vivir libre del azúcar

Estos 7 consejos te ayudarán a reducir el consumo de azúcar pese a sus propiedades adictivas.

En las últimas décadas las consecuencias del consumo del azúcar en bebidas de sabor, refrescos, dulces y comida chatarra, se han relacionado con la pandemia de obesidad en el mundo, diabetes, enfermedades cardiovasculares, caries dental e incluso con bajos niveles de fertilidad. Frente a este impacto en la salud se han realizado tanto campañas como medidas políticas para reducir, o al menos regular, el consumo de dichos productos. 

No obstante dejarlo parece difícil de lograr ya que posee propiedades adictivas que alteran numerosas áreas del cerebro. La realidad es que no es imposible, y por ello te compartimos 7 hacks que te ayudarán a librarte de la adicción al azúcar: 

– Comprende qué es el azúcar refinado. Este es un tipo de carbohidrato refinado, una fuente de caloría que el cuerpo usa para convertirla en energía. Desgraciadamente este tipo de carbohidrato es malo, por lo que no sólo se almacena en nuestro vientre, también en otras partes del cuerpo; como por ejemplo, las venas, causando altos niveles de colesterol, los dientes, etcétera. Esto no quiere decir que el cuerpo no necesite de carbohidratos para generar energía: la OMS recomienda que se consuma sólo el 5 por ciento de calorías de “azúcares libres” –los agregados de los productos–, es decir sólo 5 cucharaditas al día. 

– Sustituye bebidas azucaradas y refrescos por agua natural o tés. Los refrescos, leche de sabor, jugos embotellados o bebidas energizantes, poseen alrededor de 16 cucharaditas de azúcar en una sola botella. Esto significa que este tipo de bebidas no contienen ningún valor nutricional en las dietas; sino todo lo contrario, son una fuente importante de calorías “malas”. Además, dado que es un azúcar en forma de líquido, el cerebro no procesa la información para considerarla un alimento; así que se puede consumir sin hacernos sentir satisfechos. 

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– Come fruta, no jugos. La fruta, por sí sola, no amenaza la salud; sin embargo, los azúcares agregados, sí. Dado que las frutas, como las naranjas, manzanas y peras contienen fibras importantes, son saludables para generar un equilibrio importante. Sólo recuerda comer las frutas lentamente hasta el momento en que estemos satisfechos. 

– Revisa en los ingredientes los siguientes nombres: jarabe de maíz de alta fructosa, azúcar invertida, azúcar malta, molasa, dextrosa, etcétera. Estos nombres rimbombantemente científicos son otra manera de llamar el azúcar refinado. 

– Consume alimentos locales que estén libres de químicos y agregados. Los productos como la mayonesa, salsa catsup –o ketchup–, aderezo para ensaladas, cereales para desayunos, etcétera, son alimentos empaquetados que poseen, escondidos, azúcares añadidos. Considera alternativas como comprar frutas y vegetales que puedes congelar o hacer tus propios aderezos para ensaladas, cereales –avena o granola–. De esta manera te aseguras que tanto tú como tu familia no están consumiendo azúcares añadidos que se escondan en los productos que compraste en el supermercado. 

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– Busca anuncios (in)salubres. Las palabras “saludable”, “natural”, ” grano entero”, no son forzosamente verdaderos. Inclusive los productos que mayor cantidad de azúcar agregada tienen, como los cereales y barras energéticas, son las que se venden como saludables y libre de ingredientes insalubres. 

– Está bien caer en la tentación de vez en cuando. Si llega a suceder que bebes un refresco una vez,  comas un pedazo de pastel o un chocolate muy noche, no está mal. Siempre y cuando sea con moderación. Sólo sé honesto contigo mismo. 

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