7 malas prácticas y sustancias nocivas de la industria alimentaria prohibidas en Europa y comunes en Estados Unidos

La legislación europea prohibe desde hace años prácticas y sustancias para la producción de alimentos cárnicos que Estados Unidos mantiene como parte de sus procesos cotidianos.

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Hay una gran variedad de sustancias que las compañías de alimentos utilizan en diferentes momentos del proceso y que no necesariamente hacen mejores a nuestros alimentos. Conservadores, saborizantes y pesticidas no son las únicas amenazas. La comida con la que alimentan al ganado y las condiciones en las que lo hacen afecta a los diferentes tipos de cárnicos disponibles en el mercado, pero no en todos los mercados: la Unión Europea (UE) ha prohibido muchas de estas sustancias o descontinuado sus licencias de operación hasta que los fabricantes demuestren que no implican riesgos para la salud humana y de los animales. En Estados Unidos (EU) la historia es muy diferente, pues tanto aquí como en muchos otros países estas son prácticas y sustancias de uso diario. Conoce algunas de ellas:

1. Atrazine

¿Qué es? Es la sustancia activa de un potente herbicida, relacionado con distintos problemas reproductivos tanto en ganado como en humanos. A través de los campos, el atrazine se filtra a los mantos freáticos y contamina el agua que bebemos.

Unión Europea: Prohibió su utilización en 2003.

Estados Unidos: La Agencia de Protección Ambiental (APA) comenzará a reevaluar el atrazine así como otros pesticidas a mediados del 2013.

2. Arsénico en pollos, pavos y comida para cerdos

¿Qué es? El arsénico hace que el ganado crezca más rápido y le da al color de la carne un rosáceo atractivo. Entra en los animales de forma orgánica, así que no es venenoso; pero cuando el animal muere, el arsénico se vuelve inorgánico y venenoso. El arsénico ha sido hallado en pollo de supermercados. También se utiliza como fertilizante para el arroz.

Unión Europea: El arsénico nunca fue aprobado para consumo en animales en la UE ni en Japón.

Estados Unidos: La farmacéutica Pfizer dejó de exportar Roxarsone (un aditivo con base de arsénico) en 2011, pero aún se utiliza y no existen leyes que lo prohiban.

3. Desechos de pollo en comida de vaca

¿Qué es? Los restos de pollo son utilizados para alimentar vacas, llevando el arsénico hacia las vacas en el proceso. La mezcla de la comida de este ganado está compuesta de desechos, plumas, comida tirada y vuelta a recoger, además de ese material mixto del que está hecho el suelo donde viven pollos y pavos. Se teme que esto pueda fomentar la proliferación del mal de la vaca loca.

Unión Europea: Prohibió toda forma de proteína animal (incluyendo la basura de pollos) en la comida de vacas en 2001.

Estados Unidos: La práctica sigue activa. El ganado consume unas 2 mil millones de libras de comida anualmente.

4. Cloro para desinfectar cadáveres

¿Qué es? La industria del pollo ha crecido mucho, y utiliza cloro en spray para desinfectar la carne que sale de las líneas de producción. El departamento de agricultura de EU pronto aprobará leyes para que toda la carne sea rociada con cloro como práctica común, incluso si no se sospechan enfermedades en los animales. Los efectos secundarios que puede provocar el cloro son asma, problemas respiratorios, quemaduras, rashes, irritación de ojos y úlceras en las vias respiratorias.

Unión Europea: No sólo no utiliza cloro sino que se niega a aceptar las exportaciones de carne que vienen de Estados Unidos.

Estados Unidos: El departamento de agricultura prepara nuevas leyes que incrementarán la práctica, como se detalló arriba.

5. Antibióticos como promotores de crecimiento en ganado vivo

¿Qué es? El 80% de los antibióticos que se utilizan en Estados Unidos no son para combatir enfermedades del ganado sino para promover su crecimiento, los cuales dejan de ser efectivos para combatir bacterias.

Unión Europea: Todos los antibióticos utilizados en medicamentos para humanos están prohibidas para el ganado, y los antibióticos no pueden ser utilizados para propósitos “no médicos”, como el crecimiento artificial.

Estados Unidos: El control de sustancias de EU pasará nuevas leyes para prohibir los antibióticos como promotores de crecimiento, pero la regulación sería voluntaria.

6. Ractopomine y otras hormonas de crecimiento

¿Qué es? Entre el 60 y 80% del ganado porcino utiliza hormonas como ractopomine, las cuales permiten un rápido crecimiento sin aumento de grasa. Por desgracia, lo hacen imitando el funcionamiento de la hormona del estrés, lo que vuelve miserables a los animales. Otros efectos secundarios incluyen temblores e hiperactividad, que con frecuencia terminan en fracturas de huesos debido al poco espacio que los cerdos tienen para moverse. Vacas y pavos reciben hormonas similares. Los efectos en los humanos no están del todo estudiados.

Unión Europea: Europa no sólo prohibe a sus productores usar ractopamina, también prohibe la importación de carne que haya sido tratada con hormonas. China y Rusia también adoptaron estas medidas.

Estados Unidos: No sólo utilizan ractopamina, sino que penalizan el comercio a los países que se nieguen a comprar carne tratada con hormonas, como Taiwan.

7. Jaulas 

¿Qué pasa? Las cerdas que dan a luz en las fábricas de carne en Estados Unidos pasan toda su vida dentro de jaulas tan pequeñas que sólo pueden moverse un paso en cualquier dirección. Una declaración de una investigación encubierta del 2010 encontró lo siguiente:

Los animales tienen típicos comportamientos como morder las jaulas, indicando un pobre bienestar en las condiciones extremas de encierro. Algunos habían mordido las barras de manera tan incesante que la sangre de sus bocas cubría el piso de sus jaulas.

Unión Europea: Las prohibe desde este año.

Estados Unidos: Los gigantes de la industria porcina Smithfield, Cargill y Hormel han asegurado que se desharán de ellas. Cadenas de comida rápida como McDonald’s, Burger King, Wendy’s y Subway han prometido no comprar de distribuidores que utilicen jaulas. Pero la práctica en la crianza sigue siendo cotidiana y atroz.

[Mother Jones]



El cultivo de maíz transgénico está poniendo en riesgo al alimento básico de la dieta mexicana

Estudio de la UNAM demuestra que casi todos los productos fabricados con este grano contienen secuencias genéticas de maíz transgénico, lo que pone en riesgo al alimento base de la dieta mexicana.

En muchos países de latinoamérica el maíz es básico para la dieta tradicional y cotidiana, pero en México, este alimento es vida. Casi todas las delicias gastronómicas de este territorio se construyen alrededor del sabor y las propiedades del nutritivo grano. Además, su importancia va mucho más lejos: en México representa a una cultura, a sus tradiciones y mitos originarios.

Mientras que el consumo de maíz es muy alto y no con vistas a disminuir en el futuro próximo, la producción de su versión transgénica está poniendo en peligro a las múltiples variantes nativas. Esto representa un problema muy grande, no nada más en términos de biodiversidad y sustentabilidad ambiental, también en términos sociales: el abandono al campo y el detrimento del consumo de maíz nativo afectan a la economía local y reducen la posibilidad de conseguir autosuficiencia alimentaria.

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Un estudio del Instituto de Ecología y el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM, dirigido por Elena Álvarez-Buylla, publicado en Agroecology and Sustainable Food Systems demuestra que el 90.4% de las tortillas consumidas en México contienen secuencias de maíz transgénico; lo mismo para el 82% de los productos derivados, como tostadas, harinas, panecillos, etc. Lo verdaderamente preocupante, es que la producción de maíz transgénico en México está suspendida y no se permite; sin embargo hay cultivos que estaban experimentando con la planta, lo que explicaría estos datos.

El propósito específico del maíz transgénico -producido principalmente el laboratorios estadounidenses- es resistir a diversas plagas y tolerar un herbicida llamado glifosato. La resistencia a plagas depende de una toxina que es peligrosa, pues no solo mata a las plagas del maíz, también a otros insectos que no deberían sufrirlo. Por otro lado, no sabemos con certeza las consecuencias de que los humanos consumamos estas toxinas. Además, como se recuerda en el estudio, el glifosato ha sido ligado al cáncer y no se recomienda consumirlo.

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La buena noticia es que las tortillas de maíz nativo, sembrado por campesinos, producidas de manera local y artesanal, con masa nixtamalizada, contienen menos secuencias genéticas ligadas al maíz transgénico. En ese sentido, su consumo es mucho más confiable. El problema es que a través de la polinización y corrientes de aire el maíz transgénico ha contaminado al nativo y es así como las secuencias transgénicas logran filtrarse en las nuevas generaciones de maíz nativo. La versión transgénica es endeble y depende de la existencia de la planta original; si esta desaparece el maíz podría extinguirse para siempre.

Lo que podemos hacer es preocuparnos por incentivar el consumo de maíz local y no sólo de sus variantes más populares. En México hay maíz de todos los colores y cada uno tiene sus particularidades y valor simbólico propio. Se trata, además, de no permitir que la tradición campesina que está dedicada a la producción de maíz desaparezca. La vuelta a la milpa y la lucha contra los transgénicos son pilares para promover que el territorio alcance capacidad para alimentar a su propia gente, sin ponerla en riesgo y protegiendo un patrimonio natural que también es sustento de la identidad.

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¿Qué son los transgénicos y por qué son considerados peligrosos? (VIDEO)

Existen ONG’s que presentan datos que “nos llevan a señalar fuertemente que no hay ninguna buena razón para sembrarlos: los impactos ecológicos, sociales y ahora económicos bastan por sí mismos para rechazar este tipo de tecnología”

En las últimas décadas, el mundo se ha conmocionado y llorado por la invasión de los transgénicos. Se trata de estos elementos genéticamente modificados que impactan tanto en la biodiversidad como en la salud de trabajadores y consumidores. Sin embargo, aún existen numerosas polémicas sin resolver sobre la toxicidad de estos productos. 

Sin bien existen ONG’s que presentan datos que “nos llevan a señalar fuertemente que no hay ninguna buena razón para sembrarlos: los impactos ecológicos, sociales y ahora económicos bastan por sí mismos para rechazar este tipo de tecnología”, ¿por qué existen personajes que apoyan la presencia de los transgénicos? 

A continuación te compartimos un esclarecedor video del programa Curiosamente sobre este tema: