Consejos para convertir tu jardín en un bosque de alimentos

Habita en tu propia permacultura: aprende a planear, crecer y cuidar un jardín orgánico que podrá dar alimentos hasta por 80 años.

elanora_sidew

Estamos experimentando una especie de implosión ambiental, hemos sobre explotado nuestros recursos al grado que nuestro planeta se encuentra al borde de una crisis. La mayoría de nosotros goza del privilegio de tener acceso a comida cuando la queremos, salimos de nuestra casa, vamos al supermercado más cercano, escogemos lo que queremos, pagamos y nos vamos. Se nos ha acostumbrado a pensar que la comida es infinita, que viene de una bodega que siempre está llena. Se nos ha inculcado una cultura que se enorgullece de distanciarse de la producción alimenticia, una que ve al campesino cómo un ser inferior o peor —un ser invisible— mientras que disfrutamos de nuestra cómoda pasividad. El cambio ambiental no sólo afecta a las miles de caras del campo que no tienen los medios para seguir laborando al enfrentar sequías, cambio climático y plagas. Afecta a miles de especies y miles de cultivos.

Para enfrentar a las multinacionales sólo nos queda revelarnos —no con violencia, sino con amor—. Debemos tomar las riendas de nuestro futuro en nuestras manos, rechazar la pasividad que caracteriza a los consumidores del Occidente y plantar nuestros propios cultivos en un bosque de alimentos. Para hacerlo les compartimos las sugerencias de Hatchet and Seed Contracting:

1.        Planea bien qué es lo quieres y puedes hacer con tu espacio:

  • Para hacer sustentable y dar variedad a tu espacio considera construir un estanque, incluye árboles frutales, hongos comestibles, plantas herbáceas, jardines de lluvia, raíces de cultivos, plantas que fijen nitrógeno y senderos permanentes (idealmente con virutas de madera).
  • Sé realista y considera cuánto tiempo le puedes dedicar a tu jardín, hay plantas que prácticamente se cuidan solas y otras que requieren mucha atención. ¿Quién las va a cuidar y regar?
  • Analiza tu presupuesto, el primer año gran parte del dinero será invertido en la construcción y diseño del espacio y la tierra. No tienes que comprar de un jalón todas las plantas que deseas tener algún día en tu bosque de alimentos, empieza de poco a poco y deja que el espacio te dicte que puedes hacer con él. Haz un mapa de tu espacio.
  • Piensa en la lluvia: planta tus cultivos para maximizar la cantidad de agua que recibirán durante la época de lluvia.
  • Construye senderos con 90 cm de ancho y camas de cultivo de 120 cm para evitar pisar tu tierra.
  • Planea el uso de tu espacio empezando con los árboles más grandes y cuánto van a crecer, pero no planees de más: toma en cuenta que en los próximos años, la producción de tus cultivos serán anuales como chícharos, calabazas y papas. Agrega algunas flores para embellecer tu espacio.
  • Siente lo que haces: una vez que hayas  investigado las plantas que sabes que puedes usar, experimenta, mete algunas que quieras. Ve cómo responde tu espacio a tus planes y siente tu conexión con la madre naturaleza y sigue tus instintos.

2.       Aplica tus planes:

  • Usa palos y banderas para marcar tu espacio, toma en cuenta que al hacerlo tienes que transmitir tu plan de la manera más precisa posible.
  • No olvides la importancia de los senderos, sin ellos no podrás tener acceso a tu cultivos sin pisarlos.

3.       Preparación y explanación:

  • Quita el pasto: el pasto hace que la tierra sea dominada por bacterias, quieres que tu tierra sea dominada por fúngicos.
  • Si vas a acolchar tu tierra usa cartón que no tenga plástico, estampas, grapas u hoyos. Acumúlalo en capas de 15 centímetros de grosor.
  • Dale forma a la tierra: crea vías de captación de agua, jardines de lluvia y estanques en cualquier lado que tenga sentido para ti. Una vez que lo hayas hecho planta de inmediato (o te enfrentaras a invasiones de especies menos útiles de naturaleza).
  • Puede que en esta fase necesites ayuda adicional. Contratar a algún profesional con máquinas para excavar es una posibilidad.
  • Cubre la tierra con materia orgánica: astillas de madera y composta darán nueva vida a tu tierra, este paso es muy importante si quieres cultivos sanos.
  • Si tu presupuesto es grande utiliza piedras para crear pequeños nichos y masa térmica.

4.       Planta:

  • Usa inoculantes microbianos para fortalecer tu tierra.
  • No caves hacia abajo, mejor concéntrate en soltar la tierra en dónde vas a plantar. Si tu hoyo es demasiado profundo la planta se puede hundir y pudrir.
  • Riega bien tu tierra y plantas: el agua es vida.

5.       Mantenimiento:

  • Riega: Al menos durante los primeros 4 o 5 años tendrás que regar tu jardín seguido, más si vives en un clima cálido y seco. Recuerda que para minimizar la cantidad de agua que se evapora y desperdicia, riega de noche o muy temprano en la mañana.
  • Quita la mala hierba: durante los primeros dos años tendrás que dedicarle tiempo a deshacerte de malas hierbas, para minimizar su impacto puedes plantar chicharos y calabaza.
  • Poda: otra manera de cuidar tus plantas y evitar la mala hierba.
  • Controla: recoge los cultivos para evitar que estos acaparen el espacio de nuevas plantas. Reduce la competencia entre las plantas para que todas tengan una oportunidad de crecer.

Recuerda que la ganadora del premio Nobel Wangari Maathai dijo “Hasta que caves un hoyo, plantes un árbol, lo riegues y lo hagas sobrevivir, no has hecho nada“.

[Waking Times]

 



Siembra una farmacia en tu jardín

La hermanas Heather y Melinda Ring retoman la idea de sembrar plantas medicinales en espacios públicos.

farmacias naturales jardines urbanos sembrar plantas medicinales ciudades herbolaria

Las selvas y los bosques son los pulmones del planeta, pero también en estos territorios se encuentran las farmacias y “boticas” (como alguna vez fueron llamadas) que sirven como los más antiguos lugares con remedios para curar enfermedades. La historia de los jardines, incluso, aguarda un espacio en el tiempo donde los hombres –especialmente los botánicos– dedicaron buena parte de su tiempo a cultivar especies con fines curativos.

Nuestra época no es la excepción, y el movimiento de huertos urbanos ha podido extenderse, además, con propósitos farmacéuticos, más allá de alimenticios. Cortezas, raíces, hojas, resinas, flores, extractos, semillas y un largo etcétera es lo que la naturaleza provee a través de los nodos verdes para que personas, e incluso animales, curen algunas de sus afecciones.

farmacias naturales jardines urbanos sembrar plantas medicinales ciudades herbolaria-3

En Indonesia la selva es la fuente de buena salud de sus aldeanos. Y para la comunidad Añangu, en Brasil, conocer las propiedades medicinales de las plantas es una tradición ininterrumpida que pasa de generación en generación.

Pero, el conocimiento sobre las ventajas de las plantas medicinales no solo se preserva en lugares como la Amazonia. En algunas ciudades se está llevando a la práctica. En Londres, por ejemplo, las hermanas Melinda y Heather Ring se propusieron informar y reeducar sobre el uso de herbolaria, en medio de la selva de concreto que significa la capital británica. 

farmacias naturales jardines urbanos sembrar plantas medicinales ciudades herbolaria-3

Su idea tomo forma en el proyecto Urban Physic Garden, una iniciativa abierta a seguir implementando todo lo necesario para que la ciudad tenga su propio jardín-farmacia. Esta es una idea que fácilmente puede trasladarse a otros lugares, como América, donde existe una larga tradición en el uso de plantas curativas.

Para los ingleses el culto y cultivo por los jardines no es nuevo. Melinda y Heather afirman que se inspiraron en una idea de crear jardines medicinales surgida desde 1673, y que ahora vuelve a tomar auge en el espacio público de Chelsea.

farmacias naturales jardines urbanos sembrar plantas medicinales ciudades herbolaria

La idea del Urban Physic Garden es brindar un espacio público para que las personas de los barrios aledaños puedan involucrare en los saberes y prácticas que involucra el cuidado y uso de las plantas medicinales. Así, el concepto de jardín se reivindica, y toma lugar ya no solo como un territorio ornamental de inigualable belleza, sino como un espacio activo en favor del bienestar colectivo. 

El Urban Physic Garden pone el ejemplo a otras ciudades y te invita a involucrarte a ti y a los más jóvenes, en esta actividad recreativa que promueva la medicina natural y la unión comunitaria. 

En este link puedes obtener más información al respecto de este proyecto. 

farmacias naturales jardines urbanos sembrar plantas medicinales ciudades herbolaria-3

farmacias naturales jardines urbanos sembrar plantas medicinales ciudades herbolaria

farmacias naturales jardines urbanos sembrar plantas medicinales ciudades herbolaria

farmacias naturales jardines urbanos sembrar plantas medicinales ciudades herbolaria

 

*También en Ecoosfera: Rebeldía orgánica: evolución a través de la jardinería

 

*Imágenes: wayward.co.uk



Sobre cómo la comida nos civilizó y nos volvió salvajes de nuevo

La comida como un pulso a partir del cual danzan la antropología, la civilización, la ciudadanía y, por qué no, la alquimia.

Según el famoso antropólogo Claude Lévi-Strauss, la comida cocinada fue —incluso más que el lenguaje– el gran factor civilizatorio de la raza humana. El hecho de comer alimentos pasados por un proceso intermedio (cocer, hervir, hornear, etc.) creó una serie de prácticas nuevas e inéditas en el orden de la naturaleza: convenir con los miembros de la tribu un horario y un ritual propio de la preparación, y a través del ritual (entendido como receta que debe seguirse, una serie de pasos ordenados) nos mostró nada menos que la magia.

En su libro Cooked: A Natural History of Transformation, el escritor Michael Pollan afirma que el proceso civilizatorio iniciado por la comida prehistórica ha llegado a ponerse en riesgo en nuestros días: la diferencia entre comer comida preparada en casa y la expresión más brutal del capitalismo en la comida procesada amenaza con subvertir definitivamente los órdenes que han permitido el desarrollo del ser humano sobre la Tierra.

Es en esta contradicción que Pollan encuentra tristemente fascinante el actual estatus de los chefs y conocedores de la haute cuisine en celebridades mediáticas: son el último reducto de lo que significó en algún momento la magia de observar y participar en la preparación de los alimentos. 

Muchos de nosotros tuvimos esa experiencia de primera mano en nuestra infancia al ver a nuestra madre o padre cocinar un plato simple (un par de huevos revueltos, o incluso un pastel en ocasiones especiales como los aniversarios), es decir, transformar un cúmulo de elementos disociados en una forma unitaria y deliciosa: mágica.

alimentacion-comida-transformacion-alimentos-michael-pollan-beneficios-alquimia-y-gastronomia alquimia-9

La especialización de nuestra vida moderna nos hace conceptualizarnos, según Pollan, como trabajadores en un aspecto específico de la cadena productiva, con roles dados dentro de nuestra estructura familiar y social, y con apenas un esporádico papel cada tantos años en la elección de nuestros gobernantes, es decir, en el papel de ciudadanos. 

No hay tiempo para cocinar en una sociedad tan ocupada… 

Por lo que para recobrar el asombro de la alquimia que ocurría en las antiguas cocinas acudimos a locales de comida donde el aspecto humano está virtualmente disuelto.

Platos que parecen arquitectura modernísima, fast-food que parece salir totalmente armada de una fábrica, ingredientes llenos de conservadores y colorantes que apenas recuerdan a sus antiguos ancestros naturales: la comida que ponemos en nuestros platos parece venida de un planeta misterioso. Pronto, afirma Pollan para el sitio Brain Pickings, cocinar una ensalada, un sándwich o una pasta nos parecerá tan exótico como fermentar nuestra propia cerveza u hornear una hogaza de pan, actividades que por generaciones fueron parte de las actividades cotidianas de la familia.

La comida es deliciosa, eso es innegable. Pero el hecho de compartirla con seres queridos, el contacto visual, el compartir, incluso el retraerse y el ofrecer generosamente lo que tenemos son prácticas que sirvieron a nuestros antepasados para trascender el salvajismo atávico. 

Tal vez con un mínimo esfuerzo (cocinar en lugar de salir a comer fuera de vez en cuando) podría producir la magia que en otros tiempos tuvo el salir con un plato de comida recién preparada de nuestra cocina –como un cavernícola volviendo a la cueva con un delicioso pedazo de mamut, para alegría de todos los suyos.

 

*Imágenes: 1) Concrete Playground; 3)  design milk; 5) firstwefeast.com