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Estamos experimentando una especie de implosión ambiental: hemos sobrexplotado nuestros recursos al grado de que nuestro planeta se encuentra al borde de una crisis. La mayoría de nosotros goza del privilegio de tener acceso a comida cuando la queremos: salimos de nuestra casa, vamos al supermercado más cercano, escogemos lo que queremos, pagamos y nos vamos. Se nos ha acostumbrado a pensar que la comida es infinita y que viene de una bodega que siempre está llena. Se nos ha inculcado una cultura que se enorgullece de distanciarse de la producción alimenticia, una que ve al campesino como un ser inferior, o peor, un ser invisible, mientras que disfrutamos de nuestra cómoda pasividad. El cambio ambiental no sólo afecta a las miles de caras del campo que no tienen los medios para seguir laborando al enfrentar sequías, cambio climático y plagas, sino que también afecta a miles de especies y a miles de cultivos.

Para enfrentar a las multinacionales sólo nos queda rebelarnos —no con violencia, sino con amor—. Debemos tomar las riendas de nuestro futuro en nuestras manos, rechazar la pasividad que caracteriza a los consumidores de Occidente y plantar nuestros propios cultivos en un bosque de alimentos. Para hacerlo te compartimos las sugerencias de Hatchet and Seed Contracting:

 

1. Planea bien qué es lo quieres y puedes hacer con tu espacio

  • Para hacer sustentable y dar variedad a tu espacio considera construir un estanque, incluye árboles frutales, hongos comestibles, plantas herbáceas, jardines de lluvia, raíces de cultivos, plantas que fijen nitrógeno y senderos permanentes (idealmente con virutas de madera).
  • Sé realista y considera cuánto tiempo le puedes dedicar a tu jardín, hay plantas que prácticamente se cuidan solas y otras que requieren mucha atención. ¿Quién las va a cuidar y regar?
  • Analiza tu presupuesto: el primer año gran parte del dinero será invertido en la construcción y diseño del espacio y la tierra. No tienes que comprar de un jalón todas las plantas que deseas tener algún día en tu bosque de alimentos, empieza poco a poco y deja que el espacio te dicte lo que puedes hacer con él. Haz un mapa de tu espacio.
  • Piensa en la lluvia: planta tus cultivos para maximizar la cantidad de agua que recibirán durante la época de lluvia.
  • Construye senderos con 90 centímetros de ancho y camas de cultivo de 120 centímetros para evitar pisar tu tierra.
  • Planea el uso de tu espacio empezando con los árboles más grandes y cuánto van a crecer, pero no planees de más: toma en cuenta que en los próximos años la producción de tus cultivos será anual como la de chícharos, calabazas y papas. Agrega algunas flores para embellecer tu espacio.
  • Siente lo que haces: una vez que hayas investigado las plantas que sabes que puedes usar, experimenta, mete algunas que quieras. Ve cómo responde tu espacio a tus planes, siente la conexión con la madre naturaleza y sigue tus instintos.

 

2. Aplica tus planes

  • Usa palos y banderas para marcar tu espacio, toma en cuenta que al hacerlo tienes que transmitir tu plan de la manera más precisa posible.
  • No olvides la importancia de los senderos, sin ellos no podrás tener acceso a tus cultivos sin pisarlos.

 

3. Preparación y explanación

  • Quita el pasto: el pasto hace que la tierra sea dominada por bacterias y lo que quieres es que sea dominada por hongos.
  • Si vas a acolchar tu tierra usa cartón que no tenga plástico, estampas, grapas u hoyos. Acumúlalo en capas de 15 centímetros de grosor.
  • Dale forma a la tierra: crea vías de captación de agua, jardines de lluvia y estanques en cualquier lado que tenga sentido para ti. Una vez que lo hayas hecho, planta de inmediato (o te enfrentarás a invasiones de especies menos útiles de naturaleza).
  • Puede que en esta fase necesites ayuda adicional. Contratar a algún profesional con máquinas para excavar es una posibilidad.
  • Cubre la tierra con materia orgánica: astillas de madera y composta darán nueva vida a tu tierra; este paso es muy importante si quieres cultivos sanos.
  • Si tu presupuesto es grande, utiliza piedras para crear pequeños nichos y masa térmica.

 

4. Planta

  • Usa inoculantes microbianos para fortalecer tu tierra.
  • No caves hacia abajo, mejor concéntrate en soltar la tierra en donde vas a plantar. Si tu hoyo es demasiado profundo la planta se puede hundir y pudrir.
  • Riega bien la tierra y las plantas: el agua es vida.

 

5. Mantenimiento

  • Al menos durante los primeros 4 o 5 años tendrás que regar tu jardín seguido, y más si vives en un clima cálido y seco. Recuerda que para minimizar la cantidad de agua que se evapora y desperdicia, hay que regar de noche o muy temprano en la mañana.
  • Durante los primeros 2 años tendrás que dedicarle tiempo a deshacerte de las malas hierbas. Para minimizar su impacto puedes plantar chícharos y calabaza.
  • Podar es otra manera de cuidar tus plantas y evitar las malas hierbas.
  • Recoge los cultivos para evitar que acaparen el espacio de nuevas plantas. Reduce la competencia entre las plantas para que todas tengan una oportunidad de crecer.

Recuerda que la ganadora del premio Nobel, Wangari Maathai, dijo: “Hasta que caves un hoyo, plantes un árbol, lo riegues y lo hagas sobrevivir, no has hecho nada“.