Caracol gigante africano invade inesperadamente Florida y otras regiones de Estados Unidos

Una de las especies más grandes de caracol, el conocido como “gigante africano”, ha sorprendido a habitantes de Florida y otras regiones de Estados Unidos, una invasión de una especie que al parecer fue llevada irresponsablemente a territorio estadounidense.

Desde el 2011 se ha reportado la creciente presencia del este tipo de caracol en Florida, Estados Unidos. A pesar de que para muchas personas los caracoles generalmente se asocian con un poco de repulsión al pensar en las criaturas babosas —pero en general pasivas—, esta especie en particular es una gran amenaza. El caracol gigante africano tiene tres variantes: achatina achatinaachatina fulicaarchachatina marginata. Estas tres variantes del caracol gigante pueden llegar a igualar el tamaño del puño de un hombre adulto.

Una de las razones por la que biólogos y otros científicos están preocupados por la aparición y subsecuente invasión del caracol a Estados Unidos  es su rápida movilización; este primero se reportó en Florida y ahora parece estar marchando hacia la Región de los Grandes Lagos (los estados de Illinois, Indiana, Ohio, Míchigan, Minnesota, Nueva York, Pensilvania, Wisconsin). La segunda y principal razón es la enorme amenaza que representan para la flora local: aproximadamente 500 especies diferentes de plantas. Además gustan de comer plástico y estuco que daña construcciones, pueden poner hasta 1,200 huevos en un año y son portadores de un parásito que causa meningitis en seres humanos.

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A pesar de todos estos riesgos, el gobierno estadounidense recientemente confiscó caracoles africanos gigantes e ilegales de varias tiendas de mascotas, escuelas y un criador privado. Los caracoles son considerados “simpáticos” por algunas personas, Denise Fiber del Departamento de Agricultura explica que “son enormes, se mueven y pareciera que te ven a los ojos…que se comunica contigo, y a la gente les gustan por eso, pero no se percatan el tipo de devastación que podrían causar si son soltados a un ambiente en el cual no tengan enemigos naturales y pueden desarrollarse todo lo que quieran.”

A pesar de que han logrado capturar a 117,000 especímenes, estos siguen representando una amenaza para el medio ambiente, no sólo porque causa repulsión ver que sus enormes cuerpos babosos se mueven por ahí, sino porque representan una verdadera amenaza que puede alterar más a un ecosistema ya desgastado. Lo último que necesita el planeta son más pérdidas de biodiversidad. Se espera que con la popularidad de la noticia la gente haga conciencia en cuanto a los costos ambientales que estamos y estaremos pagando aún más caro en el futuro por la explotación irresponsable e insustentable de los recursos naturales.

[Huffington Post]



Oficialmente, ya se están cultivando insectos para alimentación en países desarrollados

Granjas pequeñas que crecen y abastecen de insectos a restaurantes de la zona.

Foto: Karen Bleier/AFP

En algunas partes del mundo la ingesta de insectos ha sido milenaria, parte ineludible de la gastronomía local (se calcula que actualmente hasta 2 mil millones de personas los consumen). Una delicia que, sin embargo, en otras partes del mundo pareciera una aberración. Aún así, las propiedades proteínicas de los insectos podrían ser el argumento base para asegurar una dieta balanceada en un futuro sin implicaciones tan devastadores para el medio ambiente.

Lo que antes sonaba terrorífico para muchos pinta para ser una realidad. Los insectos podrían ser el alimento del futuro. Lo anterior se confirma cuando aparecen cada vez más establecimientos que hacen su propia granja de insectos para integrarlos en sus menús. Lo que habría sido considerado hace unos años como un negocio destinado a la agonía ha probado ser una alternativa con un mercado en crecimiento.

Uno de estos casos sucede en Colorado, a unas pocas millas de Denver, en la granja conocida como Rocky Mountain Micro Ranch fundada por Wendy Lu McGill.

Las vacas necesitan 22 mil veces más cantidad de agua para proveer de la misma cantidad de carne que los insectos, dice Lu McGill.

Si consideramos que el consumo de carne implica el 70% de las emisiones de carbono que arrojamos a la atmósfera, encontramos que este es, presumiblemente, el principal problema medioambiental que enfrentamos, mayor que el uso de los automóviles.

Así, el cultivo de insectos podría ser una alternativa, que, de hecho, está probando sus crecimiento. ¿Quién habría imaginado hace unos años una granja estadounidense que abastecería de insectos a restaurantes de hamburguesas?

[Psmag]