Un albúm lleno de recuerdos: el mundo Ártico que pronto dejará de ser (FOTOS)

Mientras que las fotografías que Paul Souder ha tomado en los treinta años de su carrera celebran la biodiversidad de nuestro planeta, también son un recordatorio de todo lo que hemos destruido. En la galería pueden observar un álbum al que Souder se refiere como “libro de recuerdos lleno de fantasmas”. Mientras que el fotógrafo […]

Mientras que las fotografías que Paul Souder ha tomado en los treinta años de su carrera celebran la biodiversidad de nuestro planeta, también son un recordatorio de todo lo que hemos destruido. En la galería pueden observar un álbum al que Souder se refiere como “libro de recuerdos lleno de fantasmas”.

Mientras que el fotógrafo ha experimentado todo tipo de aventuras mientras que fotografiaba el mundo entero, en una reciente entrevista confiesa que ha perdido la esperanza por muchas especies, en especial las que habitan en los polos. Souder ha visitado en cuatro ocasiones la Antártida y ha sido testigo de cómo en el curso de una generación, enormes glaciares se han convertido en montones de nieve.

Sin lugar a dudas, las fotografías tocan cuerdas que despiertan intensas emociones y nos hacen querer evitar el cambio climático, mientras que nos recuerdan al mismo tiempo, que será demasiado tarde para muchas especies.

Sus fotografías nos muestran las sutiles naturalezas de los sitios que visita, especies sublimes que se esfuerzan por sobrevivir en un mundo cuyos cambios climáticos drásticos los han desplazado. Souder confronta el comportamiento de la raza humana, con un poco de asco y decepción al decir: “A veces me pregunto si no estamos simplemente creando un registro de todas las cosas que hemos, como especie, destruido.”

 Para ver más imágenes por el fotógrafo en este enlace.

[Co.Exist]



Tapar el sol para enfriar el planeta: el plan de Harvard contra el cambio climático

Un arriesgado proyecto de geoingeniería pretende reducir la temperatura del planeta, pero sus consecuencias a largo plazo son imprevisibles.

“No se puede tapar el sol con un dedo”, dice el refrán. Pero tres investigadores de Harvard han pensado en contradecirlo seriamente, tapando literalmente al sol, para conseguir que la temperatura del planeta baje y se reduzcan los efectos del cambio climático.

El plan parece muy sencillo: los geoingenieros Zhen Dai, Frank Keutsch y David Keith proponen en su reciente artículo para la revista Nature rociar un montón de partículas de calcio en la estratósfera y, con ello, enfriar el planeta al reflejar algunos de los rayos del sol de vuelta hacia el espacio exterior.

En realidad, nuestro planeta logra esto de manera natural.

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En 1991, por ejemplo, con la erupción del monte Pinatubo, en Filipinas, aproximadamente 20 millones de toneladas de dióxido de azufre fueron lanzadas a la estratósfera (la capa atmosférica que se extiende de 10 a 50 kilómetros sobre la superficie de la Tierra) y con ello se creó una neblina de partículas de sulfato que enfriaron el planeta alrededor de 0,5°C, lo que significó que durante 18 meses, la temperatura promedio de la Tierra volvió a ser la que era antes de la llegada de la máquina de vapor.

El Experimento de Perturbación Controlada de la Estratósfera (SCoPEx, por su nombre en inglés) consiste en lanzar dos globos orientables sobre el suroeste de Estados Unidos, los cuales rociarán carbonato de calcio en la estratósfera. Luego, el globo debe cambiar de rumbo para observar lo que sucede con las partículas. Y aunque todo ello suena bastante sencillo, realmente no lo es.

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Explicación del proyecto/Revista Nature

 

¿Jugar a las apuestas con el clima?

Este experimento ha causado una enorme controversia entre la comunidad científica, pues se teme que al manipular el complejo equilibrio natural de la Tierra, aparezcan consecuencias imprevisibles o efectos contraproducentes, en parte porque el calcio no es un elemento que se encuentra naturalmente en la estratósfera.

Algunos de estos efectos podrían ser que al atenuar el sol se vean perjudicadas algunas áreas del mundo, al impedir que la luz solar llegue a los cultivos como normalmente lo hace, o incluso que haya algún efecto que modifique los patrones de lluvia.

Por otro lado, a los grupos ambientalistas les preocupa que, de hecho, se esté tapando el sol con un dedo y que las soluciones climáticas de la geoingeniería sean una distracción peligrosa para abordar la única respuesta permanente al cambio climático: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a través de un consumo más inteligente y sostenible.

The bad news on human nature, in 10 findings from psychology Christian Jarrett is a cognitive neuroscientist turned science writer, whose work has appeared in New Scientist, The Guardian and Psychology Today, among others. He is editor of the Research Digest blog published by the British Psychological Society, and presents their PsychCrunch podcast. His latest book is Personology: Using the Science of Personality Change to Your Advantage (forthcoming). He lives in England

Aunque la geoingeniería pueda ser una alternativa para atender las urgencias ambientales de nuestro planeta, Janos Pasztor, de la Iniciativa de Gobernanza de la Geoingeniería del Clima de Carnegie, advierte que es necesario que los gobiernos se involucren y participen de estos temas, pues sin entender completamente los riesgos que estos experimentos involucran, no serán capaces de tomar las decisiones más atinadas.

Lo cierto es que, de llevarse a cabo, SCoPEx sería el primer experimento en geoingeniería que saliera de la experimentación meramente informática y pasará a una completamente activa, razón por la cual es necesario que todos los que habitamos este planeta nos sintamos interpelados y mantengamos una mirada de atento escrutinio sobre él.



Groenlandia se derrite a una velocidad impensable (¿qué está pasando?)

Esto podría provocar el mayor aumento del nivel del mar hasta ahora.

El cambio climático es el tema del siglo XXI. Mientras algunos científicos aseguran que tenemos sólo hasta el año 2030 para frenar sus efectos acelerados, otros resumen con datos prácticos (y escalofriantes) lo que le estamos haciendo al ambiente, es decir, al lugar en el que coexistes y te desarrollas junto a tu familia, tus amigos, la sociedad, las demás especies.

Desde siglos pasados, y con la industrialización de la realidad, el planeta y su temperatura han presentado cambios dramáticos, principalmente por el volumen de gases de efecto invernadero que fabricamos todos los días. Ahora, un reciente estudio confronta lo inevitable: la capa de hielo de Groenlandia, que se ha deshielado desde el siglo XVIII, presenta un derretimiento insuperable. 

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Daniel Beltrá

El informe compartido por un grupo de investigadores en la revista Nature presenta un gráfico del derretimiento del hielo en los últimos 350 años y explica, a grandes rasgos, cómo la capa se derrite un 50% más rápido que en la era preindustrial y un 33% más velozmente que en el siglo pasado. Sugiere que, debido a este derretimiento de la superficie y al aumento de la temperatura del aire en el verano, el calentamiento atmosférico provocará incrementos rápidos en la escorrentía de la nieve derretida y el hielo glacial, y contribuirá a elevar el nivel del mar en formas nunca antes vistas.

Además, el agua derretida que ingrese al océano podría acelerar aún más el ritmo de deshielo y el incremento del nivel del mar en los próximos veranos, es decir, hablamos de que la misma temperatura puede contribuir a que el derretimiento sea doble. 

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Wikimedia

La capa de hielo de Groenlandia es la que más contribuye al aumento del nivel del mar en el mundo. El glaciólogo y líder de la investigación, Luke Trusel, explica que con los pronunciados cambios en el hielo marino y escorrentía:

en lugar de aumentar de manera constante a medida que el clima se calienta, Groenlandia se derretirá cada vez más por cada grado de calentamiento. El derretimiento y el incremento del nivel del mar que ya hemos observado se verán empañados por lo que se puede esperar en el futuro a medida que el clima continúe calentándose.

Groenlandia, la isla más grande del mundo, posee una cobertura gélida del 80% de su territorio. Si el hielo de esta región desapareciera en su totalidad, el nivel del mar subiría en promedio unos 7 metros. Las cuentas, explica Hubbard, otro de los investigadores a cargo, implicarían “un desastre terrible para la humanidad, especialmente en las regiones costeras del planeta”, es decir, algunos de los lugares en desarrollo más vulnerables.

 

* Imagen principal: Kevin O’Leary