Calentamiento global: ¿una preocupación pasada de moda?

Encuestas reflejan que desde el 2009, el Calentamiento Global ya no es considerado un problema serio a nivel mundial.

Gases nocivos

A partir de la crisis económica, la preocupación por el calentamiento global ha disminuido enormemente. Según una encuesta que entrevistó a 22, 812 personas en 22 países, incluyendo el Reino Unido y Estados Unidos, menos personas consideran temas como las emisiones del CO2, contaminación del agua y aire, pérdida de especies y la escasez del agua, problemas serios.

A pesar de los muchos años de investigaciones que prueban el impacto del calentamiento global, tan solo el 49% de las personas consideran el cambio climático un problema serio, muchos menos que en el 2009.

Los países industrializados fueron los primeros en disminuir sus preocupaciones, pero países con economías en desarrollo como China y Brasil también lo han hecho. La pérdida de interés en el cambio climático se da a partir de las críticas que recibieron las inversiones en energía verde, ya que en una época de austeridad el costo parecía ser demasiado alto.

La Cumbre de Cambio Climático en 2009 causo que la percepción de la seriedad del problema también disminuyera significativamente, ya que culminó en confusión, desacuerdo y desorden. Los líderes políticos  no llegaron a ningún acuerdo legal que comprometiera a los países a reducir las emisiones de gases de invernadero.

Doug Miller, presidente de GlobeScan explicó “La evidencia del daño es más fuerte que nunca, pero nuestros datos muestran que la crisis económica y la falta de liderazgo político han hecho que el público deje de prestar atención”.

El Departamento de Energía y Cambio Climático reiteró que “la física básica del cambio climático es irrefutable”.

La encuesta de GlobeScan también demostró que la contaminación del agua es considerada el problema ambiental más serio en el mundo y el 58% de las personas lo consideran una inquietud seria.

La indiferencia al calentamiento global es problemático porque es dar un paso hacia atrás en la conservación ambiental. Ignorar los cambios climáticos ante la crisis económica no la va a mejorar, pero pareciera que no podemos enfrentar más de una crisis a la vez.

 

[Independent]

 



¿Sabías que las pruebas de IQ ocultan una ciencia racista?

Si confías tu intelecto a estas pruebas, querrás saber qué las sustenta.

La inteligencia, si queremos categorizarla en términos científicos, es algo relativo. Una cosa tan densa y compleja como la propia mente, o tan intrincada como las redes neuronales en el cerebro humano. No obstante, persiste en el pensamiento contemporáneo la idea de que la inteligencia es cuantificable y potencialmente medible. Es por eso que existen las llamadas pruebas de IQ (coeficiente intelectual), que si algo han provocado es la competencia entre individuos, con el fin de medir quién es más listo.

Pero no sólo eso: lo cierto es que, detrás de estas pruebas, se oculta una ciencia pura del racismo.

pruebas-iq-coeficiente-intelectual-racismo-cientifico

 

Los monstruos de la inteligencia

Goya hizo un grabado titulado El sueño de la razón produce monstruos. Podríamos robar la lúcida idea detrás de dicho título y decir que, en la actualidad, es el sueño de la inteligencia el que produce monstruos: el sueño de tener el IQ más alto. Una ilusión que se ha infiltrado en la cultura, poblando el imaginario colectivo y modificando incluso el léxico cotidiano.

Pero las pruebas de IQ también siguen en boga al interior de una parte de la comunidad científica, que busca explicar la “decadencia intelectual” de naciones enteras a partir de pruebas masivas de IQ. Esto presupone que la inteligencia colectiva puede venir a menos, pero ¿a causa de qué?

Según la ciencia racista que sustenta las pruebas de IQ, la “decadencia intelectual” sería provocada por la población negra, latina e incluso por las mujeres.

De acuerdo con esta perspectiva, la inteligencia no sólo es cuantificable y absoluta, sino que es una aptitud mejor desarrollada en los blancos gracias a sus genes. La “decadencia intelectual” de una nación se debería, por ello, al mestizaje.

Inteligencia: un privilegio genético

Las pruebas de IQ son la continuación de la eugenesia, una filosofía que creía en la existencia de genes superiores que debían ser manipulados y seleccionados para diferenciarlos de los genes “inferiores”. Es, ni más ni menos, la misma filosofía que justificó la superioridad aria del nazismo y el fascismo, y en la cual muchos creen todavía –por ejemplo, los votantes blancos de Donald Trump en Estados Unidos.

Para un ejemplo práctico y contemporáneo, véase el minuto 2:55 de la siguiente entrevista:

En un principio, remontándonos a la década de los años 70, las pruebas de IQ eran usadas para saber si un niño de cierta edad cronológica presentaba problemas cognitivos que pudiesen apuntar a un retraso mental; es decir, para saber si el desarrollo de su inteligencia estaba “atrasado” respecto a su edad cronológica, lo que demostraría un desfase anormal en su desarrollo.

Tales pruebas, en ese entonces menos deterministas, dieron pie a lo que se convertiría después en la base científica del racismo. Los bajos desempeños escolares se debían, según esta perspectiva, a la inferioridad genética de la población negra de Estados Unidos, lo que también se concluía a partir de que los latinos y los pobres tenían también bajos puntajes en la prueba.

Esto convirtió la situación en una emergencia: la “inferioridad” se estaba mezclando genéticamente con la “superioridad” de la población blanca, lo que podía conducir a la declinación de la inteligencia nacional. Fue a partir de las retrógradas ideas de la eugenesia y las pruebas de IQ que se planteó la esterilización de algunos sectores que presentasen un desempeño intelectual por debajo de la media.

pruebas-iq-coeficiente-intelectual-racismo-cientifico
Uriel Valentin

Así ha sido como la ciencia –o deberíamos decir, el reduccionismo biológico– ha privilegiado las diferencias genéticas por sobre las diferencias sociales. Pero sus planteamientos, en teoría, no deberían tener manera de sustentarse científicamente, pues el desarrollo de la genética en el siglo XXI –con el avance de las ciencias neuronales– ha sacudido las bases sobre las que se podía mantener la creencia de una inteligencia étnica diferenciada.

Como la actual neurobiología advierte, no existen “genes fundamentales” que determinen la creación del organismo –y con ello, las capacidades de cada raza– sino que existe una multiplicidad de eventos genéticos que nos hacen lo que somos. Además, no sólo somos el resultado de una compleja interrelación genética sino, a la par, lo somos también de los factores socioculturales que moldean nuestro desarrollo.

Por eso, para el biólogo Jean Piaget la inteligencia era definida como una adaptación permanente entre el individuo y su ámbito cultural, y no sólo un producto determinado por los genes.

Las pruebas de IQ, al no tomar en cuenta otros procesos mentales como la atención, la excitación, la percepción o la intuición (todas parte de la adaptación de la que habla Piaget), no hacen sino arrojar resultados inverosímiles y reduccionistas. De esta forma, pueden ser manipuladas ideologicamente con el fin de excluir no sólo a negros, latinos o mujeres, sino a toda persona que tenga una sensibilidad diferente o que se desarrolle mejor en planos creativos que aritméticos.

Así que cuando hacemos una prueba de IQ y depositamos nuestra confianza en sus resultados no sólo estamos siendo inconscientemente racistas, sino profundamente ingenuos. Si somos latinos, mujeres o cualquier sector sensible a la discriminación, nuestro resultado sólo puede ser uno: somos tontos funcionales para un sistema en donde la inteligencia es una cosa medible por estándares impuestos; un privilegio genético, y no un complejo proceso en desarrollo permanente, perteneciente a todo el género humano.

pruebas-iq-coeficiente-intelectual-racismo-cientifico
Detalle de El sueño de la razón produce monstruos

Si algo demuestra la ciencia detrás de las pruebas de IQ –y su filosofía, la eugenesia– es que el sueño de la inteligencia produce monstruos racistas. Éstos pueblan la realidad y la convierten en una pesadilla donde impera la exclusión social y la estupidez de quienes creen ostentar la inteligencia.

Pero, ante ello, habrá siempre quienes pensemos que la inteligencia es un potencial humano y que, por lo tanto, todos somos potencialmente intelectuales. Un sueño que no produce monstruos ni exclusión, sino emancipación.

* Referencias: Rose, S., Racismo científico e ideología: el fraude del IQ, desde Galton hasta Jensen



Tus migrañas podrían ser un mecanismo de tu cuerpo para proteger el cerebro

Estos ataques son muy dolorosos, pero ello podría deberse a que evitan la muerte de tus neuronas.

El cuerpo humano todavía tiene secretos. Aunque a estas alturas es fácil pensar lo contrario, lo cierto es que nuestro organismo alberga, incluso, territorios no explorados. Y es que sus mecanismos de regulación orgánica y de preservación son hasta hoy materia de estudio para la ciencia médica, como lo son también algunos de sus más comunes padecimientos, como la migraña.

La migraña es un dolor de cabeza punzante muy superior a las jaquecas cotidianas, pues contrario a éstas, provoca una sensibilidad extrema a la luz y a los sonidos, lo que paraliza toda actividad durante el tiempo que dura el ataque. Pero aunque es un padecimiento universal, y tan sólo en México es recurrente en 20 millones de personas, la migraña como afección corporal sigue siendo un misterio.

cauasas-migranas-que-provoca-neurodegeneracion

Hasta ahora, la ciencia médica no ha podido dar con la zona exacta donde se producen estos ataques y, por ende, tampoco con la manera de mitigar dicha condición craneal. Sólo existen dos hipótesis para explicar la aparición de la migraña: una es que algo ocasiona la obstrucción o reducción de los vasos sanguíneos, lo que provoca una falta de sangre en el cerebro; la otra es que hay una perturbación eléctrica en el cerebro, aún de causas desconocidas.

Pero ahora, una nueva investigación apunta a una dirección completamente distinta para explicar las migrañas.

Según esta nueva hipótesis, las migrañas podrían ser un mecanismo para proteger al cerebro del estrés oxidativo y, con ello, de la neurodegeneración.

¿Qué es el estrés oxidativo? Es un desequilibrio entre la capacidad metabólica del cuerpo –por ejemplo, cuando se provee a sí mismo de oxígeno– y el sistema biológico, que normalmente debe encargarse de los efectos tóxicos que puede causar la producción de peróxidos y radicales libres –un subproducto de los procesos metabólicos–. 

Cuando este equilibrio falla, el estrés oxidativo puede ocasionar más de 100 enfermedades, entre ellas el Alzheimer.

cauasas-migranas-que-provoca-neurodegeneracion

La migraña, en este caso, sería un mecanismo de protección contra el estrés oxidativo, pues permitiría al cerebro protegerse y repararse, lo cual evita el declive funcional –la neurodegeneración– a largo plazo. ¿Y qué vincula a las migrañas con el estrés oxidativo? De acuerdo con la investigación realizada en la Universidad de Maine, la sensibilidad a la luz y los sonidos, así como la contaminación, son comunes tanto a la migraña como al estrés oxidativo.

Pero la teoría es que estas condiciones están presentes en la migraña precisamente porque existe ya un proceso de estrés oxidativo. Así, los ataques serían una reacción del cuerpo ante la paulatina degeneración cerebral, pues la migraña acarrea un aumento de antioxidantes y de serotonina, así como una reducción en la actividad eléctrica en el cerebro, lo que ayuda a proteger a las neuronas y estimular su crecimiento.

Esto podría conducir a soluciones contra la migraña, ya que el desequilibrio entre el metabolismo y el sistema biológico –el estrés oxidativo– se combate mediante los antioxidantes, los cuales neutralizan los radicales libres. Si faltan antioxidantes en el organismo –a causa de una dieta desequilibrada– es más probable que los radicales libres atenten contra las células sanas de nuestro cuerpo, lo que a su vez provocaría los ataques de migraña como el último recurso del cuerpo para proteger al cerebro.

Es probable, además, que este gran avance en la investigación ayude a generar nuevas tecnologías que simulen los mecanismos de protección de la migraña, lo que podría conducir a nuevos y originales tratamientos para crecer neuronas y evitar la neurodegeneración.

De esta manera, el cuerpo demuestra qué tanto es todavía un territorio indómito, y cuántos Marco Polos hacen falta para seguir explorando sus secretos y desentrañando sus maravillas.

 

* Imágenes: 2) Fernando Vicente; 3) Pinterest