¿Cómo liberar del plástico tu vida diaria?

Todo el plástico producido en el planeta sigue aquí. ¿Qué podemos hacer para dejar de contaminar los océanos y exponernos a un contaminante tan dañino como cotidiano?

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Hace algunas décadas hubiera sido absurdo siquiera pensar en comprar agua embotellada en una botella de plástico. Sin embargo, el ritmo de la tecnología y la necesidad de envasar, empacar y producir soluciones han hecho del plástico un material omnipresente, sin el cual nuestra vida como la conocemos sería muy diferente. ¿Pero cuánto plástico es demasiado?

Activistas contra el plástico como Beth Terry han llevado esa pregunta más lejos: no sólo hacia manifestaciones políticas y campañas de reciclaje y mejores prácticas industriales, sino al interior de sus propias vidas. Luego de bloguear al respecto durante años, Terry escribió un libro sobre sus experiencias para cambiar con pequeños hábitos su modo de vida. La pregunta es: ¿por qué como sociedad gastamos tanta energía y recursos en extraer hidrocarburos, refinarlos, transportarlos, transformarlos en plásticos, almacenarlos, venderlos, comprarlos y tirarlos cuando sólo podríamos lavar algo de vidrio y volver a usarlo?

“Nuestro uso del plástico no es sólo un problema global”, dice Terry, “es personal, a medida que aprendemos más sobre los efectos de los químicos que absorbemos al utilizar el plástico.” Estos químicos liberan sustancias en el agua que poco a poco van afectando nuestra calidad de vida. Algunos estudios relacionan la calidad del agua y la polución por plástico con distintos tipos de cáncer y problemas de fertilidad. Si a los animales marinos les afecta, una sociedad de plástico no puede estar hecha para durar. ¿Qué acciones puedes tomar para reducir tu nivel de uso de plástico desde hoy?

Apoyar negocios sustentables

No necesitas ser un inversionista para cambiar tu economía local. De hecho puede ser mucho más barato. Terry escribe: “Al contratar a personas de nuestra localidad para reparar las cosas que se descomponen en lugar de tirarlas y reemplazarlas, promovemos una economía basada en servicios en lugar de extraer recursos para producir más y más cosas… cambiar el modo en que gastamos nuestro dinero ayuda a crear una economía sustentable.”

Producir conciencia de la cantidad de plástico a tu alrededor

El plástico es maravilloso para almacenar comida, para mantener la sangre en los hospitales libre de contaminantes ambientales, y muchos de nuestros productos de uso cotidiano lo necesitan… pero no siempre. Tal vez una persona pidiendo papel en lugar de plástico en el supermercado no ayude a reducir la masa de contaminación por plástico en los océanos, pero alguien tiene que empezar.

Infórmate

Todo el plástico que se ha producido en el mundo aún está, en alguna parte, en el planeta. No vivimos en una burbuja: el mundo no se limita a nuestra casa solamente, y en el momento en que tiras esa bolsa de basura su contenido no desaparece, sino que va a dar a basureros a cielo abierto y, el plástico que es demasiado caro reutilizar, al mar. Muchos países comienzan a aplicar medidas de separación de residuos orgánicos e inorgánicos, pero esto no es suficiente: la solución vendrá de modificar nuestros hábitos más arraigados para que cosas como esta dejen de ocurrir.

[Plastic Free Lifestyle]



Vivir sin generar basura: nada es un desperdicio, todo se transforma

En tiempos de desechos masivos, existe una comunidad que propone lo opuesto: nada se desperdicia.

Imagina que el mínimo de basura que puedes generar durante 1 año quepa en este frasco:

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Es posible, y de eso trata el Zero Waste (Cero desperdicio), una iniciativa que, más allá de acabar con el plástico, busca replantear el concepto de basura: nada es un desperdicio, todo se transforma. A partir de esta idea, cada vez son más aquellos que deciden replantearse su existencia y comenzar a reducir su basura a un pequeño frasco. Un verdadero logro para quienes buscan trascender desde dinámicas que impactan colectivamente. 

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En estos tiempos, en donde mucho de lo que se consume es desechable (servilletas de papel, móvil, envases de plástico, accesorios, entre otros), existe una comunidad que busca vivir a partir del principio opuesto: nada se desperdicia.

El movimiento Zero Waste cobra cada vez más fuerza y sentido en un mundo en el que, de acuerdo con el Banco Mundial, el nivel actual de residuos sólidos habrá aumentado en un 70% (de 1,300 millones de toneladas al año a 2,200 millones de toneladas) para el 2025.

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Además de la iniciativa global, existe en cada país una necesidad de actuar para un futuro sustentable.

¿En qué consiste el Cero desperdicio?

Según la revista National Geographic, no se trata de que logres guardar toda tu basura en frascos, sino de que un frasco de máximo 500 mililitros sea suficiente para guardar toda la basura anual que no se pudo reutilizar, reciclar o renovar.

Muchas de las soluciones que propone el Cero Desperdicioson prácticas que eran comunes antes de la era de los plásticos y los productos desechables.

Ser Cero Desperdicio es pensar en servilletas de tela y pañuelos, vinagre y agua para limpiar, recipientes de vidrio o acero inoxidable para guardar las sobras y bolsas de tela para guardar alimentos.

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Soluciones similares de la vieja escuela, que no producen desperdicios y son más baratas a largo plazo.

Bolsas de tela

La revista Yorokobu pone un ejemplo: tu abuela seguro iba a la tienda con su bolsa de tela. Además, en lugar de comprarla, es probable que se la hubiera hecho ella misma con retales de tela.

 

Comprar a granel

Las legumbres se compraban a granel, al peso y presentadas en grandes sacos de arpillera. En este caso, los sacos incluso pueden ser de plástico porque, como se reutilizan y generan menos residuos que los paquetes pequeños, el costo ecológico no es tan grande.

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Comercio justo y responsable

Cada vez son más las tiendas que se suman al movimiento Cero Desperdicio. En la Ciudad de México, existe una tienda que busca “fomentar una vida más sana y más responsable con el medioambiente (…) trayendo sus propios recipientes y bolsas reutilizables”.

Suena difícil, pero puede lograrse, mediante cambios en los hábitos cotidianos. Es así como la comunidad Cero Desperdicio está reduciendo radicalmente su producción de desechos, mientras viven vidas más plenas.

 

Agentes de cambio

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Laura Singer

Blogueras como Kathryn Kellogg y Laura Singer, son un ejemplo de personas que, en pocos años, han logrado reducir su basura de tal manera que sus desperdicios sólidos quepan en un frasco de 500 mililitros por año o dos años.

Kellogg aprendió de Lauren Singer de Nueva York, autora del blog Trash is for Tossers. Singer comenzó a reducir su huella de desechos cuando era una estudiante de estudios ambientales en el 2012 y ha convertido el Cero Desperdicio en una carrera que le permite compartir su experiencia a través de conferencias y consultorías.

 

Principios Cero desperdicio (en orden de importancia)

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  • Rehusar. No compres cosas envueltas o con muchas envolturas.
  • Reducir. No compres cosas que no necesitas.
  • Reutilizar. No dejes de usar los artículos desgastados, o compra productos usados.
  • CompostaCasi el 80% de los desperdicios son orgánicos.
  • ReciclarRequiere un mayor esfuerzo, pero es mejor que permitir que las cosas se conviertan en basura.


15,000 científicos nos advierten que hay que salvar al planeta ya, ¿tú cómo estás contribuyendo?

Es la segunda vez en 25 años que la comunidad científica hace este llamado y como están las cosas, esta podría ser la última. Aquí algunas sugerencias para que tú tomes acción

En 1992, 1,500 científicos de todo el mundo hicieron un llamado para salvar al planeta. Hoy, 25 años después, nos están volviendo a pedir que cambiemos nuestra forma de vida, pues estamos al borde de que sea demasiado tarde. En esta nueva carta abierta son 15,000 científicos los que concuerdan en que los daños que estamos provocando al planeta son gigantescos y prácticamente irreversibles.

Lo que más les preocupa es que la humanidad está haciendo muy poco para resarcir sus efectos sobre el medio ambiente. Esto se hace evidente al observar las “señales obvias de que vamos por un camino insostenible”, como las refieren este grupo de científicos, según el periódico El País.

 

¿Cuáles son las buenas noticias?

Afortunadamente, aunque aún se mantienen muchos de los problemas señalados en la carta de 1992, sabemos que se han realizado acciones para empezar a corregir algunos asuntos clave y que los resultados positivos ya se hacen notar. Hablamos de la prohibición de químicos que dañan la capa de ozono; la disminución en las tasas de deforestación de algunas regiones, y el descenso en la natalidad, que ha disminuido la sobrepoblación en algunas zonas. Esto nos recuerda que tenemos la capacidad de modificar las condiciones y, si todos los sectores sociales se organizan, es posible revertir los daños. Pero cada uno de nosotros tiene que comprometerse. Pues, como se dijo en la carta de 1992:

La humanidad ha empujado a los ecosistemas terrestres mucho más allá de sus capacidades para sostener la red de la vida.

¿Qué problemas señalados en 1992 aún existen?

Todos los problemas que preocupan a la comunidad científica son de alta gravedad y es necesario comprenden que se ligan entre sí, de manera que hay que abordarlos simultáneamente. Haber ignorado las advertencias ha agravado algunas problemáticas ecológicas. Entre ellas están el cambio climático, la deforestación, la falta de acceso a agua dulce, la extinción de especies y la sobrepoblación. Los efectos negativos descritos por los científicos en 1992 han superado sus especulaciones. Tenemos que actuar ya.

 

¿Cuáles son las soluciones?

En este segundo llamado, se sugieren 13 áreas de acción; pero lo más importante es que los ciudadanos comiencen a involucrarse, no sólo modificando sus hábitos en favor del medio ambiente, también presionando a sus líderes y gobiernos, para que implementen políticas verdes.

Estas son algunas de las soluciones que sugieren… ¿Cuál crees que sea la más urgente?

 

 

Hay algunas cosas que deberías empezar a pensar más seriamente, porque con un giro en tus hábitos cotidianos puedes hacer la diferencia. Puedes apoyar la disminución de la deforestación desmedida si compras productos de madera certificada y alimentos producidos de forma local y sustentable. También procura no alimentarte de especies en peligro de extinción, como el atún. Es una forma de cuidar nuestra biodiversidad. Otra cosa que puedes hacer es evitar el desperdicio de comida: esta es una forma muy grave de contaminación. Aunque no te puedas volver ni vegetariano, procurar sustituir mucha de la carne que comes con verduras ayudará a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero. Otra cosa que puedes hacer al respecto es cambiar tu coche por la bicicleta o transporte público. Una acción súper importante es procurar dejar de usar plástico. Es innecesario y muy contaminante.

 

Recuerda que la solución está en cada uno de nosotros y en nuestra capacidad de ejercer participación ciudadana y cambiar los hábitos personales.