Burger King acepta haber utilizado carne de caballo en sus hamburguesas

La transnacional especializada en comida rápida, Burger King, aceptó que algunas sucursales de su filial en Irlanda elaboraron hamburguesas con carne de caballo.

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La transnacional especializada en comida rápida, Burger King, aceptó que algunas sucursales de su filial en Irlanda elaboraron hamburguesas con carne de caballo.

La compañía de alimentos Silvercrest que es la principal distribuidora de carne para la mayoría de las sucursales de Burger King en países como Reino Unido, Grecia, Bélgica, Suecia, España, Holanda y Chipre, dio positivo en sus productos a ADN equino en un 75%.

El ministro de agricultura de Irlanda y sus allegados, han corroborado la información y esperan que en los próximos días se tengan todas las piezas del rompecabezas del que, hasta ahora, sobresale el hecho de que Silvercrest  importaba carne de un distribuidor polaco no autorizado.

El Presidente de la Irish Farmers Association, John Bryan, dijo que los resultados de las últimas pruebas para la carne de caballo era una prueba más de los laxos controles industriales y de sanidad  que existen en materia de importación de alimentos.

Resulta además paradójico que el escándalo se suscite en el marco del debate en la Unión Europea sobre política agrícola común, donde el Comité Mixto de Agricultura, Alimentación y Marina de Irlanda, llevaría la tutela de la discusión.

[Guardian]



Lo que una Big Mac hace en tu cuerpo a una hora de haberla comido (INFOGRÁFICO)

Además el sodio y el jarabe de maíz con altos niveles de fructosa son adictivos, lo cual pueden convertirse en factores influyentes en la obesidad.

Aunque sabemos que la comida chatarra es realmente nociva para el cuerpo, la realidad es que a veces tenemos antojo de pecar con esos grasosos y suculentos platillos. Como por ejemplo, una hamburguesa de McDonald’s –dígase, una Big Mac–. Sin embargo, ¿sabes qué provoca este junk food en tu cuerpo?

De acuerdo con el infográfico hecho por fastfoodmenuprice.com, a los diez minutos de haber ingerido este alimento, el cuerpo libera una serie de neuroquímicos como la dopamina –la cual se encarga de brindarle placer al cuerpo, y funciona de manera similar que las drogas como la cocaína–, y recibe 540 calorías que aumentan a niveles anormales de azúcar.

A los 30 minutos, los niveles de sodio se elevaron al grado que puede desencadenar una deshidratación con síntomas de similares al hambre –obligándote a creer que tienes hambre de nuevo. Esto sucede también dado que la hamburguesa tarda más tiempo en digerirse que otros alimentos dado sus altos niveles de grasa –una Big Mac tiene 1.5 gramos de grasas trans, lo cual toma 51 días en digerirse–.

Después de los 40 minutos, el cuerpo está demandando por más comida, debido a que se ha perdido el control sobre la glucosa en la sangre. Mientras tanto, el jarabe de maíz con alta fructosa hace que desees comer más al ser absorbido por el tracto GI causando que la insulina aumente.

Además el sodio y el jarabe de maíz con altos niveles de fructosa son adictivos, lo cual pueden convertirse en factores influyentes en la obesidad –así como la ausencia de actividad y el exceso de calorías. De hecho, una persona saludable no tendría problemas con la glucosa, volviéndola capaz de digerir los carbohidratos en esa comida, a menos que se sufra de diabetes o de una enfermedad cardíaca.

Big-mac



¿Después de este video volverás a ordenar una hamburguesa con queso?

Este video quizá te convenza de ya nunca comer una hamburguesa con queso de ya sabes qué franquicias trasnacionales.

Las hamburguesas tienen mala fama. Al menos aquellas que se venden casi en serie, en cadenas que todos conocemos porque están por todos lados. Se dice, por ejemplo, que las hamburguesas de las grandes franquicias trasnacionales tienen todo menos carne, o que por muchos años era usual lavarlas con amoniaco antes de cocinarlas, que se maquilan con mecánica obscenidad o incluso que no es extraño encontrar en su composición carne de caballo.

A esta poco honorable lista se suma ahora una posible evidencia del efecto que tiene el ácido hidroclórico sobre una clásica hamburguesa sencilla con queso de ya-sabes-dónde. ¿Por quéesta sustancia? Simple: porque es uno de los primeros ácidos que en tu estómago tiene contacto con los alimentos que consumes, uno de los primeros elementos que descomponen la materia para decidir si se convertirá en energía o solo se añadirá a esas reservas alrededor de tu cintura.

Y, como se ve en el video que acompaña esta nota, la hamburguesa no libra bien la prueba. Después de 3 horas y media sumergida en el ácido, su composición cambia a un cuerpo fofo, negruzco y sin embargo todavía reconocible. 

¿De qué están hechas esas hamburguesas como para que resistan así el efecto del ácido?

Sin duda  mejor optar por una deliciosa hamburguesa vegetariana.