Bicicletas que separan los materiales reutilizables de los desechos electrónicos

Nuestro mundo está lleno de gadgets, millones de ellos, los más nuevos, viven en las manos de los usuarios, millones de otros, los no tan nuevos, terminan en vertederos donde contaminan la tierra y dañan a miles de personas por sus componentes tóxicos.

1671723-poster-e-source-recycling

¿Cuál es el destino de nuestros desechos electrónicos? Quienes cambian de gadget cada varios meses tal vez no están conscientes de que todos los aparatos que tiramos (computadoras, teléfonos y televisiones) terminan en vertederos de países ahogados en pobreza, como Ghana o Nigeria.

El problema es que en todo el mundo hace falta infraestructura para manejar los desechos electrónicos. Como están llenos de cobre, oro u otros elementos que todavía se pueden rescatar, vender y utilizar, hay miles de personas en el mundo que extraen a mano estos componentes, sin protección contra los gases tóxicos que abundan en estos tiraderos.

1671723-inline-product-shot

Prototipo de Hal Watts

Sin embargo, hay esfuerzos individuales de quienes desean ofrecer una forma más eficiente y menos dañina de trabajar con estos desechos. Por ejemplo, bicicletas que, al pedalear, trituran los desechos y pueden separar los componentes que aún sirven.

Rachel Field, una joven de 22 años, graduada de Harvard, diseñó un prototipo. Y Hal Watts, un diseñador y graduado del Colegio Imperial de Londres también contribuyó otro modelo similar.

 

bici-2

 

Prototipo de Rachel Field

La diferencia entre ambas bicicletas es que el diseño de Field contiene un compartimento sellado, para que los residuos no estén en contacto con quien pedalea. Por otro lado, el modelo de Watts separa los materiales de acuerdo a su densidad, al añadirles agua y con la espiral que se crea por el movimiento.

Aunque ambos diseños parecen prometedores y fueron nominados para diferentes premios, siguen siendo prototipos. Aún es necesario contribuir a este problema que afecta a miles y que sigue dañando la Tierra. Nosotros podemos poner un buen grano de arena al hacer consciencia sobre cada cuánto compramos nuevos aparatos, ¿realmente los necesitamos?, ¿qué le haremos al aparato viejo?, ¿simplemente dejaremos que se lo lleve la basura o podemos darle una segunda vida?

[Co.DESIGN]



Entre el automóvil y la bicicleta: ¿Qué formas de transporte son menos contaminantes?

Descubre cuáles son las opciones más sustentables para transportarse en las ciudades.

Todos sabemos que la bicicleta y caminar son las mejores opciones para transportarse, por lo menos en lo que a baja emisión de contaminantes se refiere. Pero lo cierto es que no todos pueden llegar a sus destinos a pie, y muchos no están dispuestos a pedalear distancias mayores a cinco o seis kilómetros (el equivalente a 20 minutos en bici), sobre todo si se vive en ciudades que demandan un alto consumo de automóviles.

Pero así existan entusiastas que sí querrían caminar, correr o pedalear, la cuestión es que las distancias en las metrópolis se vuelven cada vez más largas. Si a eso añadimos las inclemencias del tiempo, que en muchos países hacen imposible el uso de la bicicleta durante, por lo menos, un cuarto del año, queda claro que es necesario contar con otras formas de transporte.

bicicleta ciudades transporte

Una estadística realizada por varias instituciones y departamentos en Estados Unidos mostró el número de gramos de dióxido de carbono que cada transporte produce por kilómetro, quedando de la siguiente manera:

Automóvil grande: 499g
Automóvil mediano: 305g
Automóvil eléctrico (carbón): 252g
Automóvil pequeño: 221g
Automóvil hibrido: 190g
Automóvil eléctrico (gas natural): 166g
Motocicleta: 153g
Motoneta: 101g
Automóvil eléctrico (solar): 69g

 

A esta lista agregaríamos sin duda la bicicleta, y caminar, pues a la obviedad, se trata de formas de transporte que no contaminan en absoluto.

Como bien se ilustra en estos datos, la peor opción, si queremos cuidar el planeta, son los automóviles. Incluso los compactos que sólo tienen espacio para piloto y copiloto, pues aunque sean pequeños siguen siendo de motor por combustión y utilizan petróleo. Los automóviles eléctricos, a su vez, tienen particularidades de las que tenemos que estar al tanto. Si bien este tipo de motores surgieron como un necesario sustituto de los motores de combustión, hay los que todavía usan carbón y, como puede verse, no son la opción más sustentable. Por otro lado, los que usan gas natural implican altos grados de contaminación, no tanto al momento de poner en marcha el motor, sino por la forma en la que se extrae este combustible, pues la extracción es altamente contaminante ya que el  proceso de “fracking”, o fracturamiento hidráulico, implica enormes gastos de agua y emisiones de metano y CO2 a la atmósfera.

Así, los híbridos son los únicos que tienen el potencial de reducir la dependencia del petróleo, pero sólo si la electricidad que consumen es generada por fuentes renovables como centrales hidroeléctricas, energía eólica o paneles solares. Las motonetas son otra gran opción pese a ser de motor de combustión, pero ocurre lo mismo que con la bici: dependemos del clima para usarlas, a menos que estemos dispuestos a empaparnos.

Así que los autos eléctricos impulsados por energía solar son la opción más ecológica, pero lamentablemente en América Latina siguen siendo inaccesibles debido al precio (aun en Estados Unidos existen modelos en 30 mil dólares). Además, hace falta que los gobiernos inviertan en infraestructura para este transporte, como en “electrolineras” que eviten la dependencia a las baterías y fomenten el uso de estos automóviles.

auto-electrico-transporte-sustentable

Esto es vital si tomamos en cuenta lo que dicen expertos como Andrés Barreda, profesor en economía de la Universidad Nacional Autónoma de México:

La contaminación y destrucción socioambiental asociada al transporte automotor ocurre todo el tiempo, tupidamente y crece año tras año, a tal grado que estos impactos ambientales son ya el más grave pasivo ambiental del planeta.

Así que si no queremos hacer más grave dicho pasivo ambiental, nuestra mejor opción en lo que llegan otras formas de transporte al continente quizás sea variar nuestras formas de transporte. Por ejemplo, tener un auto compacto que es mucho menos contaminante, comparativamente, que uno grande, y optar por una motoneta para distancias más cortas, puede ser una buena opción. Y por supuesto, usar el transporte público cada vez más, pues está altamente probado que el uso de transportes colectivos disminuyen significativamente la contaminación, además de que es obvio: si dejamos de consumir coches, y utilizamos cada vez más el transporte público de nuestras ciudades, los ingresos invertidos actualmente en infraestructura para automóviles sería destinada a mejores dichos transportes colectivos. Opciones para movilizarse –por la ciudad y como ciudad– hay muchas, solo hay que verlo desde otro enfoque.

*Bibliografía: Shrink That Footprint
¿Por qué los autos eléctricos aún no llegan masivamente a Latinoamérica?
La energía del gas natural también produce contaminación
Impacto ambiental y social global de las megainfraestructuras de transporte



La crisis que Samsung puede convertir en oportunidad

Los 4.3 millones de Galaxys Note 7 sacados del mercado por un desperfecto en la batería representan 20 mil kg de cobalto, más mil kg de plata, más de mil kg de tungsteno y más de 100 de oro, recursos naturales que podrían ser reutilizados.

Ante el reciente escándalo de los 4,3 millones de Samsung Galaxy Note 7 Samsung tiene la oportunidad de dar un ejemplo y utilizar su conocimiento tecnológico para reutilizar diversos tipos de minerales que podrían ir a los residuos. Estamos hablando de más de 20 mil kg de cobalto, más mil kg de plata, más de mil kg de tungsteno, más de 100 de oro, entre 20 y 60 kg de paladio y entre 9 y 86 de Tantalio. Cada kilogramo reciclado de estos minerales es un kilogramo que no está siendo sobreexplotado.




Samsung ocupa el primer lugar en el mercado de teléfonos inteligentes en nuestro país. En ese sentido los consumidores mexicanos podemos ejercer una gran presión si firmamos la petición global dirigida al gigante de los electrónicos para pedirle que haga de esta crisis por el Note 7 -que tuvo que retirar del mercado por un defecto en la batería-, una oportunidad para innovar, empezar a pensar en un modelo de producción que recicle los componentes de los móviles y disminuya así su impacto ambiental. La petición está disponible en https://greenpeace.mx/toxicos/samsung/

El modelo de negocio necesita ser cambiado, la velocidad a la que los fabricantes traen actualmente nuevos modelos al mercado no se justifica con el progreso técnico. Los números lo dicen todo.

samsung crisis

La producción de teléfonos inteligentes y tabletas utiliza más de 300.000 toneladas de recursos cada año. Según un nuevo informe publicado por Greenpeace Alemania en cooperación con Oeko-Institut, una institución de investigación y consultoría con sede en ese país, revela el tipo y la cantidad de materiales y energía empleada en los aparatos electrónicos, y el consiguiente desperdicio de recursos e impacto ambiental.

Con un total de ventas anuales de más de mil millones de dispositivos, las tasas de producción y consumo de teléfonos inteligentes y tabletas están aumentando rápidamente. Debido a los grandes volúmenes de teléfonos inteligentes y tabletas que se venden, este sector es un importante consumidor de materiales como el cobalto, el paladio, el tantalio, la plata, el oro, el indio y el magnesio. La extracción y procesamiento de estos materiales y otros minerales puede conducir a la contaminación local masiva que afecta seriamente la salud humana y ambiental.

Cada año, casi 42.000 toneladas de aluminio se destinan a la fabricación de las envolturas y más de 10.000 toneladas de cobalto (casi el 10% de su producción mundial anual), se utilizan para las baterías de los teléfonos inteligentes y tabletas.

Por otro lado la producción de teléfonos inteligentes y tabletas es muy intensiva en energía, particularmente la producción de módulos de visualización, circuitos impresos y circuitos integrados. Se estima que las emisiones de gases de efecto invernadero basadas en el ciclo de vida de un teléfono inteligente representan de 16 a 110 kilogramos de Dióxido de Carbono equivalente (CO2e), mientras que el rango por las tabletas es entre 120 y 240 kg de CO2e.




Dentro de estos patrones globalizados, smartphones y tablets están interrelacionados con una variedad de cuestiones relativas a la sustentabilidad.

El enorme desperdicio de recursos y energía asociados con la producción de gadgets tiene un impacto no sólo en el medio ambiente, sino también en una variedad de temas relacionados con la sostenibilidad y los derechos humanos.

Entre las posibles medidas para minimizar los impactos ambientales y sociales generales causados por la extracción de materias primas y la fabricación de teléfonos inteligentes y tabletas, desde la etapa inicial, las empresas de IT deben promover la producción de gadgets de más larga duración mediante la innovación de gadgets electrónicos fáciles de reparar y donde los componentes y sistemas críticos, como baterías y pantallas, sean fácilmente reemplazables y actualizables. También deben buscar la eficiencia de los recursos materiales y la reducción dramática del impacto ambiental relacionado con la energía.

Autor: Angélica Simón es coordinadora de medios en Greenpeace México

TW: PrensaGPMX

Autor: Greenpeace Mx