Tribu ecuatoriana dispuesta a morir peleando para preservar la selva del Amazonas

Una comunidad quechua de sólo 400 habitantes, en la isla Sani, en Ecuador, está dispuesta a resistir pasiva o agresivamente a las compañías petroleras, con tal de defender 700 millones de m2 de tierra virgen y, con ello, la flora y fauna del Amazonas.

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Una comunidad quechua de sólo 400 habitantes, en la isla Sani, Ecuador, está dispuesta a resistir a como dé lugar a las compañías petroleras, con tal de defender 700 millones de m2 de tierra virgen y, con ello, la flora y fauna del Amazonas.

El parque nacional Yasuni es uno de los lugares con mayor biodiversidad en la Tierra, y se encuentra en riesgo debido a las presiones económicas globales relacionadas al comercio del petróleo.

Es por ello que los miembros de la comunidad quieren preservar este terreno intacto, pues les preocupa el impacto a largo plazo que provocaría la explotación de esta tierra. El secretario Klider Gualinga, dice que más del 80% de los habitantes están en contra del trato con la firma Petroamazonas. Sin embargo una minoría ha caído en la tentación de las compensaciones económicas que ésta ofrece. Por ejemplo, promete una nueva escuela, becas universitarias, seguros de salud y compensaciones de $40 dólares por hectárea.

En este momento, los miembros de la comunidad siguen en una batalla legal para detener a Petroamazonas. Los está asesorando Mari Muench, una mujer originaria de Londres, casada con el chamán de la tribu, Patricio Jipa.

El problema es que si los intereses de la comunidad no son respetados una vez más, los habitantes están dispuestos a tomar acciones más agresivas. Lo lamentable es que se trata de personas que utilizaban cerbatanas hace dos generaciones.

“Si hay una pelea física, es seguro que terminará trágicamente”, dice Jipa, “Podemos morir defendiendo nuestra selva. Preferimos la resistencia pasiva, pero puede que no sea posible. Nosotros no comenzaremos el conflicto, pero trataremos de bloquearlos y entonces ya veremos qué pasa”.

“Me hace sentir triste y enojado. Triste porque no estamos preparados para combatir a un gobierno. Y enojado porque crecimos para ser guerreros y tenemos un espíritu que nos exige defendernos. Si las leyes se respetaran, ganaríamos. Pero nuestros abogados les han enviado cartas y ni siquiera nos han hablado en Quito”.

Para leer la carta de Patricio Jipa, en la que detalla la situación, visita esta página de Ecoosfera.

O para contactarlo, su correo es: patricio@sanilodge.co.uk

[TheGuardian]

 



Este es el último sobreviviente de una tribu amazónica (Video)

En 22 años no se había podido fotografiar a un habitante primitivo de esta selva.

La Amazonía sigue siendo un territorio indómito y repleto de misterios, pero cada vez sufre más invasiones. Su riqueza como selva no está sólo en su asombrosa biodiversidad –que ha sido la razón de que la invadan–, sino también en las narrativas –muchas de ellas ya perdidas­– de las grandes culturas que ahí se han asentado.

De estas tribus aún quedan ecos. Así lo demuestran las primeras imágenes captadas en 22 años de un hombre amazónico. De acuerdo con la fundación indígena Funai, que se encarga de monitorear y salvaguardar a los pueblos indígenas, el hombre debió de pertenecer a alguna comunidad que se presume extinta, debido al exterminio paulatino de sus miembros a manos de granjeros, leñadores y otros invasores de esta selva.

Según Funai, existen aún 113 tribus aisladas en el Amazonas brasileño.

Lamentablemente, cada vez son menos los habitantes originarios en el Amazonas. Las actividades productivas y de extracción han depredado esta selva –la deforestación se incrementó en un 88% desde el 2012– y han hecho desaparecer a sus habitantes –animales y humanos– a un ritmo acelerado.

Lo último demuestra que no existe selva lo suficientemente vasta o frondosa que el hombre no pueda invadir, llevando consigo el exterminio que caracteriza a estas invasiones, una situación alarmante que además hace destacar cómo la rapacidad que ha caracterizado a nuestra sociedad está llegando demasiado lejos, pues ha implicado la desaparición de tribus que todavía a principios del siglo XX se hallaban intactas.

Fiona Watson, directora de Survival international, expresó para The Guardian que encontrar a hombres como el del video tiene algo de irónico:

La ironía de esto es que estamos encontrando más tribus u hombres aislados de lo que pensamos. Pero también es preocupante que estamos mostrando al mundo dónde se esconden.

https://www.theguardian.com/world/2018/jul/19/footage-sole-survivor-amazon-tribe-emerges-brazil

No cabe duda de que, por ello, la cuestión está en cómo se puede resguardar a la selva amazónica, con la cooperación de todos los países que comparten su territorio y de la mano de las propias tribus que ahí habitan. De ello dependen culturas enteras, cientos de especies animales y el pulmón más importante del planeta, tres elementos que son más importantes que cualquier “tesoro” que pueda extraerse de este ecosistema.

También dependerá de que nosotros, como consumidores, cuidemos de no comprar ningún producto que contenga materiales extraídos del Amazonas, como puede ser madera o cuero. Estas y otras acciones son urgentes si queremos detener el exterminio en esta preciosa región latinoamericana.



Con tecnología, la tribu Ka’apor está defendiendo el Amazonas

Por su propia iniciativa y ayuda de organizaciones están instalando cámaras y sensores, llevando un registro permanente.

Cuando el Estado no actúa, la revolución parece provenir de la acción organizada de los ciudadanos, y muchos capítulos están comprobando esto.

En una región del Amazonas, en el estado de Maranhão, miembros de la tribu Ka’apor están protegiendo, por sí mismos, la zona de la deforestación ilegal. Hace dos años Greenpeace presentó una investigación en la que devela cómo el sector maderero está plagado de corrupción, y  cómo los criminales en los bosques amazónicos son ayudados por los documentos falsificados; y así la madera lavada se abre paso en los mercados mundiales.

Los Ka’apor habían ya lanzado una alarma de auxilio para cuidar la selva… Ahora esta tribu lleva ya meses cuidando, con ayuda de tecnología proporcionada por Greenpeace, esta zona: con cámaras y sensores de movimiento y temperatura para detectar la invasión de madereros ilegales. La tribu, así, está llevando un registro del movimiento y capturan datos concretos sobre la actividad forestal.

Según afirma Marina Lacorte, activista amazónica de Greenpeace Brasil. “Si el pueblo Ka’apor están protegiendo su territorio con sus propios recursos y poco apoyo tecnológico, ¿por qué el gobierno de Brasil no es capaz de hacer lo mismo?”, agrega.

 [Sinembargo]