Estos hongos fluorescentes pueden curar el cáncer… si no te matan en el proceso

Estos hongos jack-o-lantern emiten una luz fluorescente desde dentro, son letales y están lleno de componentes que pueden combatir el cáncer. Todo en uno.

No, no es el Señor Burns, ni Homero Simpson, ni una escena de Fantasía, esta imagen es de organismos reales. Los Omphalotus olearius crecen en los tocones de los bosques de Estados Unidos. Son conocidos como hongos jack-o-lantern por la luz fluorescente que emiten desde dentro. Debes permitir que tus ojos se acostumbren a la oscuridad para poder ver su color, pero vale la pena.

El brillo es producto de una enzima llamada luciferasa. Recordemos que la raíz de Lucifer es “portador de luz” (lucem ferre). También está presente en luciérnagas, escarabajos y otros insectos y bacterias.

En el caso del hongo jack-o-lantern, el brillo representa todos los compuestos tóxicos que está tratando de procesar y desechar (bueno, tal vez sí se parezca un poco a alguna referencia a los Simpsons).

Pero a los científicos, estos hongos les interesan mucho más que por su brillo: también están llenos de compuestos que pueden combatir el cáncer. En estos momentos se están probando formas de entender cómo este organismo puede fabricar estos compuestos y, así, después encontrar una forma de aplicar este conocimiento en un futuro.

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Los sorprendentes beneficios de comer hongos

Además de ser un alimento delicioso, que tiene sabores diversos según su especie, se trata de un poderoso vegetal con beneficios varios. 

Desde que se tiene memoria, el hongo es un vegetal “mágico”; las culturas de todo el mundo han comido o utilizado hongos medicinalmente durante siglos, siendo su principal tierra de origen el antiguo Egipto. Es decir, estamos hablando de un alimento tan viejo como la civilización más antigua de la que tiene conocimiento nuestra época actual. 

Este alimento inmortal ha probado tener numerosos beneficios para la salud, sobre todo relacionados con su contenido proteínico, vitamínico y de otros compuestos que se hallan especialmente en los hongos. Quién ha vivido toda su vida comiendo hongos sabrá que, además de ser un alimento delicioso y que tiene sabores diversos según su especie, se trata de un poderoso vegetal con varios beneficios

Existen muchas clases de hongos y setas en todo el mundo, algunos comestibles y otros altamente venenosos. Entre los comestibles, cerca de un millar de especies y variedades forman parte de las costumbres culinarias de la humanidad, según la FAO. Tan sólo en México existen 100 mil tipos de hongos, de los que sólo se conocen 3 mil. 

Te compartimos algunos beneficios de comer hongos:

  • 1. Propiedades para combatir el cáncer

En un estudio del 2010 publicado en la revista Experimental Biology and Medicine, se evaluaron cinco tipos de hongos (maitake, cremini, portobello, ostra y botón blanco) y se descubrió que “suprimían significativamente” el crecimiento y la reproducción celular del cáncer de mama, lo que sugiere que estos hongos –muy comunes– pueden fungir como quimioprotectores naturales contra este tipo de cáncer.

Además, los hongos shiitake contienen lentinan, compuesto que, según el Memorial Sloan Kettering Cancer Center, puede ayudar a extender la supervivencia de los pacientes con algunos cánceres, cuando se usa con quimioterapia. De hecho, desde 1985 ha sido aprobado como un adyuvante para el cáncer de estómago en Japón, ya que tiene efectos antitumorales. De acuerdo con este centro oncológico:

el compuesto de lentinan no mata las células cancerosas directamente. En cambio, mejora el sistema inmunológico, lo que puede ayudar a frenar el crecimiento de tumores. El compuesto también mata virus y microbios directamente.

 

  • 2. Estimulan el sistema inmune

Está comprobado que el lentinan estimula el sistema inmonológico, al igual que el beta-glucano, un tipo de azúcar que se encuentra en las células de las paredes de los hongos. El beta-glucano se encuentra en muchas especies de hongos, incluso en las más comunes, como los champiñones.

 

  • 3. Ayudan a reducir el colesterol

En general, los hongos no contienen colesterol, pero también son una buena fuente de quitina y betaglucano, que son fibras que reducen el colesterol. En un estudio del 2012, publicado por el International Journal of Medicinal Mushrooms, se encontró que las setas de ostra rosa reducen el colesterol total y el LDL (colesterol “malo”). Por otro lado, los hongos shiitake contienen un compuesto que ayuda al hígado a procesar el colesterol y eliminarlo del torrente sanguíneo, según Andrew Weil, fundador del Centro para la Medicina Integrativa de Arizona. Otros estudiosos señalan que los hongos contienen potentes fitonutrientes que ayudan a evitar que las células se adhieran a las paredes de los vasos sanguíneos, lo que mantiene la presión arterial saludable.

 

  • 4. Tienen un alto contenido de vitaminas B y D

Los hongos son un fontanal de vitamina D, debido a que estos cultivos se encuentran expuestos a pequeñas cantidades de luz ultravioleta. Los champiñones y los hongos cremini en particular son ricos en vitamina D, pero además, los cremini también tienen una gran cantidad de vitamina B12 (un punto a favor para los vegetarianos, ya que dicha vitamina se encuentra con mayor frecuencia en productos de origen animal). La vitamina B tiene la capacidad de convertir los alimentos en combustible para nuestros cuerpos, dándonos energía. Esta energía además, es buena para combatir el cansancio y en ciertas dosis la depresión y la ansiedad. Por otro lado, la vitamina D ayuda a nuestros cuerpos a absorber el calcio y promover el crecimiento óseo.

 

  • 5. Tienen poderes antiinflamatorios

Se ha encontrado que los champiñones contienen ergotioneína, un poderoso antioxidante que contribuye a reducir la inflamación del cuerpo. Los hongos reishi, en particular, se han utilizado medicinalmente en Asia durante miles de años, esencialmente para aliviar padecimientos relacionados con la inflamación. Por otro lado, otras investigaciones han demostrado que los hongos reishi son benéficos también para mitigar las respuestas alérgicas vinculadas con la inflamación, así como el crecimiento de tumores.

 

  • 6. Los hongos “mágicos” pueden ayudar a los pacientes con cáncer

La Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y el Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York analizaron las propiedades de los hongos en 80 pacientes con cáncer que padecían ansiedad, depresión o miedo a la muerte. Los participantes recibieron dosis de psilocibina, el compuesto psicodélico que naturalmente se encuentra en cierto tipo de hongos. Alrededor del 80% de ellos experimentó “un aumento en el optimismo, un sentimiento de conexión con otras personas y experiencias místicas y espirituales. Los efectos persistieron durante el período de seguimiento de 6 meses”, según se señala en el Washington Post. La investigación, publicada en el Journal of Psychopharmacology, sugiere que la psilocibina podría ser beneficiosa para las personas con depresión o trastorno de estrés postraumático.

 

  • 7. Podrían ayudar a combatir el envejecimiento

En un reciente estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania se encontró que los hongos tienen altas cantidades de dos antioxidantes importantes, la ergotioneína y el glutatión, que están asociados con propiedades antienvejecimiento: “Lo que encontramos es que, sin lugar a dudas, los hongos son la fuente dietética más alta de estos dos antioxidantes en conjunto, y que algunos tipos de hongos están realmente repletos de ellos”, advierte el profesor que lideró el proyecto. Las cantidades de antioxidantes varían según la especie; el ganador por mucho, fue el hongo porcini salvaje, dijeron los investigadores.

 

  • Para aprovechar todos estos beneficios de salud, realmente debes cocinar tus hongos

Los hongos a menudo contienen compuestos químicos que pueden interferir con la digestión y la absorción de nutrientes. Una cocción suficiente rompe las paredes de las células, inactiva los elementos antidigestivos y destruye muchas toxinas. En una investigación realizada en España en el 2017, se descubrió que la forma más saludable de cocinar los champiñones es hornearlos o asarlos a la parrilla. A diferencia de freír o asar a la parrilla, hornear los hongos hace que se pierdan menos nutrientes durante el proceso de cocción. Y a pesar de que la parrilla puede causar cierta pérdida de nutrientes, el uso de un poco de aceite en el proceso agrega antioxidantes.



Miles de personas podrían evitar el cáncer con sólo cambiar sus hábitos, según nuevo estudio

Antes que vernos obligados a afrontar el cáncer, podríamos evitarlo. Un estudio reciente, publicado en el ‘International Journal of Cancer’, recomienda cómo hacerlo.

El cáncer es la peste moderna. Ha ocasionado millones de muertes y, se espera, causará muchas más en los años próximos. Debido a que se trata de un padecimiento que tiene diferentes tipos, en muchos casos resulta difícil desarrollar curas eficaces. De ahí que este fenómeno de la modernidad haya llevado a la comunidad científica a pensar en la necesidad de encontrar cómo prevenirlo, algo que podría funcionar mucho mejor, en vez de sentarse a observar cómo incrementa la tasa de personas que lidian con la enfermedad para sobrevivir.

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Científicos del Berghofer Medical Research Institute realizaron una investigación en Australia, con la cual determinaron que el  40% de las personas que fueron invadidas por diversos tipos de cáncer y fallecieron lo pudieron haber evitado con sólo cambiar algunos hábitos.

Más aún, esta investigación —publicada en el International Journal of Cancer— explicita también cómo muchos casos de cáncer podrían evitarse. No obstante, antes de cambiar de hábitos para prevenir esta enfermedad, hay que saber bajo qué condiciones se encuentra nuestro estilo de vida, pero sobre todo, qué es lo que ocasiona el cáncer.

 

El fenómeno del cáncer

En América Latina, 550,000 personas murieron tan sólo en el 2012 a causa de esta enfermedad. Esta cifra ha seguido en aumento, a tal grado que se espera que para el 2030 aumente el número de pacientes en 106%Así lo indicó un estudio de la Unidad de Inteligencia de The Economist, el cual también da un panorama sobre la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los habitantes del continente, debido a los recursos insuficientes para dar seguimiento al tratamiento del cáncer.

En esta investigación se señala que la desigualdad es “la pesadilla del control del cáncer en América Latina”. Ello hace aún más importante evitar la enfermedad, antes que sólo combatirla.

 

Pero, ¿qué factores nos ponen en riesgo de desarrollar cáncer?

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Según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC):

Un 40% de los cánceres se deben a la acción de agentes externos que actúan sobre el organismo.

Fumar, tomar alcohol y tener una mala dieta son factores determinantes. Pero según el National Cancer Institute, otro factor de riesgo son los celulares y las ondas producidas por tecnologías como los rayos X y los microondas. Dependiendo su frecuencia, este tipo de aparatos pueden alterar nuestro organismo, ya que el cuerpo la absorbe.

No obstante, el vínculo entre las ondas de radio y el cáncer aún no ha sido comprendido por completo. Pero arroja una hipótesis interesante: que los objetos con los que convivimos a diario puedan acrecentar la posibilidad de desarrollar cáncer.

Hasta hace unas pocas décadas no nos relacionábamos como hoy con tantos tipos de productos, muchos de los cuales, con el tiempo, han demostrado su toxicidad. El asbesto es un buen ejemplo de ello; un material que fue usado para construir cañerías y que ahora se sabe que es cancerígeno.

El llamado de estudios de gran importancia como el publicado por el International Journal of Cancer es claro: si la enfermedad es cada vez más invasiva en las sociedades contemporáneas, hay que prevenirse.

 

¿Cómo? Algunos de estos consejos son obvios. Otros pueden sorprenderte:

  1. Evita fumar.
  2. No tomes en exceso.
  3. Evita las bebidas muy calientes.
  4. ¡Medita! O haz yoga. El estrés produce cáncer. Te compartimos aquí los beneficios de la meditación según la ciencia.
  5. Toma vino moderadamente, adereza con jengibre e ingiere estos otros cinco alimentos.
  6. Evita alimentos como harinas refinadas, azúcar artificial, productos transgénicos, carnes procesadas y una lista de muchos más que puedes checar en este enlace.
  7. Asegúrate de vivir en un lugar que no esté rodeado de actividades tóxicas, como el fracking.
  8. Investiga si estás expuesto a altos niveles de radiación en tu casa. En caso de que así sea, haz algo para evitarlo.
  9. También evita el abuso del celular y otras tecnologías. Quizás aún no está comprobado que éstas propicien el cáncer, pero será menos riesgoso y más provechoso leer un libro o utilizar tu tiempo libre en otros pasatiempos.
  10. Protégete del Sol y evita exponerte a él por tiempo prolongado.
  11. Vacuna a tus hijos contra la hepatitis B y, especialmente a las niñas, contra el virus de papiloma humano.
  12. Consume maíz nativo (y aléjate de los transgénicos, cuyo sinónimo es “cancerígeno”).
  13. Y lo más importante: vive con una dieta balanceada, así evitarás llevar esta y otras enfermedades más en tu ADN.