Video captura el mayor desprendimiento de un iceberg jamás filmado

Mientras grababan imágenes para la película Chasing Ice, se presentó este desprendimiento de 7.4 kilómetros cúbicos de hielo en un glaciar de Groenlandia, lo equivalente a ver colapsar Manhattan.

El famoso fotógrafo James Balog una vez fue un escéptico del cambio climático, sin embargo, cuando decidió viajar al norte y comenzó a retratar el Ártico, encontró enorme evidencia del cambio en nuestro planeta.

Balog y un equipo de investigadores y fotógrafos recorrió los fríos paisajes del norte y reunió las imágenes en la película Chasing Ice (próxima a estrenarse). En ella, videos de time-lapse muestran en sólo segundos los cambios que han padecido los glaciares por años.

Mientras varios miembros de su equipo grababan imágenes, se presentó este desprendimiento de 7.4 kilómetros cúbicos de hielo en un glaciar de Groenlandia, lo equivalente a ver colapsar Manhattan. Es hasta ahora el desprendimiento más grande jamás capturado en video.


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[TheGuardian]



Viajar a través del hielo: una odisea por Groenlandia para presagiar nuestro futuro climático

El hielo de Groenlandia es una cápsula del tiempo que podría servirnos para predecir el futuro del cambio climático.

El hielo de Groenlandia es un hielo mítico. No sólo cubre el 80% de la isla –lo que convierte a esta capa en la segunda más grande del mundo– sino que sus más de 1,000 kilómetros de altura y su espesor de hasta 2 kilómetros lo convierten en una especie de cápsula del tiempo.

Para los científicos, el hielo de Groenlandia es un gran laboratorio. Llegar a él no es fácil, pues deben transportarse de manera tradicional por las llanuras heladas de este país, y dependen de guías y trineos para ello. Aunque la asombrosa velocidad con la que se está derritiendo el hielo en Groenlandia hará que otras formas de transporte sean necesarias para estudiarlo, como demostró la reciente fotografía de los trineos que atravesaban un fiordo derretido.

Es precisamente la estridencia del cambio climático la que ha hecho a Jon Gertner, autor del libro The Ice at the End of the World, interesarse aún más en el hielo de Groenlandia. Según Gertner, el estudio de este hielo prehistórico y de los gases y minerales atrapados entre sus capas podría ayudar no sólo a desentrañar los misterios geológicos de la Tierra, sino también a predecir el futuro de la actual crisis climática.

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Así, adentrarse en Groenlandia es una especie de odisea entre lo chamánico y lo científico. O, si se quiere, puede convertirse en una especie de narrativa sci-fi, con viajes en el tiempo incluidos. Pero, ¿exactamente por qué?

Según dijo Gertner para Big Think:

Si miras atrás en la historia, de alguna manera ofrece la oportunidad de estudiar la única capa de hielo que queda en el hemisferio norte –la otra está en el sur, en la Antártida–, pero además ofrece a algunos científicos la oportunidad de mirar al pasado. Porque el hielo, según muchos científicos, es deposicional, es decir, crea una especie de registro de todo lo que cayó en la nieve.

Podríamos pensar “muy bien, tiene nieve vieja”, pero es más que eso. En realidad retiene gases antiguos que contienen registros de erupciones volcánicas pasadas. Y una forma en la que empezamos a acceder a esa información, porque realmente es información, fue perforando el hielo.

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¿Cómo se hace del hielo una “bola de cristal”?

Las capas de hielo de Groenlandia han sido estudiadas desde los años 30 del siglo pasado, según Gertner. A partir del estudio de la densidad de bloques de hielo desenterrados en este territorio, estos científicos pudieron adivinar su edad, descubriendo que a mayor profundidad el hielo es más antiguo. Pero ahora se puede estudiar el hielo de Groenlandia con ayuda de la tecnología. Así, los científicos pueden saber cómo eran las atmósferas antiguas y las temperaturas de hace 1,000 años. Pero, según Gertner, esto también puede explicar por qué las cosas han cambiado como han cambiado.

Podríamos decir: “Ok, gran cosa, puedes averiguar cuáles eran las temperaturas hace 1,000 años”. Pero eso no es sólo una pieza trivial de información. Porque no es sólo diciéndonos cómo eran las temperaturas sino, quizá, ¿qué cambió? Esto explica partes de la historia que no hemos entendido.

Para este periodista y científico, el hielo de Groenlandia podría ayudarnos a saber mejor a qué nos estamos enfrentando en materia geológica y, sobre todo, a entender la parte natural de la crisis climática. Ésta ha sido poco estudiada, pero sin duda juega un papel –aunque sea secundario– en la actual debacle. Como sea, este hielo antiguo es también una bella forma de entender que el futuro no puede predecirse, pero el pasado siempre ayudará a echar pistas al respecto. Sólo que, en el caso del hielo de Groenlandia, hay que estudiarlo antes de que sea demasiado tarde.

 

* Imágenes: 1) guidetogreenland.com; 2) Goodreads; 3) Ginny Catania



Experto pronostica que el hielo del Polo Norte desaparecerá el próximo año

“Ice-free significa que la cuenca central del Ártico no tendrá hielo y pienso es eso pasará en el verano del 2017 o 2018”, dijo Peter Wadhams para The Guardian

En su libro A Farewell to IceUna despedida al hielo–, Peter Wadhams ha pedido prestar atención a esta alarmante tendencia en la que el hielo va desapareciendo a pasos agigantados, y a sus consecuencias en el planeta y su biodiversidad. Tras 50 viajes, algunos de ellos en submarinos por debajo del hielo polar, el exdirector del Scott Polar Institude de Cambridge University, fue quien descubrió que la capa de hielo que cubría el océano Ártico comenzaba no sólo a adelgazarse, también a desaparecer. Por lo que, si un experto de esa magnitud pronostica la desaparición del hielo para una fecha pronta, habría que prestar atención a su mensaje. 

En una entrevista con el sitio web de The Guardian, Wadhams explica que, más allá de ser alarmista, intenta ser realista pues hay una clara tendencia sobre cómo la capa de hielo está extinguiéndose:

La mayoría de las personas espera que este año se cumpla el récord más bajo del hielo que cubra el océano Ártico durante el verano. El verano del próximo año, sino del que sigue, pienso que la parte central del Ártico no tendrá hielo. Podremos ser capaces de cruzar el polo norte en barco. Habrá alrededor de un millón de kilómetros cuadrados de hielo en el Ártico durante el verano pero estarán encajonados a lo largo del Pasaje Noroeste y en pequeños pedazos en la costa canadiense. Ice-free significa que la cuenca central del Ártico no tendrá hielo y pienso es eso pasará en el verano del 2017 o 2018.

Aunque este podría ser la quintaesencia del cambio climático, agrega Wadhams, las personas simplemente piensan que “son cosas malas que pasan”. Es decir que aunque haya un impacto profundo por esta situación, y que habrá consecuencias graves en numerosas partes del mundo y en sus poblaciones, es una realidad ya dada: “El hielo del mar refleja alrededor del 50 por ciento de la radiación solar que recibimos del espacio. En contraste con el agua que refleja sólo refleja menos del 10 por ciento. Por lo que se reemplaza el hielo con agua, el cual es más oscuro, el océano absorberá más calor solar y el planeta elevará su temperatura inclusive más rápido que en la actualidad.”

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Otra consecuencia de la extinción del hielo océanico es que, al no tener este sistema de aire condicionado natural, habrá un impacto del calentamiento global del 50 por ciento, debido principalmente por las crecientes emisiones de carbono. Sin mencionar que el hielo comenzará derretirse, aumentando el nivel de agua hasta unos 90 centímetros, incrementará significativamente la frecuencia de lluvias y tornados a lo largo del mundo, entre otras: “También tenemos el problema del metano. Los científicos rusos han investigado las aguas costeras de su país detectando más y más rastros de metano surgiendo de sus mares. La razón de esto se encuentra relacionada con el calentamiento global y la desaparición de las capas de hielo del Ártico.”

Para él, al final, la única esperanza que tenemos es encontrar una manera de remover el dióxido de carbono de la atmósfera. El problema es que aún no encontramos una manera más eficiente de extraer el dióxido de carbono del aire, por lo que se ha procurado incentivar a las personas a plantar árboles, reconciliarse con la naturaleza y darle el cuidado que merece.