Evolución también es conocer las nuevas especies del siglo XXI

La evolución no es sólo mirar a las especies ya extintas, como los dinosaurios, sino también conocer las nuevas especies que han surgido en los últimos años.

Al pensar en la evolución nos vienen a la mente imágenes de dinosaurios, el rostro de Darwin o fotos en blanco y negro de animales que ya no viven en la Tierra. Sin embargo, reflexionar sobre la evolución también significa abrir los brazos a las nuevas especies, tan recientes que las vimos nacer hace pocos años o décadas.

La evolución encierra aún numerosos misterios. ¿Por qué hay especies que han cambiado vertiginosamente, mientras que otras permanecen casi intactas? Por ejemplo, los cocodrilos parecen ser los mismos que vivían hace 230 millones de años, al igual que los nautilos, que habitan nuestro planeta desde hace 500 millones de años. Y se siguen encontrando nuevos fósiles vivientes, como los camarones “jurásicos”.

Hoy se sabe que algunos fenómenos “echan a andar” la evolución, por ejemplo, los cambios geográficos o los cambios en el medioambiente. También se pueden separar las especies por diferencias morfológicas (por ejemplo, la forma de sus órganos reproductores) o por su comportamiento (hay dos subespecies de erizo de mar que desovan en diferentes épocas: una en verano y otra en invierno; es por ello que nunca se aparean entre sí, por lo cual es probable que algún día se conviertan en especies distintas).

Por otro lado, hay especies que se están uniendo. Generalmente, los híbridos son estériles (como la cruza entre un caballo y un burro, una mula estéril), pero hay veces en las que de una cruza puede surgir una tercera especie.

Por ejemplo, una de las nuevas especies es una variedad de flor mono, Mimulus peregrinus, que crece en el Reino Unido. Apareció hace menos de 140 años, tal vez incluso en la época de Charles Darwin.

Aún más reciente, tan sólo de la década de 1900, es la flor Senecio Cambrensis, que también se originó en el Reino Unido, o las flores Tragopogon mirus y T. miscellus, que aparecieron en Washington (Estados Unidos). Estas tres flores son, igualmente, el resultado de procesos de hibridación.

Según un estudio publicado en la revista Molecular Ecology, la aparición de estas nuevas flores sugiere que en la naturaleza surgen frecuentemente nuevas especies.

Lo mejor es que estos cambios son tangibles, cuantificables, observables. Somos testigos de su origen y de sus mutaciones.

 

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Así navegan las arañas la electricidad del aire

Las arañas, que son de los mejores aviadores del reino animal, no tienen alas; pero gracias a la seda y la electricidad, pueden recorrer grandes distancias.

Es sabido que las arañas usan largos abanicos de seda para transportarse por el aire, a menudo cientos de kilómetros, en un proceso conocido como ‘vuelo en globo’. Sin embargo, lo que no se conocía hasta ahora es cómo lo hacían, si por el aire o por algún otro elemento atmosférico.

En un estudio reciente se comprobó que las arañas detectan la electricidad atmosférica y la utilizan para elevarse, gracias a sus largos hilos de seda, aunque no haya la más mínima brisa.

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Los investigadores de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, han descubierto que las arañas son expertas navegantes de la electricidad del aire. Los campos eléctricos que detectan gracias a unos pelos en sus patas, les proporcionan elevación: levantan el abdomen, se inclinan y liberan un hilo de seda para dejarse llevar por la electricidad atmosférica.

 

El misterio que inició con la curiosidad de Darwin

Se sabe que en una ocasión, mientras Darwin viajaba en una embarcación, observó cómo cientos de arañas volaban de un nido y se maravilló porque despegaban de la nave a grandes velocidades, incluso en un día tranquilo y sin viento.

Según los científicos, de forma similar a como se levanta el cabello cuando se le frota con un globo, la seda de araña podría elevarse al aire por fuerzas electrostáticas naturales en la atmósfera. Estos campos eléctricos están presentes todo el tiempo en todo el mundo, pero sólo pueden observarse durante las tormentas eléctricas, cuando están en su punto más fuerte.

Casi 2 siglos después de que Darwin notara el extraño comportamiento de las arañas, que iban más allá del viento, su instinto fue confirmado. Una vez más, la naturaleza nos da un referente de las infinitas formas y posibilidades que existen para volar.



Hallan fósil de un nuevo dinosaurio en desierto mexicano

Es una nueva especie y género de dinosaurio en la región desértica del municipio de Ocampo, el cual medía tan sólo tres metros de longitud y se le conocía popularmentecomo Triceratops.

Fotografía principal: Conacyt

Tras diez años de una rigurosa investigación por parte del Museo del Desierto –Mude– de Coahuila, México, científicos descubrieron un Yehuecauhceratops mudei, un dinosaurio del grupo de los ceratópsidos del Cretácico Tardío. Es una nueva especie y género de dinosaurio en la región desértica del municipio de Ocampo, el cual medía tan sólo tres metros de longitud y se le conocía popularmentecomo Triceratops. 

Para Héctor Rivera Sylva, jefe investigador del Departamento de Paleontología del Mude, se trata de un descubrimiento que implicó el reconocimiento de la región norte del país: “Una región muy alejada que pocos investigadores van allá.” Empezó en el municipio de Sierra Mojada y terminaron en el municipio de Ocampo; esto con el objetivo de encontrar nuevos sitios paleontológicos de dinosaurios en regiones más al norte del estado. Como resultado, se encontraron restos de diversas especies animales, como un cocodrilo y otros restos fósiles. 

En palabras de Sylva, “En un punto en particular había unos huesos que estaban aflorando, que se veían como los demás; uno de los colaboradores los juntó, eran pocos fragmentos de hueso y no le dimos mucha importancia en ese momento, porque había otros más completos en ese y otros lugares.” Pero con el paso del tiempo, “cuando volvimos al laboratorio ncontramos que los que habíamos hallado el año anterior y los huesos que colectamos ese año formaban uno mucho más grande; concluimos que ahí no sólo había fragmentos, sino algo más.” Se encontraron huesos completos, como “la escápula, el fémur, fragmentos craneales, de la mandíbula y fragmentos de la gola”. 

Este hallazgo es un resultado trascendental para la región de Norteamérica, ya que se ha liberado una enorme cantidad de información sobre el Cretácico Tardío de hace 65 millones de años. Es, en otras palabras, una contribución científica para entender el pasado y la evolución del medio ambiente en México –a diferencia de los que hay en EE.UU. y Canadá–. Para más información, dale click aquí.