¿Por qué las hojas cambian de color en otoño?

Conforme los días comienzan a acortarse, la ausencia de luz de sol en las hojas de los árboles provoca que cambie la producción de tres de sus pigmentos más importantes.

Cada otoño, los árboles se tiñen de tonalidades rojas, amarillas y marrones. ¿Por qué sucede esto?

Conforme los días comienzan a acortarse, la ausencia de luz de sol provoca que cambie la producción de tres de los pigmentos más importantes de las hojas: clorofila, carotenoides y antocianinas.

Clorofila

Se encuentra en las hojas de las plantas, es el compuesto encargado de realizar la fotosíntesis (convertir el CO2 en oxígeno y carbohidratos) y es quien absorbe los rayos rojos y azules de la luz del sol (y refleja las ondas verdes, de ahí el color).

La clorofila es el motor de las plantas, por eso en periodos de crecimiento como la primavera y verano es el pigmento más abundante. Sin embargo, es un compuesto no muy estable. Cuando los días se acortan y las temperaturas bajan, la clorofila se descompone y los pigmentos verdes se comienzan a deslavar.

Carotenoides

Los carotenoides también absorben los rayos de sol y ayudan a la fotosíntesis, sólo que lo hacen a menor escala, absorbiendo una diferente gama de rayos de luz (absorben los azules y verdes, así que reflejan los amarillos). Cuando la clorofila comienza a descomponerse, queda el amarillo de los carotenoides. Cuando éstos también comienzan a desaparecer, queda el color marrón, por ejemplo el de los robles.

Antocianinas

Finalmente, las antocianinas absorben rayos azules y verdes y reflejan una gama de colores como escarlatas, o incluso púrpuras, por eso árboles como los maples o los zumaques (los de las fotos), se ven de color rojo.

Por supuesto hay muchos otros factores que contribuyen al cambio de color de las hojas de los árboles, como la temperatura, humedad, pH y las condiciones del suelo. Pero es la luz (y su ausencia) la que juega el papel más importante en el cambio de colores que adorna cada otoño.

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Cada árbol esconde un universo

Estas fotografías microscópicas revelan el asombroso universo encontrado en las entrañas de un árbol.

Nuestras vidas se hilan por fragmentos. Nos forman los instantes, los recuerdos vagos y las conexiones inesperadas que a veces parecen resultar de un plan maestro. Así es también la historia de la naturaleza, que marca permanentemente el tejido de los árboles.

En estas fotografías tomadas directo del microscopio asoma el mapa celular de varias especies de árboles. Sus células forman un cálido caleidoscopio que recuerda a la composición de las estrellas, las mismas de cuyo material está hecha la vida.

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Maytenus micrantha, corte transversal

Estas diapositivas están en exposición en el Museo Smithsonian de Washington, cumpliendo una labor doble. Además de cautivar, forman parte de una base de datos que guarda el perfil químico de estas especies de árboles.

Al consultarla, es mucho más sencillo detectar qué especies están siendo taladas para la trata ilegal de madera y así prevenir esta práctica, que ha arrasado con una cantidad inconmensurable de vegetación en Rusia y Brasil.

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Picea pungens, corte transversal

Los árboles, además de embellecer el paisaje, son el soporte principal de esta vida que compartimos con millones de organismos. Son espectadores callados, que no sólo purifican el aire: guardan en su estructura la memoria de acontecimientos milenarios.

Maravíllate con las figuras que iluminan su interior:

Cornus controversa, corte transversal
Ailanthus integrifolia, corte radial
Quiina negrensis, corte radial
Salix fragilia, corte transversal
Ampelopsis brevipedunculata, corte transversal
Ricinodendron heudelotii, corte tangencial
Cornus kousa, corte transversal
Picea, corte radial
Colubrina arborescens, corte tangencial
Cornus stolonifera, corte transversal
Maytenus micrantha, corte tangencial
Prosopis juliflora, corte transversal
Cornus controversa, corte radial

 

* Fotografías: Brain Pickings