Plantas que extraen minerales y metales de la tierra: la última tecnología en la industria minera

La llamada “Fitominería” consiste en extraer metales preciosos de la tierra utilizando plantas. Además de sustituir la labor de un minero, estas especies son capaces de limpiar el suelo contaminado alrededor de las minas antiguas y abandonadas.

La minería es una de las actividades económicas que más atentan contra la salud del medio ambiente. Pero, por otro lado, las ganancias que genera son estratosféricas. En los últimos 50 años  los números aumentaron de $23 mil millones de dólares a $671 mil millones de dólares.

Mientras más esfuerzos se imprimen para minimizar los daños de esta actividad, las compañías mineras superan estos esfuerzos y arrasan con grandes extensiones de terreno fértil cada año. Por ello, los científicos están explorando nuevas vías para que este daño se reduzca, una de ellas es la fitominería. Este tipo de fotosíntesis no trata de sustituir a las máquinas de esta industria, sino pretende extraer millones de átomos de níquel, platino, mercurio, y otros átomos valiosos, a través de células vegetales que, a gran escala, permitirán una extracción menos costosa de estos elementos. Además, al mismo tiempo limpiaría los suelos contaminados que ya no son fértiles para cultivar en ellos.

“La capacidad de las plantas para extraer metales los agentes tóxicos del suelo y depositarlos en nonopartículas dentro de las células resulta notable”, dijo Neil Bruce profesora en biotecnología en la Universidad de York. “Este proyecto nos permitirá investigar los mecanismos detrás de este proceso y proporcionar un método eco amigable para la extracción de metales”.

Los científicos están examinando las plantas que llevarían a cabo esta tarea. Entre ellas se encuentran las llamadas hiperacumuladoras, que en conjunto son unas 400 especies de más de 40 familias de plantas como el sauce, el maíz y la mostaza.

Una investigación llevada a cabo en California, ha demostrado que las plantas pueden producir hasta 100 kilogramos de níquel y titanio por hectárea, lo suficiente para devolver generar $1200 dólares por hectárea, el doble de rendimiento de un cultivo de trigo si se cosecha a gran escala.

Hasta ahora la tecnología, en esta materia, ha tenido un desarrollo lento. El proceso de aislar, probar y optimizar las plantas superacumuladoras ha tardado años. Sin embargo, investigadores de China han mostrado que a través de esta tecnología se puede extraer arsénico, cadmio, níquel y zinc.

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Esto hacen tus plantas cuando no las ves (🎥)

¿Te has preguntado qué hacen las plantas cuando no les prestas atención?

No olvidemos algo: las plantas son seres vivos. Tienen mecanismos de defensa ante el daño, y la capacidad de adaptación que es inherente a toda la naturaleza. Sabemos que se abren al sol para recibir energía y también cierran sus hojas, pero, ¿qué tanto se mueven en realidad?

Según un video publicado por houseplantjournal en Instagram, las plantas se mueven, y mucho. El clip muestra a dos ejemplares caseros -una oxalis y una marantra- grabados a lo largo de 1 día, y el resultado es fascinante. 

Sus hojas ondulan, vibran y se balancean como si quisieran hacer un llamado. Al observar su baile, no queda ninguna duda de que son seres llenos de vitalidad, aunque su ritmo difiera del nuestro.

Míralas moverse:

¿No te dan ganas de ponerle un poco de música a tus plantas?



Las plantas son inteligentes: no tienen cerebro, pero pueden recordar y escuchar

La insólita inteligencia silvestre te sumirá en reflexiones existencialistas.

El ser humano es psicocéntrico. Para nuestra especie todo gira alrededor del cerebro, órgano que aloja la inteligencia y que sofistica nuestros sentidos y percepciones. También es desde este órgano, por lo menos para la ciencia y la filosofía moderna, de donde surge la conciencia. Incluso, un estudio reciente plantea que existe una zona del cerebro que alberga la espiritualidad.

El cerebro es fascinante, no cabe duda. Pero esta concepción psicoéntrica ha justificado por siglos muchas ideas negativas y peyorativas: por ejemplo, que los animales son “inferiores” al ser humano, lo que nos ha hecho olvidar que aliviar el sufrimiento animal es un imperativo ético. Pero la ciencia contemporánea no sólo ha demostrado la lúcida inteligencia de muchos animales –y defendido que sí tienen conciencia–; también ha demostrado que las plantas, aunque no tengan cerebro, tienen grados de inteligencia –y por ende, un tipo de conciencia– realmente insólitos.

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Monica Gagliano, blogger de Scientific American, ha realizado muchos estudios, experimentos e investigaciones cuya única conclusión posible es que las plantas son inteligentes. De ellos habla en el podcast Smarty Plants, de Radiolab, y comprueba estas dos insólitas capacidades de la inteligencia silvestre:

 

Las plantas oyen

Gagliano hizo un experimento con reproductores de música, bocinas y una planta. Un reproductor tocaba un sonido de agua grabado previamente, y otro estaba en silencio, pero emitía ondas. Gagliano comprobó que la planta se movía lentamente hacia el reproductor que emitía el sonido de agua. Esto, según Gagliano, no significa que puedan escuchar, pero sí que sienten de alguna forma los sonidos a través de los pequeños pelos de sus raíces y reaccionan en consecuencia. Es por esto, quizá, que cuando le hablamos mal a una planta tiende a morir.

 

Las plantas recuerdan

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Utilizando un ejemplar de Mimosa púdica, una planta muy sensible, Gagliano comprobó la capacidad de esta planta de recordar y adaptarse. La Mimosa tiene un curioso mecanismo, que ha fascinado por años a los biólogos: la curiosa forma en la que cierra sus hojas para defenderse de los predadores. Gagliano construyó una caja con la cual podía aventar la planta desde una silla sin ocasionarle ningún daño. Cuando abría la caja, la planta tenía sus hojas plegadas, en defensa de lo que le estaba ocurriendo. Pero después de que Gagliano la tiró decenas de veces, la Mimosa dejó de plegar sus hojas: sabía que era una situación anormal, pero había comprobado que no implicaba peligro alguno.

 

¿Cómo es que las plantas son inteligentes si no tienen cerebro?

Existen muchos otros avances que han demostrado la inteligencia silvestre. Sólo que ésta funciona de una manera peculiar, y por eso ha sido tan difícil de comprender por nosotros. Porque el  tiempo-espacio es experimentado por las plantas de una manera diametralmente opuesta a la nuestra. Como dice Gagliano:

Las plantas no se mueven de A hacia B, sino que crecen de A hacia B.

Y su cerebro no está arriba, en sus hojas, sino abajo, en sus raíces.

En los bosques, los científicos han llamado Wood Wide Web, o el “Internet de los árboles” a la inteligencia colectiva de los árboles. Gracias a sus raíces, los árboles pueden comunicar un montón de cuestiones e intercambiar diversa información. Debajo de la tierra es el lugar en el cual las especies vegetales suelen concentrar sus funciones cognitivas, activadas gracias a los diminutos pelos que tiene cada una de sus raíces. Esto, a decir de muchos científicos, es el universo neuronal de las plantas.

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Según Gagliano, es también por las raíces que las plantas pueden “escuchar” y recordar. También se ha comprobado que tienen algo similar al sistema nervioso: un sistema que genera una luz fascinante y que funciona para comunicar. Pero aún queda mucho por averiguar sobre las principales funciones y capacidades de la inteligencia silvestre.

No cabe duda de que para comprender a las plantas y a cualquier otra especie, tenemos que hacer un ejercicio de “descentralización”. Dejar de pensar que la inteligencia sólo depende del cerebro y, más aún, dejar de pensar que la inteligencia sólo puede ser como nosotros la concebimos. Comprender el mundo natural depende, sobre todo, de nuestra imaginación.