La contaminación del aire envejece el cerebro por lo menos 3 años

Las personas que viven en áreas contaminadas tienen cerebros “tres años más viejos”, pues su función cognitiva se ve afectada por la calidad del aire.

Científicos de la Universidad de Carolina del Sur utilizaron datos de la AEPA (American Environmental Protection Agency) y realizaron un comparativo entre la contaminación del aire en la que viven los 14,793 hombres y mujeres, de más de 50 años, que fueron estudiados.

“La contaminación del aire ya se ha relacionado con un aumento de problemas cardiovasculares y respiratorios, incluso de muerte prematura, en personas de mayor edad”, dijo Jennifer Ailshirep, quien condujo el estudio. “Ha surgido evidencia de que la exposición a las partículas contaminantes del aire pueden provocar efectos adversos a la salud del cerebro y a su funcionamiento”.

Se encontró que la contaminación puede conllevar a cerebros “tres años más viejos”, por cómo afecta su función cognitiva. Este cálculo se realizó considerando que, en promedio, cada año de edad se refleja en una décima de punto en los resultados de los estudios.

Es alarmante que incluso una diferencia de 10 microgramos de partículas en el aire por metro cúbico se vio reflejada en las pruebas cognitivas, hasta en un tercio por cada punto. (Las áreas con baja contaminación tenían 4.1 microgramos por metro cúbico y las peores tenían hasta 20.7 microgramos por metro cúbico).

Esto da para reflexionar sobre la calidad de aire que respiramos y las consecuencias que esto tendrá en nuestro cerebro. El momento para reducir nuestros niveles de gases contaminantes es ayer.

[Telegraph]



La toxicidad del aire está reduciendo nuestro intelecto

Nuevo estudio concluye que la exposición prolongada a la contaminación atmosférica equivale a perder 1 año de educación.

La contaminación atmosférica mata a 6.5 millones de personas al año, lo cual es una paradoja si pensamos que a través de la respiración se debería promover vida y no muerte. Pero existe otra paradoja: al parecer, respirar el aire tóxico de las grandes urbes está reduciendo dramáticamente nuestra inteligencia.

En un estudio realizado en China, pero que sin duda es igual de válido en urbes como la Ciudad de México –donde la contaminación atmosférica equivale a fumarse 40 cigarrillos–, se realizaron 20 mil pruebas sobre lenguaje y aritmética por todo el territorio, entre el año 2010 y el 2014.

Los científicos compararon los resultados según los diversos momentos en los cuales habían sido hechas las pruebas, y descubrieron una correlación entre la contingencia ambiental –cuando los niveles de dióxido de azufre y de nitrógeno son mayores– y las pruebas con los peores resultados.

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Es decir, los peores resultados coincidían con una mayor exposición al aire tóxico. De acuerdo con los investigadores, las capacidades cognitivas que posibilitan el lenguaje parecen ser más vulnerables que aquellas que posibilitan las operaciones aritméticas.

Xi Chen, miembro del equipo de investigación, dijo a The Guardian:

El aire contaminado puede causar que todos reduzcan su nivel de educación lo equivalente a 1 año.

Pero además, el efecto parece recrudecerse en personas mayores de 64 años. Y si son hombres y tienen un bajo nivel de educación, los efectos del aire tóxico equivalen a la perdida de varios años de educación.

Esta investigación corrobora algo que ya se sabía: la contaminación atmosférica envejece el cerebro, lo cual también tiene que ver con el estrés oxidativo, la neuroinflamación y la neurodegeneración que ocasionan las partículas tóxicas del aire.

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Pero… ¿estamos condenados a que cada respiración nos haga un poco más tontos?

Para muchas culturas antiguas, el aire simbolizaba una fuente de energía vital; por eso, saber cómo respirar era –y sigue siendo– la base de milenarias prácticas orientales como el yoga, pues mediante la respiración podemos oxigenar el cuerpo y la psique para mantenernos en movimiento. Tal cosa ya ha sido corroborada por la ciencia: el ritmo de la respiración afecta al cerebro y los estados mentales.

Es por eso que no debemos normalizar esta situación. Es urgente que todos los países del mundo entren en sintonía para luchar contra la contaminación y así lograr disminuir los alarmantes niveles de partículas tóxicas en el aire. A esto podemos contribuir también individualmente, fomentando una cultura peatonal en nuestra ciudad, pues los coches provocan más del doble de esta toxicidad atmosférica.

 

Mientras esto sucede, no dejes de cuidarte

Procura consultar la calidad del aire en tu ciudad –lo que puedes hacer en tiempo real a través de Google–, para que puedas prevenirte. Y si quieres crear pequeños oasis de aire limpio, procura llenar tu hogar –o espacio de trabajo– con plantas para oxigenar.

 

* Imágenes: 1) Edición Ecoosfera; 2) Portada, edición Ecoosfera



La contaminación del aire: un sigiloso agente que está matando a más de 17 mil mexicanos al año

En el colmo de la paradoja, el aire nos está matando. ¿Por qué? ¿Y qué podemos hacer?

Para los habitantes de las ciudades y grandes metrópolis, escuchar la frase “aire puro” remite si acaso a la fantasía, o a parajes naturales como bosques y selvas, pero jamás a nuestros propios ecosistemas urbanos. El aire puro no es algo con lo que contemos cotidianamente, pese a que debería ser considerado un derecho humano.

Al momento que escribimos esta nota, la calidad del aire en el centro de la Ciudad de México verificada por Google en tiempo real es considerada “insalubre para grupos sensibles”, pues supera los 100 puntos, cuando apenas 150 ya se estiman como una contingencia ambiental:

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Es normal que los niveles de contaminación del aire sean todavía más altos que este nivel durante los 365 días del año, como asegura Greenpeace México, que pronto dará a conocer los resultados de un proyecto para medir los niveles de contaminación del aire en hora pico en la Ciudad de México.

Según activistas de esta organización, estamos respirando índices de contaminación del aire mucho más elevados de lo que es permisible según instancias internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y nos recuerdan que esto ocasiona directa e indirectamente la muerte de 17,700 personas en México, pues en estados como Ciudad Juárez, Monterrey y Guadalajara el número de partículas finas se ha incrementado.

La mala calidad del aire no es exclusiva de la Ciudad de México, es un problema que afecta a todo el país y que debería ser atendido de inmediato.

(Paloma Neumann, coordinadora de la campaña Revolución Urbana)

Al momento que escribimos esta nota, la calidad del aire en el centro de la Ciudad de México verificada por Google en tiempo real es considerada “insalubre para grupos sensibles”

 

Hace 5 años, en la Ciudad de México se registraron 248 días con una calidad de aire “buena”, debido a programas de transporte limpio y a iniciativas como el “Hoy no Circula”. Pero desde entonces, comenzó elevarse la contaminación otra vez.

Un habitante de la CDMX fuma involuntariamente 40 cigarrillos al día

cuando la calidad del aire es mala.

No obstante, los programas de movilidad sustentable siguen desarrollándose (como Metrobus y Ecobici en la Ciudad de México), y el incremento poblacional no puede haber ocasionado el aumento desmedido de la contaminación del aire en tan poco tiempo. Nos enfrentamos entonces a que el cambio de paradigma debe ser de mucha mayor envergadura para enfrentar este problema. Y nos debe comprometer a todos, pues las consecuencias son realmente tóxicas.

Las partículas de metal en el ambiente

provocan enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer.

Lamentablemente, en los centros de verificación la corrupción sigue siendo una constante, no sólo en la Ciudad de México, sino también en otras urbes del país. Esta práctica se multiplica debido a los bajos salarios de quienes ahí trabajan, como pudo verificar el portal Animal Político. Por ello, enfrentar la contaminación del aire en las ciudades depende de que elaboremos soluciones de conjunto que atiendan los problemas inmediatos, sociales y económicos de sus habitantes.

Es por eso que, aunque pareciera no estar conectado, elevar los salarios podría ayudar a disminuir los mortíferos índices de contaminación del aire, pues esto evitaría la corrupción en los centros de verificación y, por ende, la contaminación provocada por los automoviles, que es la más nociva, pues contribuye un 70% a la contaminación atmosférica.

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También es de vital importancia que tomemos acciones cotidianamente, realizando algunos cambios en nuestros hábitos que ayuden a disminuir la contaminación ambiental. Por ejemplo, reciclando basura, evitando el uso de plaguicidas y el consumo de tabaco, reduciendo el consumo de electricidad y utilizando la bicicleta (aunque en primera instancia parezca un gran reto).

Pero sobre todo debemos exigir (y más aún durante este período electoral) que se tomen medidas para proteger al medioambiente de nuestros ecosistemas urbanos, que sean tan amplias como lo es el problema y que lo resuelvan de raíz.

Porque el aire puro es un derecho no susceptible a negociaciones.

 

* Imágenes: 1) Violeta Amapola Nava; 2) Giphy; 3) City clock