Joven afgano diseña dispositivo para detectar y destruir minas explosivas (VIDEO)

La Mine Kafon es una bola rodadora hecha con bambú, de 1.90 de diámetro, que rueda con el aire y desactiva las minas. El proyecto de Massoun Hassadi tiene un objetivo humano: salvar vidas y reparar el daño que se le ha hecho a Afganistán.

Colocar minas es fácil y barato, pero removerlas es costoso, tanto en un aspecto financiero como humano. Tan sólo en 2008, se reportaron 51 muertes en Afganistán, de personas que trataban de retirar minas. Entre los años 1999 y 2008, se han contado más de 12 mil bajas, lo que coloca a este país como el de más muertes relativas a las minas.

El joven afgano Massoun Hassad, estudiante de la Academia de Diseño de Eindhoven, Holanda, diseñó la Mine Kafon. Una bola rodadora que avanza con el aire y desactiva las minas. El diseño es muy orgánico, y de tamaño humano, pues cada uno de sus brazos está hecho con bambú, y del tamaño de una pierna. Mide 1.90 y pesa 70 kilos, lo suficientemente grande y pesada como para activar las minas. Pero ligera para ser llevada por el aire.

Con cada explosión, la Mine Kafon perderá algunos brazos, pero seguirá su camino hasta que se destruya por completo. En su centro lleva un GPS que permitirá conocer su recorrido y así encontrar los caminos ya libres.

Hassadi estima que el costo de la Mine Kafon estará entre 51 y 65 dólares, cuando el costo actual por limpiar la misma área es de 1,200 dólares. Sin contar las bajas humanas que dejarán de ocurrir. Además, se aumentará drásticamente la velocidad.

El diseño de la Mine Kafon se remonta a la infancia de Hassadi, en las fronteras de Kabul, donde los niños crecen con el conocimiento de que hay zonas que no pueden pisar. La Mine Kafon es una mezcla entre uno de sus juguetes y el diseño aerodinámico de una bola del desierto.

“Hasta ahora todo el presupuesto ha salido de mi bolsillo, y he trabajado con mi hermano. Estamos tratando de conseguir patrocinadores y dinero, para reproducir el prototipo y enviarlo a Afganistán”, dice Hassad.

Por ahora, el cineasta Callum Cooper está produciendo un pequeño corto acerca del camino recorrido por Massoun Hassad, desde el nacimiento de la idea hasta su producción.

Mine Kafon | Callum Cooper from Focus Forward Films on Vimeo.

 

[Wired]




Los millennials podrían salvar al mundo (y estas son las cosas que más les importan)

Esta generación es, sin duda, más de lo que se dice de ella.

Los millennials son esos jóvenes nacidos entre 1982 y 2004 que actualmente tienen entre 13 y 35 años. Son, por así decirlo, la juventud moderna; quienes van a transformar el mundo hacia el próximo paradigma. Pero, hay quienes afirman que dicho término no existe, como es el caso de la socióloga Almudena Moreno quien hace énfasis en que el concepto no tiene rigor académico alguno. Sin embargo, detrás se halla toda una teoría generacional que vale la pena conocer. 

Los creadores del término millennial fueron los historiadores Neil Howe y William Strauss, que utilizaron por vez primera el término en su libro Millennials Rising: The Next Great Generation. Howe y Strauss defienden el uso de una teoría generacional para entender la forma de actuar de los distintos grupos juveniles dependiendo la época en que hayan vivido. Y aunque no se trata de una teoría superpuesta en datos duros, más sí en estadísticas generacionales, su hipótesis puede ser de mucha ayuda, ya que cada generación es marcada por distintas cuestiones sociales –lo que es clave cuando queremos saber cómo actúan grupos amplios bajo determinadas circunstancias de vida y por qué–.

milenials podrian salvar al mundo

Los millennials son, no obstante, esos jóvenes a los cuales ha sido muy fácil criticar, pero más allá de cualquier análisis superfluo, lo cierto es que son herederos de un mundo muy complicado. Sus padres son pertenecientes a la llamada generación x (o generación 13, según la teoría de Howe y Strauss), misma que heredó un mundo lleno de conflictos cuyo distintivo fue el fin del Estado de bienestar (aquel que garantizaba ciertos derechos sociales), lo que limitó sus posibilidades de desarrollo y los convirtió en una generación un tanto oscura y decadente.

Pero contrario a esa generación, que quizás cabría definir como nihilista, los millennials son mucho más propositivos, a pesar del panorama, en tanto sus posibilidades lo permitan. Cierto es que nacieron cuando despuntaba la era de la información, lo cual ha devenido en severas adicciones a los gadgets y la tecnología. Pero cierto es también que son muy conscientes de problemáticas mundiales y actúan en pro de solucionarlas.

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Lo anterior se demuestra en la tercera encuesta anual realizada por el World Economic Forum’s Global Shapers (que se dedica a hacer mediciones a escala mundial sobre los jóvenes y sus perspectivas). Realizada por más de 130 mil jóvenes de 187 países, esta encuesta arrojó que los millennials están preocupados más que nada por el medio ambiente, pero en mayor o menor medida lo están por muchas otras cuestiones sociales de gran importancia:

  1. Cambio climático / destrucción de la naturaleza  (48.8%)
  2. Conflictos a escala mundial / guerras (38.9%)
  3. Inequidad (30.8%)
  4. Pobreza (29.2%)
  5. Conflictos religiosos (23.9%)
  6. Competencia y transparencia gubernamental / corrupción (22.7%)
  7. Seguridad alimentaria y de agua (18.2%)
  8. Falta de educación (15.9%)
  9. Seguridad y bienestar (14.1%)
  10. Falta de oportunidades y empleo (12.1%)

Además de estos reveladores datos, los millennials han demostrado que son capaces de tomar acciones concretas en casos concretos, como en el caso del sismo del 19 de septiembre de este año ocurrido en México, donde cientos de jóvenes se organizaron, ya sea desde sus instituciones educativas o con sus propios medios, para salir al rescate de las víctimas y damnificados. Y las redes sociales a las cuales están tan enganchados, resultaron un canal de comunicación idóneo, mismo que facilitó la organización de brigadas de rescate y entrega de acopio.

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A la vez, su preocupación ante la crisis medioambiental también ha devenido en acciones concretas: los millennials han cambiado drásticamente los hábitos de consumo que sus padres les enseñaron. Dejando de usar, por ejemplo, suavizante para ropa u optando por no comer alimentos de origen animal, ayudando a bajar (o por lo menos a no volver más grandes), los índices de contaminación. Estas acciones, además, serán punto de arranque de las generaciones futuras, quienes tendrán mejores hábitos de consumo desde pequeños.

Pero más allá de la etiqueta de millennial (con la cual muchos no se identifican), quizás, estos jóvenes sean el comienzo de verdadero nuevo paradigma, liderado en suma, por una más reforzada conciencia. Pero, para llegar a ello, esta generación y las próximas, tal vez deberán profundizar en sus determinaciones generacionales y hacer una autocrítica a ciertos hábitos, como a su uso de la tecnología, misma que además de contaminante también podría contribuir paradójicamente a la involución. Vale la pena observar las cosas positivas de las nuevas generaciones; impulsarlas, potenciarlas, y en vez de incurrir en una crítica insulsa hacia ellos, voltear a ver lo que estos jóvenes y niños se están dando el valor de pensar y materializar, todo a fin de contribuir a la mejora de nuestra sociedad y planeta.



Artista transforma las vallas de publicidad en oasis de bambú

El paisaje citadino es en su mayoría heterogéneo, pero el abundante despliegue publicitario puede resultar abrumador. La solución puede estar en transformarlos jardines flotantes

El paisaje citadino es en su mayoría heterogéneo, pero el abundante despliegue publicitario puede resultar abrumador. La solución puede estar en transformarlos jardines flotantes.

La mayoría de los anuncios publicitarios aportan poco al paisaje citadino, y generalmente pueden asociarse más a cualidades como la contaminación visual y una extraña sensación de saturación. ¿Pero qué pasaría si los utilizáramos de manera distinta?

El artista Stephen Glassman pretende transformar ese monótono ingrediente urbano en algo más orgánico, más sustentable y verde. Es decir, algo más parecido a un paisaje natural y más alejado del panorama de concreto que acostumbra ver en la ciudad de Los Ángeles.

Fuera del glamour que nos ofrece Hollywood, L.A. es una gran ciudad con dos de los rasgos metropolitanos más comunes: embotellamientos y altos niveles de contaminación. Por lo tanto, la propuesta de Urban Air es una bocanada de aire fresco, literalmente, para la ciudad.

El proyecto consiste en transformar el acero y el hierro de los anuncios publicitarios en una infraestructura de bambú, capaz de combatir al calentamiento global y de proveer un sumidero de dióxido de carbono para las grandes, medianas y pequeñas urbes.

Glassman se asoció con la compañía de anuncios publicitarios Summit Media y, junto con la firma de ingeniería Arup, recaudaron 100 mil dólares vía Kickstarter para llevar a cabo el cambio de los anuncios tradicionales a los nuevos oasis de bambú, que incluiría una sofisticada estructura de irrigación y un sensor capaz de monitorear las condiciones ambientales de la ciudad.

Esta iniciativa puede resultar en un posible cambio de paradigma en la manera de generar publicidad y repercutir así, de manera positiva, en un desarrollo urbano más saludable dentro de un futuro compartido.

 

jardin colgante sobre una autopista 3

jardin colgante sobre una autopista 2