El reto: no comprar nada por un año entero. ¿Podrán cumplirlo 15 adictos a las compras?

El Free Fashion Challenge es un reto o una rehabilitación para los adictos a las compras. Consiste en no ceder a los impulsos del consumismo y abstenerse en comprar por un año entero. ¿Suena fácil o difícil?

El Black Friday (viernes negro) es el día que inaugura la temporada de compras de fin de año en Estados Unidos. En el resto del mundo, pronto comenzará también el periodo de compras navideñas, lo que implicará tráfico, estrés, “descuentos”, gente endrgogada, toneladas de basura en envoltorios de regalos, etcétera, etcétera.

En la sociedad moderna ha aumentado enormemente el número de compradores compulsivos. Por ello se creó el Free Fashion Challenge, un reto para todos los adictos a las compras, en el que les proponen el reto de abstenerse de comprar por un año.

El proyecto fue creado por Laura de Jong, en colaboración con el Instituto de Moda de Ámsterdam. 15 declarados adictos a la moda abanderan este reto; han prometido no comprar nada por un año, ni siquiera calcetines ni ropa interior.

Las reglas que ellos se impusieron también incluyen no aceptar regalos, ni comprar tela para que ellos mismos se fabriquen ropa. Deben adaptarse con todo lo que tengan en sus armarios y nada más. Tampoco es un gran reto, si consideramos que hay muchísimas personas que compran ropa y la utilizan un par de veces (o nunca).

Fuera de si aceptemos o no el reto, es una buena ocasión para reflexionar sobre el consumo masivo, las compras impulsivas, los créditos solicitados, las temporadas de consumismo. ¿Qué tan necesario es lo que compramos?

[ecouterre]

 



Vestir aquello en lo que crees: la moda muta de la estética a la ética

Tus creencias definen cómo vistes, y cada vez son más los proyectos que se suman a esa idea, mediante frescas propuestas de moda que toman en cuenta al planeta y la dignidad humana.

Es un hecho que la moda ya no atiende solamente a la estética, sino también a la ética. Conceptos como la moda sostenible (medio ambiente), la moda ética (derechos humanos) y la moda lenta (proceso de creación) cada vez hacen más eco en los ámbitos de personas a las que les gusta vestir valores y filosofías éticas, y no sólo lucir algo superficial.

Y cada vez se suman más proyectos a esta nueva forma de hacer moda, con ideas frescas que además de tomar en cuenta al planeta, consideran la dignidad humana. Cada vez hay más conciencia sobre la fuerza que tiene lo intangible: honestidad, respeto, equidad, ante lo tangible que puede ser cualquier prenda.

moda-etica-sustentable-vestimenta ecologica look-filosofia
The Social Outfit

 

Proyectos que tienen como misión vestir aquello en lo que uno cree:

Pipe Content House

La firma brasileña sigue fielmente los preceptos de moda sostenible, haciendo del lema “Nosotros vestimos lo que creemos” su filosofía de marca. Desde la firma, señalan:

En tiempos como estos, donde reina la velocidad, caminamos lentos sintiendo el suelo bajo nuestros pies, damos la mano y miramos a la gente a los ojos. Es nuestra inspiración para hacer las cosas de manera diferente.

La marca realiza expediciones a través del proyecto Pipe World Tour, que tiene una doble misión: servir como inspiración para las nuevas colecciones de la firma y hacer una serie de viajes solidarios en los que se desarrollan diferentes proyectos sociales en colaboración con ONGs y voluntarios.

moda-etica-sustentable-vestimenta ecologica look-filosofia
Animaná

 

Escudo

Escudo es una marca de moda peruana que produce a partir de técnicas locales tradicionales, asegura que el conocimiento tradicional sobreviva y al mismo tiempo está comprometida con producir piezas contemporáneas de calidad. Por los procesos de tejido manual realizados por artesanos en Huancavelica, muchas de las piezas son únicas y toda la alpaca con la que trabajan se produce localmente. Los acabados se realizan en el taller de la marca en Lima, e incentivan a quien use sus prendas a continuar con un legado histórico.

 

The Social Outfit

Una empresa social de comercio ético que emplea a refugiados y nuevos inmigrantes en Sídney, Australia. Esta empresa opera principalmente como tienda, y vende ropa hecha de material donado por algunos de los diseñadores más conocidos de Australia. The Social Outfit ofrece a los refugiados y nuevos inmigrantes un primer empleo remunerado, capacita a sus empleados para su desarrollo y les aporta experiencia en el diseño de ropa, la producción y la comercialización.

moda-etica-sustentable-vestimenta ecologica look-filosofia
Pipe Content House

 

RTD Remade

Esta línea, consciente del desperdicio y contaminación que genera la moda, trabaja a partir de la deconstrucción de prendas. La ropa de segunda mano se desinfecta y se modifica, se interviene o desarma por completo y se reconfigura para crear una prenda que, además de las ventajas mencionadas, tiene su propia estética.

 

Menesthò Sustainable Swimwear

Realiza bañadores de lujo sostenibles y bikinis hechos en Europa. La firma utiliza telas orgánicas y tiene su centro de producción en Londres. Menesthò ha diseñado una línea de producción especializada en el desperdicio cero de telas. Esto asegura estándares más altos de empleabilidad y reducción de la huella de carbono. Las prendas de vestir están hechas a mano en Londres. Cuando adquieres una de estas prendas, sabes exactamente de dónde viene y estás apoyando un negocio artesanal local.

 

Matea Benedetti

Diseñadora de moda ética y sostenible vinculada al concepto de belleza, lujo e innovación. Cada prenda diseñada por Matea Benedetti está confeccionada con telas naturales, orgánicas siempre que sea posible y teñidas con extractos botánicos o colorantes ecológicos. Los fertilizantes artificiales, los antibióticos y las hormonas de crecimiento están estrictamente prohibidos. Todos los materiales que usa están certificados y son biodegradables o reciclados. Cada temporada, Benedetti realiza una exploración de las especies animales en serio declive debido a la expansión humana en sus hábitats naturales, la caza y el cambio climático.

moda-etica-sustentable-vestir-filosofia textiles
Escudo

 

Etxaburu

Etxaburu está basada en la idea de la naturaleza y el campo:

Hemos incorporado tres elementos al diseño: piedras de río como florituras, madera, que no es de las talas, sino recuperada de demoliciones, construcciones o poda, y el metacrilato, ya que su combustión sólo provoca agua y dióxido de carbono.

Sus zapatos elaborados con madera recuperada de derribos y restos de podas fueron reconocidos en el Laboratorio de MSFHOW.

 

Animaná

Adriana Marina es la fundadora de Animaná, un proyecto argentino que no sólo hace moda. Marina trabaja con productores de fibras naturales, cooperativas, emprendimientos sociales y artesanos de comunidades vulnerables para preservar las tradiciones artísticas de la región y mejorar su calidad de vida. La marca ofrece prendas básicas tejidas en lana y alpaca, y además de ropa también tienen complementos, mantas y piezas tejidas para decoración.

 

* Fotografía principal: Neonyt en Luxiders



¿El capitalismo promueve la escasez de los recursos naturales para venderlos como un producto?

La voracidad no tiene límites. A nosotros nos toca reinventar la manera en la que nos relacionamos con la naturaleza.

Los recursos naturales son finitos. Pero ahora, aunque somos una generación que está más consciente de ello que nuestros padres o abuelos, usamos la riqueza de la naturaleza a crédito: la explotamos a un grado tal que su biocapacidad para reproducirse y absorber nuestros deshechos se ha visto rebasada.

Ese crédito nos está cobrando ya los intereses. Nuestros bosques y selvas se desvanecen (en México perdemos cada año 500 mil hectáreas), y con ellos, también miles de especies animales. Los corales, milenarios habitantes del mar, están muriendo a consecuencia del cambio climático. Y en el futuro, 5 mil millones de personas sufrirán escasez de agua.

recursos-naturales-escasez-capitalismo

Es verdad que nuestro consumismo es el correlato de esta grave situación. Pero no lo es menos el hecho de que los recursos naturales no sólo no han sido gestionados correctamente, sino que han sido vendidos. El extractivismo en el capitalismo es, en otras palabras, el uso privado de las riquezas biológicas: la némesis de la gestión comunitaria y sustentable de los recursos naturales, que muchas comunidades indígenas llaman a retomar como única salida viable ante la crisis medioambiental.

Así que el capitalismo no es tan irracional como se cree. Lo es, por supuesto, cuando pensamos en la manera en la que destruye a destajo sin mediar recuperación alguna. Pero según Andrés Barreda Marín, profesor de la UNAM, la escasez de los recursos naturales es una suerte de obsolescencia programada:el capitalismo está programando la escasez, provocándola y promoviéndola para encarecer los recursos naturales,al igual que lo hace con los gadgets o todo tipo de electrodomésticos y tecnología, a los que programa una “vida útil” para incrementar sus ventas.

recursos-naturales-escasez-capitalismo

Es decir que la escasez es real, pero se está programando con fines específicos. Las transnacionales han llevado esto a la práctica desde hace mucho, y lo seguirán haciendo: la falta de agua llevará a su encarecimiento, al igual que la crisis agrícola está creando las condiciones para justificar y sobrevalorizar los productos transgénicos, que harán de los cultivos un monopolio de Monsanto, Bayer y algunas otras transnacionales.

Lejos de luchar contra esto, el capitalismo lo promoverá como una salida a las crisis económicas que ha enfrentado y seguirá enfrentando por lo contradictorio de su funcionamiento. Y por ello, muchas de las más grandes empresas seguirán en una férrea lucha por monopolizar los recursos naturales.

 

¿Es posible reaprender a relacionarnos con la naturaleza?

recursos-naturales-escasez-capitalismo

Innegablemente, los seres humanos formamos parte del metabolismo de la naturaleza. Nuestra actividad no puede disociarse de ésta, y más aún, es imposible no provocar transformaciones en la naturaleza. Pero tal cosa no tendría que significar arrasar con ella. ¿Cómo, entonces, nos relacionamos con el medioambiente y los otros ecosistemas de maneras no dañinas?

Para ello necesitamos sin duda de un gran cambio a niveles incluso filosóficos, morales y epistémicos, pero también económicos y políticos. Generar una fuerza creativa por encima de las fuerzas inherentemente destructivas del capitalismo es una tarea impostergable. Plantearnos colectivamente cómo extraer las materias primas naturales, sean renovables o no, y cómo gestionar dicha extracción, así como la producción y el consumo de nuestras necesidades, es un quehacer pendiente que debe ser colectivo.

Porque sería utópico pensar en que podamos dejar de extraer los recursos naturales. La cuestión está en cómo nos relacionamos con el planeta y sus ecosistemas; en si los tratamos como seres vivos, con derechos, o como viles mercancías en el anaquel de un supermercado.

 

Imágenes: 1) Flickr darklorddisco; 2) Amy Talluto; 3) Tumblr