El reto: no comprar nada por un año entero. ¿Podrán cumplirlo 15 adictos a las compras?

El Free Fashion Challenge es un reto o una rehabilitación para los adictos a las compras. Consiste en no ceder a los impulsos del consumismo y abstenerse en comprar por un año entero. ¿Suena fácil o difícil?

El Black Friday (viernes negro) es el día que inaugura la temporada de compras de fin de año en Estados Unidos. En el resto del mundo, pronto comenzará también el periodo de compras navideñas, lo que implicará tráfico, estrés, “descuentos”, gente endrgogada, toneladas de basura en envoltorios de regalos, etcétera, etcétera.

En la sociedad moderna ha aumentado enormemente el número de compradores compulsivos. Por ello se creó el Free Fashion Challenge, un reto para todos los adictos a las compras, en el que les proponen el reto de abstenerse de comprar por un año.

El proyecto fue creado por Laura de Jong, en colaboración con el Instituto de Moda de Ámsterdam. 15 declarados adictos a la moda abanderan este reto; han prometido no comprar nada por un año, ni siquiera calcetines ni ropa interior.

Las reglas que ellos se impusieron también incluyen no aceptar regalos, ni comprar tela para que ellos mismos se fabriquen ropa. Deben adaptarse con todo lo que tengan en sus armarios y nada más. Tampoco es un gran reto, si consideramos que hay muchísimas personas que compran ropa y la utilizan un par de veces (o nunca).

Fuera de si aceptemos o no el reto, es una buena ocasión para reflexionar sobre el consumo masivo, las compras impulsivas, los créditos solicitados, las temporadas de consumismo. ¿Qué tan necesario es lo que compramos?

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Si de la moda lo que te acomoda, ¡lo del ambiente es urgente!

¿Pensamos en el impacto al medioambiente al comprar ropa de moda?

* por: Bárbara Baltazar

 

¿Pensamos en el impacto al medioambiente al comprar alguna prenda de vestir de “temporada”? ¿O estamos comprando compulsivamente ante la tendencia estacional dictada por la globalización?

Mientras que hace algunas décadas las estaciones del año (verano, primavera, otoño e invierno) dictaban cambios en los ciclos de vida y estaban asociadas a las lluvias, la florescencia y el trinar de las aves, la caída de las hojas y el tiempo del frío, hoy por hoy, estas estaciones dan la tendencia en los cambios del vestuario, en la actualización de los colores, las texturas y las tendencias de moda, y como personas, somos presas de la mercadotecnia.

Pero, ¿cuándo seremos presas del ambiente? ¡Esto es urgente!

Quizá en el colectivo citadino no somos conscientes de que la producción excesiva de prendas de vestir tiene un alto impacto en los recursos naturales disponibles en el planeta. Se requieren grandes cantidades de energía para movilizar las máquinas que trazan, cortan y zurcen las prendas de la temporada. La elaboración de tinturas para el teñido tradicional de ropa ha quedado en el franco olvido. Por el contrario, el uso de sustancias químicas peligrosas para estampar colores brillantes es una de las principales causas de cáncer y otras enfermedades.

Además, con frecuencia recibimos noticias sobre que la producción de prendas de vestir se lleva a cabo en condiciones precarias y de mínima seguridad laboral y social para quienes trabajan en este sector. En muchos casos la explotación laboral está presente, incluyendo fuerza de trabajo infante y femenina en jornadas extenuantes.  

El patrimonio biocultural plasmado en la gran variedad de prendas artesanales que elaboran nuestras poblaciones originarias enfrenta un plagio en el trazo de los bordados y el uso de los colores. Las grandes cadenas que controlan la producción y comercialización de prendas de vestir denominadas como outfit aparentan que son ellas quienes diseñan y ponen en tendencia este patrimonio, con un nulo reconocimiento al patrimonio cultural inmaterial que ha trascendido por generaciones.

Los invito a que, cada vez que estemos por adquirir una nueva prenda de vestir:

  • Identifiquemos dónde fue fabricada.

  • Revisemos cuál o cuáles son los materiales con los que está elaborada.

  • Investiguemos qué tan sustentable ha sido su producción.

  • Pensemos cómo cada una de estas prendas puede estar perjudicando o ayudando a nuestro ambiente.

¿Qué tan natural es el material del cual está elaborada una de las prendas con las que vistes hoy? Algodón, lana, manta u alguna otra fibra natural. ¿Sabes que las telas sintéticas se elaboran a partir de derivados del petróleo? Éstas contienen una gran cantidad de elementos tóxicos que son altamente dañinos para la salud humana. Las fibras naturales son altamente térmicas y nos permiten una mejor adaptación a los cambios estacionales entre el verano y el otoño o entre la primavera y el verano.

Repensemos nuestro guardarropa, y por el bien de la naturaleza, desarrollemos u ajustemos nuevos hábitos de consumo. ¿Realmente necesitamos usar únicamente tres veces la blusa del modelo de moda, o la camisa formal que sólo vestiremos en dos ocasiones?

Las estaciones del año nos permiten mirar la diversidad, utilicemos los colores y materiales naturales: el rojizo otoñal o los brillantes colores de las flores en la primavera. Recuerda que: ¡si quieres el ambiente cuidar, la moda del vestir debes repensar!

Eco Maxei
Autor: Eco Maxei
Eco Maxei Querétaro AC es una organización sin fines de lucro cuya misión es fomentar la coexistencia armónica entre las personas y con la naturaleza. Somos una organización multidisciplinaria, fundada e integrada por jóvenes agentes de cambio desde 2014.


Resiliencia, ¿la nueva moda?: Nike hace tenis inspirados en los colores de plantas y flores

En contra de la estridencia visual y de los teñidos sintéticos, la colección de calzado sustentable de Nike para este 2019 apuesta por volver a colores inspirados en la naturaleza.

Por muchos años, el calzado deportivo se ha caracterizado por una gama de colores inusualmente vistosos, eléctricos y chillantes. Pero la nueva paleta de Nike Plant Color Collection utiliza colores tenues, pues se inspira “en caminos alternativos de hacer colores”.

En el avance que la marca compartió sobre su colección de calzado para el verano de 2019, puede verse que de alguna manera buscan abordar uno de los problemas ecológicos relacionados con la industria de la moda, y proponer una solución.

El cambio de colores no obedece solamente a la estética, sino que los tintes estarán hechos a base de plantas; esto es importante porque el teñido de textiles constituye la segunda mayor fuente de contaminación del agua a nivel mundial. 

Otros modelos también son innovadores por el uso de textiles reciclados y la investigación sobre materiales sustentables para calzado deportivo.

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Nike se une así a otras marcas que buscan limitar su impacto ambiental, incluso utilizando materiales reciclados como goma de mascar para fabricar calzado deportivo. Pero considerando el impacto económico y ambiental de la industria de la moda rápida, decisiones como la de lanzar esta línea de calzado pueden leerse en dos frentes.

Por un lado, la industria de la moda está dándose cuenta de que los consumidores valoran la responsabilidad social de las marcas que consumen; por otro lado, esto puede crear la ilusión de que consumir algún producto determinado está ayudando de alguna manera al medioambiente cuando, en realidad, este tipo de prácticas y aplicación de materiales sustentables deberían ser el estándar de todas las industrias.

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