El brócoli: una nueva generación de antioxidantes

El brócoli se encuentra entre los alimentos que más beneficios ofrece a nuestro cuerpo, una fuente de antioxidantes y otras sustancias positivas que solo en décadas recientes comenzó a revelarse como invaluable fuente de salud.

Al revisar la literatura científica sobre el brócoli, surge con claridad la metáfora de considerarlo cercano al sueño médico de todos los tiempos:  una panacea. La palabra panacea proviene de la voz griega panakos y significa ‘remedio para todo’ (pan: todo y akos: remedio). Y aunque esta afirmación es a todas luces  exagerada y completamente alejada de toda lógica científica, invito a los lectores a tomar un poquito de su tiempo para realizar un recorrido que les permita darse una idea acerca de las sorprendentes y amplísimas propiedades terapéuticas del brócoli y particularmente de un conjunto de compuestos de las crucíferas, descubiertos no hace mucho, para comprender lo sugerente de dicha metáfora.

Todo comenzó con el descubrimiento del sulforafano y de sus peculiares propiedades terapéuticas en 1992, y poco a poco, pero de forma contundente,  la investigación científica sobre este y otros compuestos del brócoli, ha dejado sorprendidos a muchos. Una somera enumeración de los temas abordados a lo largo de esta apasionante aventura científica es suficiente para darnos una idea acerca de su importancia y sobre los amplios campos de aplicación terapéutica del brócoli. Enseguida comparto con mis lectores un breve  listado de los  temas generales que han ido abordando los artículos publicados sobre el brócoli, el sulforafano, y los isotiocianatos:

– Antioxidantes y sulforafano.

-Cáncer: cáncer de vejiga, de mama, de colon, de riñón, de próstata,  de piel, de pulmón, de hígado y otros.

-Desintoxicación celular (sistema Fase I y Fase II).

-Diabetes.

-Enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson.

 -Traumatismo cerebral.

-Salud cardiaca, hipertensión, colesterol, infarto.

-Funcionamiento hepático.

-Inflamación articular.

-Prevención de la enfermedad con la dieta.

-Salud estomacal, combate del Helicobacter Pylori.

-Salud ocular, protección de la retina,

-Sulforafano, glucosilatos, isotiocianatos, extracción del sulforafano del brócoli, germinados del brócoli, y otros temas.

La investigación sobre el brócoli ha demostrado una ves más que, como decía Hipócrates, “nuestro alimento debe ser nuestra medicina, y que la vía regia para el cuidado de la salud es el de la propia naturaleza”. Es decir, que para un verdadero cuidado de la salud, debemos poner atención,  en primer lugar, en nuestros hábitos de vida, y no en el uso de fármacos ni cirugías. Hoy , por desgracia, actuamos ala inversa: nuestros malos ( debería, en respeto a la verdad, llamarlos “pésimos”) hábitos de vida, generan enfermedad, y nosotros en lugar de aprovechar ese llamado de la naturaleza para mejorar nuestros hábitos, ¡¡ corremos a la farmacia¡¡.

 Pero vayamos más despacio.

GENERALIDADES

 El brócoli, (de nombre científico Brassica oleracea l.) ,cuya parte comestible es una flor, pertenece a la familia de las crucíferas o brassicáceas, (se llaman así porque forman parte de la familia conocida por los botánicos como Cruciferae o alternativamente, Brassicaceae ) que incluye también a la col, la coliflor, la col de brúcelas , el nabo, el colinabo, los berros,  el rábano, la mostaza, la col rizada, el rábano picante, el wasabi, y la col china. Los vegetales  pertenecientes a esta familia se caracterizan por que el echo de que sus flores tienen pétalos en forma de cruz.

El brócoli destaca por su riqueza en nutrientes. Hay quien afirma que es la hortaliza con mayor valor nutricional (vitaminas, minerales y fibra), por unidad de peso y ha llamado la atención, junto con todas las crucíferas, por su capacidad para ayudar a reducir el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer y a combatir la  enfermedad cardiaca, entre otras muchas virtudes terapéuticas.

Hoy en día Estados Unidos es el mayor productor mundial.

HISTORIA

Al parecer, el brócoli es originario de los países del mediterráneo oriental, Turquía, Siria y Líbano. Los romanos lo cultivaron y lo popularizaron en sus áreas de influencia.

Hasta el siglo XVIII es traído a América. Pero en verdad,  solo durante el siglo XX  alcanza gran popularidad mundial, apoyado por los estudios científicos que demuestran su riqueza nutricional y los beneficios que aporta su consumo regular.

CONTENIDO NUTRICIONAL DEL BRÓCOLI

NUTRIENTES UNIDAD POR CADA 100 GR.
AGUA g. 89.30
ENERGÍA kcal. 34
PROTEINA g. 2.82
GRASAS g. 0.37
CARBOHIDRATOS g. 6.64
FIBRA g. 2.6
   
MINERALES Mg. POR CADA 100 GR.
Calcio, Ca Mg. 43
Fósforo, P Mg. 0.66
Hierro, Fe Mg. 19
Magnesio, Mg Mg. 60
Potasio, K Mg. 288
Sodio, Na Mg. 30
Zinc, Zn Mg. 0.37
VITAMINAS Mg. POR CADA 100 GR.
Vitamina A UI. 623
Vitamina B12 mcg. 0.00
Vitamina B6 mg. 0.175
Vitamina C mg. 89.2
Vitamina D mcg. 0.00
Vitamina E ( alfatocoferol) mg. 0.78
Folatos mcg. 63
Vitamina K  (filoquinona) mcg. 101.6
Niacina mg. 0.639
Tiamina mg. 0.071
Riboflavina mg. 0.117
LIPIDOS UNIDADES POR CADA 100 GR.
Grasa saturada g. 0.039
Grasa monoinsaturada g. 0.011
Grasa polinsaturada g. 0.038
Colesterol mg. 0.00
OTRAS CARACTERÍSTICAS DEL BRÓCOLI.
APTO PARA DIABÉTICOS
APTO PARA PERSONAS CON SOBREPESO U OBESIDAD
APTO PARA CARDIOPÁTAS

INDICE GLUCÉMICO                                15

En primer lugar, destaca como fuente de beta caroteno ( reportado en la tabla anterior como UI de vitamina A, en verdad el brócoli aporta betacaroteno que nuestro cuerpo puede utilizar para sintetizar dicha vitamina).El betacaroteno que ayuda como antioxidante de primer orden en nuestro organismo, y constituye un excelente cardioprotector.

El brócoli es  también una buena fuente de vitamina C, de cuya importancia estamos todos enterados.

Además, aporta diversas vitaminas como ácido fólico (Folatos), lo cual junto con su riqueza en clorofila, lo hace útil para combatir la anemia. Es buena fuente de vitamina B6 y de vitamina  K, esta última lo hace útil no sólo para mejorar la coagulación sanguínea, sino también para prevenir la osteoporosis.

En cuanto a minerales, resulta rico en potasio, (útil para el funcionamiento muscular en general y cardíaco en particular), es rico en calcio, pues a igualdad de peso contiene la misma  cantidad que la leche y el yogurt, y también contiene magnesio, manganeso, zinc, yodo  hierro, azufre, y selenio, en cantidades importantes.

Es también  buena fuente de fibra.

El brócoli es rico en compuestos azufrados que ayudan a prevenir el cáncer, contribuye a la síntesis de una proteína llamada thioredoxin, que protege a las células cardiacas y aporta luteína, un carotenoide importante para proteger la retina, y que ayuda a prevenir la degeneración macular.

EXPLOSIÓN DE ESTUDIOS SOBRE EL BRÓCOLI

En años recientes el interés sobre la composición de este vegetal y sus propiedades terapéuticas ha experimentado un auge explosivo. De acuerdo con una gráfica proporcionada por el Dr. Paul Talalay, de la Universidad de Jhons Hopkins, en Baltimore Estados Unidos, el crecimiento de publicaciones científicas sobre el tema ha sido así:

  • De 1945 a 1950, casi cero publicaciones por año.
  • De 1980 a 1990 no más de 5 por año.
  • En 1992 se publica el trabajo del Dr. Zhang sobre el aislamiento del sulforafano del brócoli, y más de 10 artículos  ese año.
  • En 1990 al 2000, se incrementan las publicaciones hasta más de 20 por año. En 1997 se publican los trabajos del Dr. Fahey sobre los germinados de brócoli.
  • En 2002, 60 publicaciones por año, y se publican los trabajos sobre el sulforafano y el Helicobacter Pylori.
  • Para el 2005 se publican más de 100 artículos por año sobre el tema, en diversas revistas científicas de todo el mundo.
  • Una búsqueda en la base de datos de PUBMED en 2012, arroja casi 10000 artículos publicados sobre el brócoli.

¿A QUÉ SE DEBE ESTE AUGE DE LA INVESTIGACIÓN EN TORNO AL BRÓCOLI?

Todo comenzó en 1992, cuando el doctor Paul Talalay y el Dr. Jed W. Fahey,  de la Escuela de Medicina de la  Universidad Johns Hopkins, considerada como uno de los centros de investigación más importantes en los Estados Unidos y en el mundo, lograron aislar un fitoquímico del brócoli llamado sulforafano glucosinolato. Sus estudios revelaron que este compuesto, cuando se transforma en  su forma activa,  el sulforafano, actúa como un antioxidante de larga duración, que optimiza los mecanismos naturales de  desintoxicación de nuestro organismo . 

Este logro fue parte del trabajo pionero del Dr Talalay, en torno a la prevención del cáncer. Endocrinólogo de formación, el doctor Paul Talalay  fue uno de los primeros científicos, al interior de la ortodoxia, que puso el énfasis en la prevención del cáncer.

Su trabajo, centrado en el estudio de   los nutrientes contenidos  en los alimentos para reducir el riesgo de cáncer, comenzó a finales de 1970, en una época en que casi nadie creía que el cáncer fuese prevenible.

Esta forma de abordar el fenómeno del  cáncer fue recibida con escepticismo e incredulidad. “Mis colegas encendieron una vela para mí” comentó alguna ves el Dr Talalay. No podían entender  qué sentido tenía investigar los mecanismos preventivos   de una enfermedad que – se pensaba entonces-  no se podía prevenir.

Su investigación lo llevó a descubrir que los compuestos que protegen a las células de nuestro organismo contra la inflamación, la oxidación, las sustancias químicas nocivas que dañan el ADN y el envejecimiento, sólo  trabajan en promedio a un 40% de su capacidad máxima. Y se dio  a la tarea de buscar sustancias naturales que pudiesen incrementar dichos procesos, y de ese modo, ayudarnos a prevenir el cáncer de forma natural.

La tarea, ardua y prolongada, se vio coronada por el éxito con el descubrimiento del sulforafano (http://preventcancer.org/what-we-do/research/researcher-profiles/paul-talalay/).

El trabajo pionero del Dr. Talalay y su equipo de investigadores, generó un amplio interés y se convirtió en el punto de partida de una extensa y fructífera investigación a nivel mundial.

En próximas entregas compartiré con los lectores información sobre esta apasionante aventura intelectual.

NOTA: El presente artículo no busca curar padecimiento alguno, ni pretende, ni tampoco invita a, sustituir o eliminar la atención de las enfermedades por un profesional en el área de la medicina.

 


Andrés Sierra es licenciado en Etnología. En 1983,  por necesidades de cuidado de su propia salud, se acercó a las Medicinas Alternas. Desde entonces se ha dedicado  al estudio, la práctica y  la enseñanza de la Medicina Natural, con especial énfasis en  el uso curativo de los alimentos.

Ha participado en numerosos programas de radio, y ha impartido múltiples cursos y diplomados en la materia.

Actualmente funge como subdirector académico de la  Licenciatura en Medicinas Alternativas y Complementarias, impartida en la Escuela de Estudios Superiores en Medicinas Alternativas y Complementarias MASHACH en la ciudad de Puebla, y dirige el Centro Naturista “Naturalmar” en esa misma ciudad.



El arte japonés de la moderación: una forma de cambiar tus hábitos alimenticios expandiendo la conciencia

Tener una mejor nutrición puede no ser tanto cuestión de dietas como de espiritualidad, tal como lo demuestra la sabiduría oriental.

La manera en la que nos alimentamos puede decir mucho de nuestra sociedad, y es a la par una expresión individual de nuestra espiritualidad, así como de la forma en la que navegamos la existencia. Porque los hábitos alimenticios de cada cultura son una reminiscencia de prácticas y creencias milenarias, las cuales subyacen tras las modificaciones que el pasar del tiempo ha impuesto en la nutrición de cada comunidad humana.

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Alimentarnos es, así, mucho más que el simple acto de comer. Ínfimas cuestiones como pueden ser el tipo de vajilla que elegimos o cuántas veces masticamos un bocado, reúnen el total de rituales que giran en torno a la nutrición, mismos que trascienden el momento de comer y que pueden tener un impacto –positivo o negativo– en el resto de nuestras prácticas.

Incluso pueden incidir en nuestra longevidad

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Por eso, un principio básico de la filosofía japonesa –desde el zen hasta Confucio– es el de la moderación: una norma que permea todos los aspectos de la vida, incluido el de la alimentación. Pero por moderación no debemos entender una restrictiva dieta hipocalórica, sino una visión multidimensional de la vida, misma que parte de la nutrición y que confía a la sabiduría de nuestro organismo el destino de nuestro bienestar en el plano material.

Y como siempre en la filosofía oriental, no hay pensamiento disociado de la práctica. Esta es la base del hara hachi bu, un principio del confusionismo que instruye a la gente a comer hasta que estén llenos en un 80% de su capacidad, lo que significa una ingesta de entre 1,800 y 1,900 calorías al día. 

En cambio, el mexicano promedio puede llegar a consumir hasta 3 mil calorías por día, pues solemos comer mucho más allá de la saciedad.

El principio del hara hachi bu es desarrollado a lo largo de los textos del confusionismo. En el libro 7 de las Analectas de Confucio, una sentencia nos dice:

Cuando el Maestro estaba cerca de alguien que estaba en duelo, nunca comía hasta la saciedad. 

Y en el libro 10: 

Aunque su arroz sea de la mejor calidad, no come en exceso; aunque su carne esté finamente picada, no la engulle.

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Hara hachi bu

¿Cuánto no cambiaría si adoptásemos nuevos hábitos alimenticios desde un enfoque filosófico y práctico como el del confusionismo? Podría parecer exagerado, pero una autotransformación sólo puede empezar desde la base. Y esa base, en el confusionismo, son los alimentos y la manera en la que nos relacionamos con ellos desde la conciencia.

Así que no se trata solamente de contrarrestar lo que los malos hábitos alimenticios ocasionan –cientos de enfermedades producto de la obesidad, o una “mala” apariencia física–. El objetivo no es ni siquiera vivir más tiempo –como los japoneses: la población más longeva de la Tierra, gracias a sus hábitos alimenticios–. Esas son, digamos, metas secundarias; se trata, en realidad, de que toda práctica se sustente en una conciencia expandida: desde cómo comemos y qué comemos, hasta cosas aparentemente más importantes como el cuidado que prodigamos a nuestros proyectos personales.

Por supuesto que, adicionalmente a poner en práctica el mantra hara hachi bu antes de ingerir cualquier comida, vendrán a la par todos los beneficios que podríamos esperar de cualquier dieta, e incluso más en términos de salud. Pero ello estará sustentado en una primigenia reconexión con las bases mismas de la vida, que es lo que fundamentalmente nos enseña la filosofía oriental.



¿Cómo limpiar de pesticidas las frutas y los vegetales? (Consejos prácticos)

Aplicando estos consejos puedes ser parte del cambio a una sociedad sin tóxicos y evitar el consumo de químicos en frutas y vegetales.

Tus vegetales y frutas pueden estar relucientes y hermosos, sin que sucumbas al uso de pesticidas tóxicos. Limpiar de pesticidas las frutas y los vegetales es parte del cambio de una sociedad sin tóxicos, y una responsabilidad compartida que puede lograrse con pequeñas acciones. 

 

¿Por qué es necesario limpiar de pesticidas las frutas y los vegetales?

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Los pesticidas son necesarios para evitar las plagas que, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), afectan a entre un 25 y un 35% de la cosecha mundial. El problema es que los químicos de los pesticidas se adhieren a las frutas y verduras que comemos e, ingeridos en grandes cantidades, pueden ser muy dañinos para la salud.

Lo más recomendable es consumir productos orgánicos. No obstante, te damos algunos consejos prácticos por si necesitas otra opción para limpiar de pesticidas las frutas y los vegetales.

Estos consejos  te ayudarán a eliminar desde insecticidas hasta ceras que se usan para que brille la fruta:

Remoja en bicarbonato y vinagre

Esta opción te ayudará a eliminar gran parte de las sustancias tóxicas. Coloca un recipiente lleno de agua y agrega una cucharada de bicarbonato y otra de vinagre. Deja remojar las frutas y vegetales.

Utiliza vinagre de manzana

Basta con diluir un vaso de vinagre de manzana en 1 litro de agua y lavar los alimentos con esta mezcla para limpiar las frutas y los vegetales de los pesticidas que contienen.

Elimina hojas externas dañadas

Las bacterias que causan enfermedades crecen más rápido en las hojas en mal estado. 

Rechaza las secciones con hongos

Retira las áreas de frutas y verduras con hongos, cortes, heridas o zonas dañadas y demasiado maduras.

Utiliza un cepillo de dientes

Otra forma de limpiar las frutas y los vegetales es utilizando un cepillo de dientes. Frótalos suavemente, de modo que los residuos y las suciedades se eliminen por completo. 

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Vinagre y sal

Mezcla un vaso de vinagre con medio litro de agua con sal. Después introduce el alimento en la mezcla y deja que repose durante 30 minutos.

Retira la piel de frutas y vegetales

Aunque muchos nutrientes están en las cáscaras, también es la parte que más es afectada por los pesticidas. Limpiar de pesticidas las frutas y los vegetales puede ser más fácil de lo que crees.

Vinagre, bicarbonato y limón

Remoja en agua, con una parte de vinagre por cuatro de agua. Agrega ¼ de taza de bicarbonato y el jugo de un limón. Remoja mínimo 20 minutos. 

Lava hierbas en manojos pequeños

Lava las hierbas como el apio, el perejil, la menta o el cilantro en pequeños manojos, y da vuelta a cada una hasta que todas las ramas queden limpias.

Desinfecta con extracto de toronja y bicarbonato

Mezcla 20 gotas de extracto de semillas de toronja con una cucharada de bicarbonato de sodio, una taza de vinagre blanco y una taza de agua. Diluye y vierte la mezcla en un rociador.