Delfines asesinados a balazos y mutilados en el Golfo de México

Las autoridades investigan una serie de ataques a delfines al norte del Golfo de México. Ya varios cuerpos fueron encontrados con heridas de balas y mutilaciones.

Las autoridades investigan una serie de ataques a delfines al norte del Golfo de México, en los estados de Louisiana, Mississippi y Alabama. Varios cuerpos fueron encontrados con heridas de balas y mutilaciones.

Científicos del Instituto de Estudios de Mamíferos Marinos del Golfo (IMMS) han examinado a varios delfines muertos, uno de ellos sin una porción de la mandíbula, otro con una herida de una bala de 9mm. “Se fue por todo el abdomen, hasta los riñones, y lo mató”, relató Moby Solangi, director del IMMS.

Los científicos que realizan las necropsias se encuentran en una situación descorazonadora, pues nadie puede imaginarse por qué alguien querría hacer daño a los delfines. “Ellos ya se encuentran bajo muchísimo estrés por los derrames de petróleo en la zona”.

“Pensamos que se trata de una persona o grupo en un ataque de furia”, especula Solangi. “No sólo los matan, sino que los mutilan”.

El público puede ayudar reportando cualquier información que puedan obtener. También se le ha pedido a los pescadores (aficionados y comerciantes) que se mantengan alertas.

Estos ataques son merecedores de multas y sentencias en prisión. Ya en el pasado, se han detenido a pescadores y capitanes por lastimar delfines que creyeron que se comían sus carnadas o sus pescados.

[HuffingtonPost]




Las ballenas y delfines sienten placer y emiten pequeños gritos de felicidad

Nuevo hallazgo científico demuestra que los cetáceos liberan dopamina en momentos de placer y lo expresan en gritos de felicidad, al igual que los humanos.

De los cientos de estudios que se han hecho para comprender un poco del fascinante y metafísico mundo de los cetáceos, este es uno de los más gratos, y sus implicaciones son importantes. Publicado en el Diario de Biología experimental, el estudio encontró que los delfines emiten pequeños gritos que son genuinas expresiones de placer.

“Creemos haber descubierto que [el sonido] tiene contenido emocional”, apuntó el autor Sam Ridgway, presidente de la Fundación Nacional de Mamíferos Marinos. Aunque cualquier persona sensible o receptiva ya sabía que los delfines expresan el más jubiloso placer en ciertas ocasiones, el hecho de que se demuestre científicamente ayuda a entender, en parte, que tienen plena conciencia de su circunstancia, y que por supuesto también experimentan la contraparte del dolor y la angustia.

Nosotros los humanos, cuando gritamos de felicidad o placer hay un retraso de 100 a 200 milisegundos del momento del evento al momento del sonido feliz. Ello es porque el evento detona la liberación del compuesto dopamina en el cerebro.

Los científicos descubrieron que los delfines sienten el mismo placer que los humanos gracias a este retraso en su respuesta a un evento placentero; alrededor de 200 milisegundos en promedio. El mundo de los delfines y ballenas, entre más lo conocemos, más se parece al del ser humano e incluso rebasa algunos rasgos que la mayoría solo tenemos en potencia. Debemos considerar esto para su protección y aprecio.

 



Perú cuenta ahora con “licencia para matar” a manifestantes ambientalistas

La modificación de la ley exonera a policías y soldados en caso de lastimar o matar a civiles.

En junio, Perú vivió momentos de tensión e incertidumbre donde más de 200 manifestantes fueron atacadas por la policía. El conflicto estalló al norte de ese país, después que los grupos indígenas Awajúns y Wampis protestaran pacíficamente en contra de una serie de leyes, las cuales benefician la extracción de recursos naturales en sus territorios para la exportación hacia EE.UU.

En la mañana del 5 de junio, la policía empezó a disparar para desocupar el lugar de los manifestantes que luchaban por sus tierras y el medioambiente. El saldo: 21 policías, cinco civiles indígenas y cinco civiles no-indígenas muertos; y más de 200 heridos, entre los cuales 80 recibieron un disparo.

De acuerdo con la ley no. 30151 de Perú, la cual se promulgó el pasado enero, “los miembros de las fuerzas armadas y de la policía nacional quedan exonerados de la responsabilidad criminal si lastiman o matan, ya sea a través de armas fuego u otro medio de defensa, mientras están en turno.” Situación que ha preocupado a los grupos de Derechos Humanos nacionales e internacionales, como la Defensoría del Pueblo y el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, ya que significa que la ley es una licencia para matar.  

Juan José Quispe, abogado del Instituto de Defensa Legal (IDL), explica que la modificación de la legislación consiste en remplazar tres palabras (“en forma reglamentaria”), con otras cinco (“u otro medio de defensa”. Lo que significa que, de acuerdo con las regularizaciones, cualquier soldado o policía puede ahora matar o lastimar a una civil sin la necesidad de un arma:

Seguimos considerando que esta ley es una que permite el uso de las fuerzas armadas así como de la policía nacional para matar. Esto permite un alto nivel de impunidad. Durante la represión de las protestas sociales, los oficiales y soldados que mataron o hirieron a civiles quedan ahora exonerados de la responsabilidad criminal. […] Este exoneración también se aplicará a los policías o soldados quienes, en la lucha en contra del narcoterrorismo, maten accidentalmente a los civiles. […] Es una ley peligrosa y constituye una amenaza para todos. Permite el uso de armas contraviniendo a la ley existente y a los parámetros internacionales tales como el de los Principios de las Naciones Unidas. Esto da a los soldados y a la policía una carte blanche para cometer crímenes con impunidad.

Casi como un regreso a la tiranía, esta ley no sólo permite la muerte impune de civiles, sino también amenazas de violaciones, vigilancia física y electrónica, manipulación de los medios nacionales, la policía actuando como “seguridad privada” para ciertas compañías, la posibilidad de robo o confiscación de objetos, el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía durante protestas o arrestos, la persecución autoritaria bajo los cargos de “rebelión, terrorismo, acoso judicial, violencia, usurpación, allanamiento, desobediencia o resistencia a una orden judicial”, abducción, daños criminales, coerción, entre otros.

Esta situación es evidentemente un atentado contra el derecho humano, el cual debilita la vida de miles de peruanos.